La sintaxis

La sintaxis es la parte de la gramática que estudia las reglas y principios que gobiernan la combinatoria de constituyentes sintácticos y la formación de unidades superiores a estos, como los sintagmas y oraciones gramaticales. La sintaxis, por tanto, estudia las formas en que se combinan las palabras, así como las relaciones sintagmáticas y paradigmáticas existentes entre ellas.

Dada una oración o construcción compleja esta puede dividirse en constituyentes sintácticos, cada uno de los cuales a su vez podría ser divisible o analizable en otros constituyentes. El conjunto de constituyentes sintácticos admite con la relación binaria de inclusión (o “ser parte de”) es un conjunto parcialmente ordenado. Un árbol sintáctico es una representación de las relaciones jerárquicas entre los constituyentes sintácticos. Más formalmente, un árbol sintáctico es una grafo que representa esta relación de orden parcial.

Cuando en una construcción un constituyente X es parte de un constituyente inmediato de otro constitiyente más grande Y, el árbol sintáctico correspondiente tendrá una línea entre el nodo que representa a X y en nodo que representa a Y. Actualmente se acepta que toda lengua admite una análisis mediante árboles sintácticos binarios. En los árboles gráficos los núcleos sintácticos se suelen representar con una letra, por ejemplo X, seguida de un subíndice (por ejemplo scriptstyle {X}_0), mientras que las estructuras más complejas se señalan mediante una o dos barras superpuestas o mediante primas (por ejemplo, scriptstyle bar{X}, bar{bar{X}}, X', X'') y si se trata de proyecciones máximas de un núcleo mediante la letras S antecediendo a la letra que designa al núcleo (por ejemplo SX).

Además de la relaciones de constitución en el estudio sintáctico de las lenguas existen otras relaciones no necesariamente caracterizadas por la relación de orden parcial dada por la constituencia. Entre estas relaciones están las relaciones de concordancia gramatical por la cual dos elementos generalmente no adyacentes y que forman parte de diferentes sintagmas deben concordar (presentar una marca especial que indica que cierta categoría lingüística presente en los dos elementos tiene el mismo “valor”). Igualmente las reglas de coocurrencia de los pronombres y las anáforas y sus antecedentes sólo se pueden expresar de manera sencilla en términos de la relación de rección. Tanto la relación de rección como la de ligamiento están asociadas a la relación de mando-c.

Entre las relaciones no estructurales, están las dependencias sintácticas a distancia. Estas relaciones requieren mecanismos o restricciones de gramaticalidad más complejas que la simple adyacencia o constituencia de elementos sintácticos. Entre ellas podemos citar:

El actual paradigma en la disciplina es la gramática generativa, de cuyas formas se destaca la gramática generativa transformacional que se centra en el análisis de la sintaxis como constituyente primitivo y fundamental del lenguaje natural.

La gramática generativa no centra su investigación en la descripción de oraciones, sino en cómo la mente humana logra generarlas e interpretarlas a través de un sistema mínimo e intencional. El objetivo fundamental de la gramática generativa es el diseño de un dispositivo formal capaz de explicar la generación de todas las oraciones de las lenguas humanas.

En la práctica, la descripción estructural de las oraciones suele realizarse a través de corchetamiento o de diagramas arbóreos. Ambos esquemas reflejan la jerarquía estructural de los constituyentes de la oración, a la vez que justifican (especialmente en el actual Programa minimalista) el orden lineal de las palabras.

La clásica distinción de diferentes categorías sintácticas no puede ser rescatada en la mayoría de las escuelas generativistas (LFG considera que las funciones sintácticas son primitivos de la sintaxis). Esto se debe a que se considera a tal análisis meramente descriptivista y taxonómico. Casi todas las corrientes generativistas operan con los diferentes tipos de sintagmas que permiten los núcleos léxicos y funcionales de cada lengua.

Sintagma

El sintagma (del griego σύνταγμα syntagma ‘arreglo, coordinación, agrupación -ordenada-‘) es un tipo de constituyente sintáctico formado por un grupo de palabras que forman otros sub-constituyentes, al menos uno de los cuales es un núcleo sintáctico. Las propiedades combinatorias de un sintagma se derivan de las propiedades de su núcleo sintáctico, este hecho se parafrasea diciendo que “un sintagma se caracteriza por ser la proyección máxima de un núcleo”. Por su parte el núcleo sintáctico es la palabra que da sus características básicas a un sintagma y es por tanto el constituyente más importante o de mayor jerarquía que se encuentra en su interior.

La noción de sintagma varía ligeramente de una propuesta de teoría sintáctica a otra. Por ejemplo, en el enfoque de la teoría de rección y ligamiento la estructura básica de un sitagma es la dada por la teoría de la X’ (X-barra), aunque en otros enfoques generativistas más modernos se abandonaron algunos de los supuestos asociados a dicha teoría.

Cada sintagma posee una función sintáctica específica dentro de la oración. A diferencia de la oración, los sintagmas no poseen una entonación específica (al menos en español). Desde el punto de vista jerárquico sintagma es un constituyente sintáctico inmediatamente superior al constituyente no-sintagmático, que a su vez es el rango inmediatamente superior a la palabra y al núcleo sintáctico. Es decir, un sintagma en general será una unidad sintáctica formada por un conjunto de palabras y morfemas organizados jerárquicamente en torno a un núcleo sintáctico, de tal manera que todos esos elementos juntos desempeñan una función sintáctica o relación gramatical.

Todas las oraciones son inmediatamente descomponibles en sintagmas (la oración misma puede considerarse un macrosintagma) y los sintagmas pueden engancharse, depender o girar unos en torno a otros mediante relaciones sintácticas de parataxis (coordinación), hipotaxis (subordinación) o relaciones morfosintácticas de concordancia, también por relaciones semánticas de cohesión y congruencia denominadas coherencia textual. La composición interior del sintagma varía desde sintagmas con una sola palabra que funciona como núcleo, hasta aquellos en los que se encuentran varios sintagmas dependientes de uno central o incluso una proposición subordinada al núcleo del sintagma.

Un sintagma puede ser obligatorio por haber sido seleccionado por un núcleo sintáctico (por ejemplo un verbo transitivo requiere un SD, SN o pronombre como complemento, una preposición requiere un SN o SD, etc.). A ese sintagma se le denomina argumento o complemento sintáctico. El sintagma no seleccionado por el predicado es siempre opcional y se le denomina adjunto sintáctico.

Comúnmente se ha aceptado que el sintagma puede ser verbal, nominal, adjetivo, adverbial, preposicional (en algunas lenguas es conveniente distinguir además el sintagma determinante). Más recientemente se han introducido también sintagmas asociados a categorías funcionales que son además del sintagma determinante, el sintagma complementador y el sintagma de tiempo (o inflexión).

La hipótesis de que existe un sintagma determinante encabezado por un determinante, en lugar del análisis clásico de que los determinantes son meros formantes del sintagma nominal, permite explicar algunas características comunes a pronombres y determinantes, que se dan en ciertas lenguas. Por ejemplo en las lenguas románicas varios clíticos de tercera persona tienen la misma forma que los artículos, esto se debe a razones históricas, aunque la introducción de la hipótesis del sintagma determinante puede explicar de manera natural este y otros hechos más complejos de las lenguas romances y otras lenguas.

En lingüística, más precisamente dentro del marco del Programa Minimalista de la Gramática generativa chomskyana, el término ensamble (en inglés, Merge) es la operación sintáctica mínima mediante la cual se construyen las relaciones jerárquicas que subyacen a la estructura de una oración.

La recursividad se considera un requisito mínimo y elemental de cualquier teoría sintáctica el formalizar la capacidad humana de generar infinitas oraciones a partir de un número limitado de elementos (Infinitud discreta). Esto se logra en el Programa Minimalista a través de la aplicación sucesiva y recursiva del Ensamble: el objeto {A {A, B}} puede ensamblarse a un nuevo objeto sintáctico C para obtener {C {C, {A {A, B}}}}, un objeto sintáctico que reúne los rasgos de C y {A {A, B}} que posee a C como etiqueta.

En sintaxis, un sintagma determinante es un tipo de sintagma en el que el núcleo sintáctico es un determinante. En el análisis moderno muchos sintagmas considerados previamente como sintagmas nominales son analizados ahora como sintagmas determinantes lo cual permite explicar algunos hechos previamente inexplicados de la estructura sintáctica. Por ejemplo, en la frase el niño pequeño, el núcleo del sintagma determinante es el, siendo el sintagma nominal niño pequeño su complemento.

Un determinante es un morfema que, siendo adyacente un sintagma nominal, forma con él un sintagma determinante cumpliendo la función de especializarlo o cuantificarlo. Existen fundamentalmente cuatro tipos: predeterminantes, actualizadores (artículo, posesivo, demostrativo, …), cuantificadores e interrogativo-exclamativos.

Algunos determinantes pueden posponerse, pero entonces cabe llamarles más bien adjetivos determinativos: “El libro ese“. Los determinantes se utilizan para señalar el objeto al que se refieren y delimitar su significado.

Los determinantes son unidades gramaticales que permiten o bien limitar el referente potencial de un sintagma nominal (SN), o bien cuantificar este SN.

En español, la clase de determinantes incluye el artículo, los demostrativos, los posesivos, los cuantificadores (numerales e indefinidos), así como una serie de elementos léxicos que indican identidad o cantidad: otro, diversos, incontables.

Su distribución es siempre prenominal, es decir, preceden de un nombre común, con el que concuerdan en género y número. Los determinantes y el orden de los mismos están restringidos de forma que no puede decirse: *ese su libro, *todas tres personas; al no poder combinarse demostrativos y cardinales o todo y demostrativos, solo pueden hacerlo en un orden determinado: estos tres libros, todos estos años.

Los determinantes pueden ser: artículos, demostrativos, posesivos, indefinidos, numerales, e interrogativo-exclamativos.

 

Tipos de determinantes en español

En español la clase de determinantes incluye a toda palabra variable según género y/o número que acompaña y presenta al sustantivo. Concuerda con él en género y número. Considerando el artículo dentro de una categoría más general, la de los determinantes, pueden dividirse estos en tres tipos, actualizadores, cuantificadores e interrogativos.

  • Los actualizadores presentan al sustantivo, núcleo del sintagma nominal, y lo ubican en el espacio y en el tiempo. Los cuantificadores, por el contrario, miden al sustantivo núcleo del sintagma nominal. Los interrogativos preguntan por el núcleo del sintagma nominal. Los actualizadores son cuatro:
    • el predeterminante todo-a-s, que puede preceder a los demás determinantes y delimita la integridad del sustantivo núcleo del sintagma nominal;
    • el artículo, que presenta al sustantivo en un espacio y un tiempo concreto (el, la, lo, los, las);
    • el posesivo, que señala la pertenencia del sustantivo a un elemento de la situación o contexto (mi, tu, su, nuestro, vuestro y sus femeninos y plurales), así como cuyo-a-s, que también funciona como pronombre relativo, y
    • el demostrativo, que sitúa al sustantivo en un lugar más o menos próximo o lejano (este, ese, aquel y sus femeninos y plurales)-
  • Los cuantificadores se agrupan en dos grandes clases:
    • los numerales, que miden de forma precisa el sustantivo núcleo del sintagma nominal. Los numerales pueden ser:
      • cardinales (correspondientes a la serie de los números reales: un, dos, tres, cuatro
      • ordinales (que señalan precedencia o seguimiento en una lista: primer, segundo, tercer, cuarto…);
      • multiplicativos (que multiplican el número del núcleo del sintagma nominal: doble, triple, cuádruple, quíntuple, séxtuple, séptuple, óctuple, nónuple, décuple, undécuple, dodécuple…),
      • divisores o partitivos, que dividen el núcleo del sintagma nominal (medio).
      • distributivos, que reparten el núcleo del sintagma nominal (ambos, sendos)
    • Los extensivos o indefinidos, que lo miden o evalúan de forma imprecisa. Los extensivos cuantifican de forma imprecisa el núcleo del sintagma nominal: algún, cierto, otro, mucho, poco, bastante, etc.
  • Los interrogativo-exclamativos preguntan por el núcleo del sintagma nominal: qué, cuál libro. Tradicionalmente se les llama interrogativos o exclamativos según el tipo de proposición en la que se encuentren. También reciben este nombre los pronombres interrogativo-exclamativos, sin embargo son una categoría separada.

Predeterminante es aquella clase de palabra que puede situarse delante de los demás determinantes (en español, solamente la palabra todo, como en “todo el libro”).

El análisis generativista que usa el sintagma determinante (SD) aprecia una conexión importante entre pronombres y determinantes. Dentro de la hipótesis del sintagma determinante por ejemplo los artículos de las lenguas romances son vistos como un núcleo sintáctico, más que como un especificador del nombre. Esta hipótesis explicaría la coincidencia de forma de los clíticos verbales de tercera persona en las lenguas románicas y los artículos definidos. Si se concibe a los determinantes como núcleos sintáctos, los artículos no serían otra cosa que un núcleo acompañado de un complento (el SN) y los clíticos verbales como el determinante desnudo sin complemento. Eso explicaría frases como:

Cómete [SDla manzana]
¡Cómetela! = Cómete[SDla Ø]