texto argumentativo

Un texto argumentativo presenta las razones a favor o en contra de determinada “posición” o “tesis”, con el fin de convencer al interlocutor a través de diferentes argumentos tomando una postura a favor o en contra. Trata de manera fundamental, aunque no exclusivamente, de juicios de valor, apreciaciones positivas o negativas acerca de lo expuesto (Bueno/malo; feo, bello; válido/ no válido; adecuado/no adecuado).

Un ensayo es una clase de texto argumentativo, es decir, todos los ensayos son textos argumentativos. En cuanto a la estructura, podría no haber diferencias entre los demás textos argumentativos y el ensayo. Quizás sólo en el carácter y la intención: el ensayo es una obra literaria, y aunque quiere convencer a alguien de algo, está imbuida de un fin estético. Un ensayo es una obra literaria breve, de reflexión subjetiva, en la que el autor trata de una manera personal, no exhaustiva, y en la que muestra —de forma más o menos explícita— cierta voluntad de estilo. Esto último propone crear una obra literaria, no simplemente informativa.

la gata

Cuando tenia unos nueve años un compañero de la primaria, la Fernandez de Lizardi, me invito a comer a su casa después de clases. De este compañero no recuerdo ni el nombre, ni la estampa, ni el timbre de voz. Pero recuerdo lo que hablamos caminando por las banquetas arboladas hacia su casa. Me pregunto que si en mi casa, en navidad, llegaba Santa Closs o los Reyes magos. ¿Cómo? ¿Qué no era la navidad ni más ni menos que la visita de Santa Closs y lo de los Reyes una costumbre que por coincidencia se celebraba cerca de la Navidad?

Me explico mi compañero que la navidad era la celebración del nacimiento del Cristo, por eso navidad por natividad o nacimiento, y que lo del Santa era cosa de gabachos que los norteños estaban copiando pero que lo mexicano era usar la convención de los Reyes aunque en cualquier caso los regalos los hacían los papas. ¡Sopas! ¡Este cuate si sabia como operaba el mundo!

Aunque informativo y revelador no fueron solo estas aclaraciones las que marcaron esa tarde en mi memoria. Quedando establecido que mis costumbres familiares eran de norteño agringado y siendo mi amigo emigrado del centro me preguntaba con interés sobre los usos y costumbres de mi casa. Haciéndole la relación de los miembros de la familia me hice bolas explicando quien era Gloria, cuando quise decirle que era la sirvienta, si saber porque, se me atoraba la palabra en el cogote y hacia descripciones incoherentes de lo que hacia Gloria en mi casa.

Mi amigo quedo intrigado y me pregunto si era mi prima o la hija de alguna familia relacionada con nosotros. De repente entendió y con enorme satisfacción se lleno la boca de sorna y desprecio y dijo

– ¡ah!, ¡es la gata!

Aunque yo no podía enunciar la palabra sirvienta, gata era fácil

– si, es la gata.

Me he pasado muchas noches dándole vuelta al asunto.

Primero, ¿Porqué no pude pronunciar la palabra sirvienta? Si la servidumbre era una vergüenza, ¿De quien es la vergüenza?¿Del amo, del sirviente, o de ambos? Entonces ¿Era una vergüenza que mi padre fuera empleado? Sin servir, ¿cómo podría haber oficios o profesiones?

Creo que el asunto era que mis padres nos reiteraban a mi y a mis hermanos que tratáramos a la sirvienta como si fuera de la familia y que la presentaremos a extraños como un familiar. Aunque nunca se nos dijo de manera explicita la implicación, para el niño cuadrado y sin imaginación que yo era, era que había algo de vergonzoso en la servidumbre. Atavismo histórico resultado de la hecatombe y abuso con los que se fundo México.

Segundo, ¿Como podía hablar mi compañero con tanto desprecio por alguien que ni conocía ni tenia más referencia que el nombre y el oficio? No sabia si era hacendosa o floja, blanca o morena, amable o grosera, inteligente o tonta, que sueños tenia, que cosas sabía.

Cuando se habla de los pros y contras de vivir en México uno de los pros es que fácilmente se puede tener sirvienta. Pero entonces, las sirvientas ¿Donde viven?
A claro, es que son gatas, no gente.

Recuerdo que a fines de los 90s llegaron a Monterrey varios ejecutivos japoneses con sus familias. Las señoras se maravillaban de que por unos cuantos dolares diarios podían tener un sirviente de tiempo completo 24/6. Estas señoras no trabajarían todo un día ni por un dolar, ni por diez, ni por veinte, ni por cien. Como los ejecutivos tenían sus gastos subsidiados podrían pagar digamos 100 dolares diarios pero en vez de pagar lo que podían le preguntaban a mi esposa cuanto era la tarifa normal y les regateaban a las muchachas la paga.

A decir verdad, todavía le doy vueltas al asunto.

Hijos

Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida.
Sin embargo, en cada vuelo, en cada vida, en cada sueño, perdurara siempre la huella del camino enseñado.

Una hija (Madre Teresa de Calcuta )

Los hijos no pueden ser idénticos a los padres porque cada cual vive circunstancia distinta pero esto es incidental y no obsta el hecho estadístico de que las crías tienden a reproducir las características de sus progenitores, muy a pesar de pretensiones o expectativas.

El ser humano aprende por ejemplo y los padres transmiten a sus hijos lo que son, no lo que cree ser o un concepción arbitraria del deber ser.

Los pájaros no aprenden a volar, nacen con esa capacidad.

el gnomo

Encuentro con un Publicista

Allá en el bosque, sentado sobre el tronco de un árbol caído, Cri Crí se ocupaba en borrar de la pauta muchas notas musicales sin porvenir, un ruido de pisadas en la hojarasca lo distrajo y alzando la cara vio venir hacia él un hombrecillo regordete con una facilidad de palabra que demostraba haber practicado mucho. El recién llegado se presentó: Ditirambo Farfulla a sus órdenes ¿Ordenes ? Cri Crí no se las da a nadie como no sea un reloj despertador para que repiquete a las seis de la mañana. Bien, pues el muy conversador Ditirambo Farfulla resulto ser un publicista en busca de nuevos horizontes. Publicista es aquel que redacta y se encarga de hacer circular anuncios, avisos y toda clase de reclamo comercial. Este Farfulla pretendía entrar al País de los Cuentos, terreno vírgen en cualquier tipo de promociones, mas aunque no se necesite pasaporte al país de los cuentos no se entra así como así. Es preciso tener costumbre de traspasar las fronteras entre lo real y lo imaginario. Como a Cri Crí le encanta introducir gente nueva, con la mejor voluntad tomó la mano de Ditirambo Farfulla y en menos que canta un gallo ya estaban ambos al otro lado.

Hay que confesar que el País de los Cuentos se parece mucho a nuestro mundo, excepto en el modo como ocurren las cosas. Sin dejar de pensar en el interés que le movía, Farfulla encauzó hábiles preguntas para averiguar quien era el personaje más rico en el País de los Cuentos.

“Yo soy rico” aseguro Cri Crí. Gasto menos de lo que gano y siempre me sobra, pero no era éso lo que Farfulla quería saber sino quien tenía más propiedades en aquella región. Después de un breve silencio Cri Crí recordó que el dueño de bosques, prados, lagunas y lomas era el gnomo ¿Y cómo llego ese gnomo a adquirir tantas riquezas ? Muy sencillo respondió Cri Crí. Gritaba “ésto es mío, ésto es mío, ésto es mío” y así gritando terminó porque todo era suyo. Ditirambo Farfulla estaba pasmado de admiración. A su vez, codiciando una vega florida, pretendió gritar ¡Esto es mío!. “Imposible” le advirtió Cri Crí porque el Gnomo ya gritó antes. Lamentando no ser propietario a tan poco costo Ditirambo Farfulla se consoló con buscar a tan afortunado magnate para sacarle dinero a cambio de publicidad, pero una cosa es buscar al Gnomo y otra muy distinta dar con él.

© Francisco Gabilondo SolerCri-Crí el Grillito Cantor

Hablando de influencias literarias Francisco Gabilondo es indudablemente, si no la más, una de las fuertes y significativas en mi formación. En parte porque prefiero escuchar a leer pero principalmente porque los cuentos de Francisco no son propiamente cosas de niños sino de adulto, de un hombre que le cuenta sus quitas a un niño, a sabiendas que no sera entendido, con la esperanza de dejar una semilla que con el tiempo compartirá una vivencia.

La historia de Farfulla y el gnomo ha sido una de las que más me han intrigado. Ahora sé que gastar menos de lo que se gana y poder ahorrar es un privilegio que pocas personas en el mundo tienen y, como ahora ya no soy de esos, entiendo hasta las entrañas que nosotros los que vivimos al día también somos gente. Pero cuando era niño de privilegio no lo entendía y me intrigaba.

El método de adquisición de riqueza del gnomo es el único posible pero hay una diferencia fundamental entre el mundo de la fantasía y el de los hombres. En el mundo de los hombres la precedencia histórica solo es relevante en lo táctico pero lo esencial es la fuerza, a la que el fuerte llama justicia, y el más fuerte, derecho divino o destino manifiesto.

Cuando nació el hombre no existía más propiedad que el palmo de tierra que pisaba cuando lo pisaba, el cachito de rió donde bebía cuando bebía, la sombra donde dormía cuando dormía, y la mujer que se cogía cuando se la cogía.

Un día a una mujer – siendo ella misma semilla, tierra, y agua – tal vez en la penumbra donde terminan los sueños y nace el día, le hablo Dios de las semillas de los cereales y del ciclo de la vida, de la resurrección de los muertos, de los caminos del sol, y de ritmos. Tun, Tun, Tun. Y la mujer aprendió a sembrar y a cosechar y a escoger y a adaptar.

Con la agricultura llego la necesidad de asentarse y el uso de la fuerza para defender y ocupar buenas parcelas, salvaguardar y saquear buenas cosechas. Pero el concepto de propiedad privada tomo milenios en desarrollarse a partir de la idea de propiedad comunal y el entendimiento de que Dios, el dueño del mundo, es un miembro de nuestro clan.

Dicen los que han visto cosa tan triste, que en la India, por decir un lugar de donde he oído la historia, en villas asoladas por la sequía y la hambruna, donde todos mueren de hambre, los depositarios de semilla madre destinados para la siembra están llenos. ¿Porqué?¿Porque no usar la semilla y vivir unos días más? Cada campesino es un sacerdote del culto de la vida y la resurrección y acabar con la semilla es un sacrilegio y una traición a las abuelas milenarias que desde antes de la historia han trabajado en crear las variedades que tenemos hoy, pero aparte consumir la semilla es consumir la esperanza de la siguiente cosecha y sin esperanza no puede haber vida.

Igual que el gnomo las grandes corporaciones como GM, Monsanto y Bechtel se declaran dueñas del agua, del aire, del sorgo, el arroz, la cebada, de la vida misma y por lo tanto del cuerpo de todos y cada uno. ¿Tendrán toda la justicia y derecho divino de su parte o nos quedara a los nadies un poco de vigor?

Un litro de luz

¿Porqué es necesario un proyecto del M.I.T. para descubrir como usar basura y agua para tener luz dentro de barrios de tejabanes?

Tenemos que utilizar mejor nuestros recursos en estos tiempos de crisis y ser creativos.

Interesante iniciativa, aplicable tambien en miles de hogares pobres del Perú.



Aquí está la idea y cómo se hace. El conocimiento no ocupa lugar, enriquece. La idea forma parte del proyecto “Un litro de luz” de la organización 
MyShelter Foundation Inc., que tiene la ambiciosa meta de llevar luz a un millón de hogares filipinos en 2012, en un país donde el alto costo de la electricidad es una de las principales preocupaciones. Con el uso de energía 100 por ciento renovable y materiales de fácil adquisición, la iniciativa mejora la calidad de vida y alivia el bolsillo de los filipinos, cuyos ingresos generalmente no sobrepasan los 18 dólares al mes.

La bombita solar es una innovación de los estudiantes del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)en EE.UU., y se basa en los principios de Tecnologías Apropiadas, un concepto que provee tecnología simple y fácilmente replicable para satisfacer las necesidades básicas de las comunidades en desarrollo. Hasta el momento ha traído beneficios a vecindarios de Brasil, México y Filipinas.

La lámpara no es más que una botella transparente de plástico llena 
con agua purificada y 
 Hipoclorito de Sodio en solución (lavandinay su función es evitar que se forme moho en el agua, que se inserta en orificios abiertos  en los techos para aprovechar la luz exterior durante el día.

El efecto es sorprendente. Los rayos del Sol viajan a través del envase 
y la mezcla genera una refracción brillante de 360 grados, que ilumina
cualquier habitación con la misma intensidad de una bombilla eléctrica 
de 55 watts, a un costo de 2 a 5 dólares.

El procedimiento es sencillo y no requiere mucho entrenamiento. Se 
llena la botella transparente de 1,5 litros con agua purificada y se 
agregan tres cucharadas de lavandina. Luego se sella herméticamente. 
La lavandina evita el desarrollo del moho en la solución, que puede 
durar hasta 5 años, mientras el agua destilada o purificada aporta 
mayor claridad.

Una vez preparada la mezcla, se hace un orificio en una lámina de 
zinc o fibra de vidrio, donde se inserta la botella hasta la mitad.

continuación se perfora un agujero similar en el techo de la casa y se ajusta con firmeza el artefacto, teniendo como tope la pequeña lámina. Finalmente se aplica un sellador potente para evitar filtraciones. 

¡Y se hizo la luz! No hizo falta un proyecto complejo de tendido eléctrico, ni quemar miles de litros de combustible. Una simple idea ha permitido atrapar la potencia del Sol en una botella para alumbrar las oscuras y desvencijadas viviendas de una humilde comunidad en Filipinas.

sombras

¿Cuantas veces fui el último en la batalla?
¿Cuantas primaveras llegaron cuando se acababa el aliento?
¿Cuantas veces fui el águila de la jauría?
¿ Cuantas veces abandone mi tierra cruzando las montañas?
¿ Cuantas veces volví al sosiego del hogar?

¿Cuantas veces cruzamos la mar?
 cantando las añoranzas del hogar al que regresaríamos poco antes del invierno

¿ Cuantas veces ganaron los canallas y nos tuvimos que esconder en los bosques y en las cuevas?
¿Cuantas veces fuimos nosotros los piratas que llegamos allende el mar a quitar vidas y doncellas?

después de diez mil años de andar batallando por el mundo
 todo termina en la basura de un pueblo polvoriento
donde no corren agua limpia por lo abrevaderos
ni refresca la brisa entre los pinos
ni deslumbra el sol entre los blancos picos
donde los traidores se alimentan de sangre y de estiércol

¡que triste!
de tantas maneras de ganarse el pan
escoger el suicidio compartido
unos dormidos
otros contando divisas

pero como el árbol talado que retoña
todavía espero cosas de la vida
espero darle digna muerte a mis ancestros
honor a mis dioses
fortaleza a mis hermanos
esperanza a mi hija y a mi madre

se ve perdida la batalla
pero no es la primera vez
y ya ves
aquí estamos