volición

 

  • Pronunciación:  [ bo.li.ˈθjon ] (AFI)
  • Etimología: del latín volo (“quiero“)

Sustantivo femenino

Singular Plural
volición voliciones
1 Filosofía y Psicología.
Acción voluntaria

2
Deseo o determinación de pasar al acto.

La conducta cotidiana de los seres humanos está guiada por mecanismos de autorregulación.

SECUENCIA DE LA CONDUCTA.

Fase ponderativa  (elige y decide a qué objetivos dirigir a conducta).

Las personas ponderan esencialmente dos aspectos: el valor de cada una de las metas y las posibilidades que cree tener de alcanzarlas.

Fase pre-ejecutiva (planifica).

La persona debe querer llevar la conducta a cabo. La tarea esencial en esta fase es la planificación detallada de las circunstancias en que se llevará a cabo la conducta (cómo, cuándo, dónde, por cuánto tiempo, etc.).

Fase ejecutiva (lleva a cabo la conducta dirigida al logro de una meta propuesta).

El mantenimiento de la conducta sera determinado por la intensidad del compromiso asumido de llevarla a cabo y las estrategias específicas mediante las que el sujeto procurará mantener el control sobre su conducta.

Fase retrospectiva (valora su esfuerzo y los resultados obtenidos).

La persona procede a una doble valoración: por un lado, de los resultados alcanzados, y por otro, si los resultados alcanzados merecían el esfuerzo invertido. Para llegar a estas valoraciones finales el sujeto retoma prácticamente las deliberaciones efectuadas en la primera fase, y evalúa la eficacia de la planificación de conducta, así como de cada uno de los pasos efectivamente dados para dar cumplimento a dicha planificación.

MOTIVACIÓN Y VOLICIÓN.

La motivación externa no es suficiente para que la conducta se active. Además es imprescindible que el individuo asuma el compromiso de poner en marcha la conducta y se esfuerce por mantenerla hasta alcanzar la meta, poniendo en juego las estrategias apropiadas para hacer frente a los obstáculos que a buen seguro encontrará en el camino. A este compromiso de conducta y esfuerzo consiguiente llamamos voluntad.

El concepto de set-mental y sus implicaciones.

Cuando uno está realizando una tarea se asume que se desarrolla un set-mental (un estado de funcionamiento cognitivo), relacionado con las demandas de la tarea, cuya finalidad es favorecer el desarrollo de la tarea, y que condiciona:

  • el tipo de información que se atiende y procesa;
  • cómo se procesa dicha información;
  • y grado de apertura a recibir y procesar información nueva.

A cada fase de la secuencia conductual corresponde un set-mental. En este sentido, podría hablarse de 4 set-mentales, correspondientes a las fases mencionadas. No obstante, nos referiremos exclusivamente a los que denominaremos set-motivacional (fases predecisional y evaluativa) y set-volitivo (fases preejecutiva y ejecutiva).

set-mental motivacional.

El set-mental activado durante las fases de deliberación y evaluación de resultados se caracteriza por las siguientes notas:

Procesamiento de información congruente:

cuando de lo que se trata es de elegir el objetivo, serán más accesibles aquellas informaciones relativas a la bondad de las distintas metas posibles y la posibilidad relativa de alcanzar unas u otras. En el momento de la evaluación, por su parte, serán mucho más accesibles, cognitivamente hablando, aquellas informaciones que permitan al individuo establecer el contraste entre lo proyectado y lo logrado y valorar los distintos pasos del proceso por el que ha llegado a lograr los resultados que está valorando.

Objetividad e imparcialidad del procesamiento de la información:

se postula que el procesamiento de la información en estas fases será imparcial, carente de sesgos que puedan llevar a la formulación de unos objetivos de conducta incorrectos que abocarían fácilmente al individuo a la frustración y al desaliento.

Apertura a la información:

que le pueda ayudar a establecer sus objetivos.

set-mental volitivo.

Procesamiento de información congruente:

aquélla relativa a las circunstancias en que se debe realizar la conducta, la naturaleza de la tarea a llevar a cabo y las características positivas de la meta por cuyo logro se está esforzando. Este tipo de información adquiere primacía frente a aquella otra que pudiera conducir a replantearse la bondad o conveniencia del objetivo fijado.

Sesgo optimista:

Lo esperable es que el individuo localice su atención en aquellos aspectos e informaciones que no pongan en cuestión la elección que se ha hecho y refuercen el esfuerzo que se realiza.

Procesamiento restrictivo:

el individuo restringe su atención solamente a aquella información que puede ser relevante para mantener el valor de la meta y el esfuerzo que se está realizando.

EVIDENCIA EMPÍRICA.

 

PROCESAMIENTO DE INFORMACIÓN CONGRUENTE.

Gollwitzer, Heckhausen y Steller sometieron a prueba la siguiente hipótesis: el set-mental favorece el procesamiento de la información congruente con la fase conductual en que se encuentra el individuo. Aquellos que se encontraban en un set motivacional, en una tarea de memoria recordarían mayor cantidad de información relativa a expectativas, valores, consecuencias. Aquellos que ha habían tomado una decisión (condición volitiva) recordarían mayor cantidad de información relativa a circunstancias y estrategias para realizar la conducta.

La conclusión es que pedir a los sujetos que se preparen para tomar una decisión (condición motivacional) o para llevar a cabo una decisión previamente tomada (condición volitiva) activa un estado de funcionamiento cognitivo (deliberación-ponderación vs. Implementación) que hace más saliente la información congruente con dicho estado y facilita su procesamiento.

¿sesgos en el procesamiento de la información?

Una segunda característica que diferencia el funcionamiento cognitivo de los sujetos que se encuentran en la fase predecisional, a distinción de quienes ya han tomado una decisión y están considerando cómo u cuándo llevarla a la práctica, es la parcialidad o imparcialidad con que se procesa la información.
La hipótesis es que mientras el individuo está ponderando los pros y contras de tomar una determinada decisión, procesará la información de manera más realista e imparcial, que cuando ya ha tomado la decisión y está considerando la estrategia más adecuada.
Para analizar este supuesto, Taylor y Gollwitzer llevaron a cabo una serie de experimentos en los que esencialmente estudiaron el efecto que sobre la valoración de sí mismo y la percepción de riesgo de sufrir determinados accidentes y problemas, tenía la inducción de set mentales motivacionales o volitivos. La hipótesis fue que cuando los sujetos ya han tomado una decisión y se encuentran planificando la estrategia concreta para darle cumplimiento, mostrarán una percepción de sí mismo significativamente más optimista y positiva, encontrándose precisamente este resultado.

¿restricción o apertura a la información?

La hipótesis general en este caso diría que en la fase previa a la toma de decisión los sujetos se encontrarían abiertos y procesarían mayor cantidad de información que aquellos que ya han tomado la decisión y se preparan para llevarla a término.
Este mecanismo favorecería el que no escape a la atención del individuo información que podría ser relevante a la hora de tomar una decisión, mientras, por otro lado, al restringir el campo atencional protegería la decisión ya tomada evitando que el individuo vuelva una y otra vez a replantearse la decisión tomada, dificultando de esta forma el inicio de la conducta apropiada.

CONTRIBUCIÓN DE LOS PROCESOS VOLITIVOS.

La evidencia disponible nos indica que el análisis de potenciales metas o alternativas de conducta, la ponderación de las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas y la valoración de su viabilidad y repercusión emocional, confluyen en la creación del estado motivacional que llevará finalmente a tomar la decisión de actuar en una dirección u otra; elegir uno u otro objetivo de conducta.
Pero, de igual manera, se puede afirmar que en muchas ocasiones la decisión tomada, incluso estando respaldada por una intensa base motivacional, no parece suficiente para iniciar la conducta consecuente con tal decisión. Este es el caso, por ejemplo, de conductas nuevas o que, aun teniendo claros beneficios futuros y resultando, por ello, atractivas, su implantación supone un elevado coste inicial para el individuo.

hipótesis y evidencia empírica.

En estas circunstancias es preciso el concurso de la voluntad, de procesos de autorregulación que, a la postre, se concretan en la determinación y el compromiso de poner los medios necesarios para el logro del objetivo fijado, para hacer realidad la decisión adoptada. Con esta finalidad los seres humanos disponen de estrategias que hacen operativos estos procesos volitivos. Entre ellas, y de especial relevancia por cuanto facilita el inicio de la conducta, está la planificación cuidadosa y detallada de las circunstancias en que se iniciará y llevará a cabo.

En 1997, Gollwitzer y Brandstätter llevaron a cabo una serie de experimentos que apoyan e ilustran claramente las argumentaciones expresadas. La simple formulación de la intención de conducta, la sola toma de decisión, es insuficiente en la mayoría de los casos para poner efectivamente en marcha la conducta congruente con la decisión adoptada.

El tomar una decisión y la formulación de la intención de conducta consiguiente dependen fundamentalmente de factores motivacionales, apoyados, a su vez, en procesos cognitivos y emocionales. Mientras que la ejecución de la conducta y la persistencia en la misma hasta alcanzar el objetivo propuesto son más bien función de estrategias autorreguladoras-volitivas, mediante las que el individuo define las condiciones y el modo (estrategias) en que va a controlar las circunstancias que acompañarán el desarrollo de la conducta y que pueden facilitar o entorpecer su realización.
Las estrategias autorreguladoras, volitivas, se ven favorecidas, asimismo, por factores motivacionales como la importancia y valor de la meta propuesta, la confianza que uno tenga en sí mismo y en la capacidad para hacer frente a las dificultades con que uno puede encontrarse en la prosecución de la meta, o la intensidad con la que se ha comprometido a llevar a cabo la decisión tomada.

mecanismos explicativos.

Dos han sido los mecanismos propuestos para explicar que contextualizar la intención de conducta facilita el inicio y desarrollo de las acciones consistentes con tal intención:

Por un lado, al identificar las circunstancias específicas en que se llevará a cabo la conducta, aquéllas se hacen más salientes, manteniéndose activas cognitivamente, focalizando la atención sobre las mismas y favoreciendo su procesamiento más eficaz.

Por otro lado, el establecimiento de la asociación entre tales circunstancias y la conducta, favorece que aquéllas actúen como auténtico disparador de la conducta, facilitando su inicio inmediato y automatización una vez presentadas las circunstancias anticipadas.

Los datos de estudios sobre el tema prestan un apoyo significativo a las ideas siguientes:

  • El empleo de estrategias autorreguladoras-volitivas, como, en este caso, la planificación de las circunstancias en que se ejecutará la conducta, favorece su inicio y desarrollo.
  • La activación cognitiva de los elementos contextuales a los que se asocia la ejecución de la conducta, facilita su más rápido y eficaz procesamiento.

La significativa concordancia entre planificación y ejecución efectiva de la conducta, apoya la idea de que tales eventos situacionales se convierten en auténticos elicitadores de la conducta, que se activaría de manera automática en cuanto aquellos estén presentes, sin necesidad de que el individuo sea enteramente consciente de ello.
El nexo cognitivo establecido entre factores contextuales y la conducta planificada felicitaría la implantación y automatización de la misma.

La disminución del peso que la experiencia conductual previa tiene sobre la conducta futura en aquellos sujetos que han planificado su ejecución, indica que esta estrategia (el establecimiento de un nexo cognitivo contexto-conducta por simple repetición cognitiva) podría ser tan eficaz, si no más, que la repetición conductual de la asociación contexto-conducta para modificar la conducta del individuo o implantar conductas nuevas.

utilidad de la planificación como estrategia autorreguladora.

La planificación de las circunstancias en que se realizará la conducta con la que uno se ha comprometido está indicada para facilitar el inicio de la conducta motivada, de manera especial en aquellos casos en los que la conducta no está aún sólidamente establecida en el repertorio de conductas de la persona, o su ejecución supone un coste o requiere un esfuerzo importante, al menos en sus estadios iniciales.

Pero es más, se aporta evidencia que sugiere que también facilita la persistencia en la conducta hasta alcanzar la meta, al menos durante los intervalos de tiempo contemplados en las distintas investigaciones, facilitando, además, su automatización e incorporación al repertorio de conductas habituales del individuo.

nolición


NOLICIÓN

La palabra nolición es un término filosófico que se refiere al acto de no querer, a la acción de tener una negación de la voluntad hacia algo. Procede del latín escolástico medieval nolitio, nolitionis ya con ese significado. Es probable que la acuñara, o al menos la difundiera, Guillermo de Ockham (muerto a mitad del s. XIV) que es el primero que la usa profusamente con gran cantidad de apariciones de la palabra en su obra. La palabra está construida sobre el verbo latino nolle (no querer), por analogía con el vocablo latino volitio, volitionis (volición, acto de querer), derivado del verbo velle (querer). Anteriormente en latín existío un término para la acción de no querer y la aversión que era nolentia, empleado por Tertuliano y algún otro autor del s. IV d.C.

El verbo nolle es un compuesto creado a partir del verbo velle con la partícula ne- de la negación subjetiva (así de *ne volo -no quiero-, se forma por contracción nolo -no quiero-). El verbo latino volo ( expresado en infinitivo, velle), de raíz alternante vol-/vel-, y que significa "querer", se asocia a una raíz indoeuropea *wel que indica deseo y querencia. De ahí palabras como voluntad, voluntarioso, veleidad, benévolo y malévolo. También se vincula a esta raíz indoeuropea la palabra latina voluptas, voluptatis, "placer" en latín, pero en origen toda pasión, deseo o querencia vehemente por las cosas, y que genera nuestro adjetivo voluptuoso.