DE LOS DIOSES A LOS SANTOS

DE LOS DIOSES A LOS SANTOS:
REELABORACIÓN Y REFUNCIONALIZACION DE LAS CREENCIAS EN UN CONTEXTO NAHUA ACTUAL

Lourdes Baez Cubero.
División de Estudios de Postgrado,
Escuela Nacional de Antropología e Historia,
Ciudad de México

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El Palimpsesto de Arquímedes

El Palimpsesto de Arquímedes, revelado

Arquimides

Un resumen de la complicada historia podría ser el siguiente. El libro con los textos y diagramas de Arquímedes fue escrito en griego en el siglo X, sobre pergamino, en Constantinopla. Tres siglos después fue deshojado y su texto borrado imperfectamente para, junto con hojas de otros seis libros antiguos, hacer un libro de oraciones cristianas. En el proceso de reciclado las páginas se cortaron por la mitad, se rotaron 90 grados y se volvieron a plegar por la mitad.

El estudio del original ha encontrado también al autor de este palimpsesto. Se llamaba Johanes Myronas y terminó su obra el 12 de abril de 1229. El libro resurge a principios del siglo XX en Estambul, y un estudioso identifica en él restos de textos clásicos pero luego se pierde por vericuetos relacionados con expertos judíos y la II Guerra Mundial, hasta 1998. Entonces se subasta en Christie’s, pero el comprador, que lo obtiene por dos millones de dólares frente a la oposición del Gobierno griego, sigue siendo anónimo.

palimpsesto

Se llama palimpsesto (del griego antiguo “παλίμψηστον”, que significa “grabado nuevamente”) al manuscrito que todavía conserva huellas de otra escritura anterior en la misma superficie, pero borrada expresamente para dar lugar a la que ahora existe.

Esta práctica de economía es muy antigua pero fue muy frecuente en el siglo VII por las dificultades que ofrecía el comercio del papiro egipcio y se repitió en los cinco siglos siguientes por la escasez del pergamino, en vista de la gran demanda de comercio, y la falta de papel, artículo que apenas se conocía. Se logra restaurar la escritura antigua de los palimpsestos con técnicas especiales, siendo comunes en la antigüedad la aplicación de tintura de agallas mediante un pincel o la llamada tintura de Giobert de sulfidrato de amoníaco.

Uno de los más célebres palimpsestos es el que descubrió Nieburh en Verona en 1816 conteniendo las Institutas del célebre jurisconsulto romano Gayo imperfectamente raspadas para escribir encima las obras de San Jerónimo. Después, en 1822, el orientalista milanés Angelo Mai encontró bajo la escritura de diversos palimpsestos numerosos fragmentos de autores antiguos como Homero, Símaco, Dion Casio, cartas de Antonino y Marco Aurelio, el Tratado de la República de Cicerón y en 1853, gran número de fragmentos de los Santos Padres.1

Βίβλος παλαιά έγγραφα

Un Manuscrito bíblico es una copia escrita de una porción de texto de la Biblia. La palabra biblia viene del griego biblia (libros); manuscrito viene del latín manu (mano) y scriptum (escrito). El manuscrito original (el pergamino original que físicamente escribió el autor) es llamado autógrafo. “Los manuscritos Bíblicos varían en tamaño: desde los diminutos rollos que contienen versos individuales de escrituras judías (ver Filacteria) hasta los grandes códices políglotas (libros multilenguajes) que contienen ambos, la Biblia Hebrea (Tanaj) y la Griega Cristiana (Nuevo Testamento), así como las obras extracanónicas.

El estudio de los manuscritos bíblicos es importante porque las copias escritas de los libros pueden contener errores. La ciencia de la crítica textual intenta reconstruir el texto original de los libros, especialmente aquellas publicadas antes de la invención de la imprenta.

El Códice de Alepo (c. 920 e.C.) y el Códice de Leningrado (c. 1008 CE) son los manuscritos más antiguos en lenguaje hebreo del Tanaj. En 1947 se encontraron en Qumrán los rollos del mar muerto y empujaron hacia atrás la historia del los manuscritos del Tanaj un milenio desde los códices completos más antiguos (ver Tanaj en Qumrán). Antes de este descubrimiento, los manuscritos existentes más antiguos del Antiguo Testamento estaban en griego en manuscritos como el Códice Vaticano y el Códice Sinaítico. De los aproximadamente 800 manuscritos encontrados en Qumrán, 220 son del Tanaj. Se representan todos los libros del Tanaj, excepto el Libro de Ester; sin embargo, la mayoría son fragmentos. Notablemente existen dos rollos del Libro de Isaías, uno completo (1QIsa), y uno aproximadamente un 75% completo (1QIsb). Esos manuscritos generalmente datan entre 150 a. E. C. a 70 e. C.1

Los antiguos escribas judíos desarrollaron muchas prácticas para proteger las copias de sus escrituras de los errores.

Manuscritos existentes del Tanaj

Versión Ejemplos Lenguaje Fecha de Composición Antigua Copia
Rollos del Mar Muerto Tanaj en Qumrán Hebreo, paleohebreo y Griego (Septuaginta) c. 150 a.E.C. – 70 e.C. c. 150 a.E.C. – 70 e.C.
Septuaginta Códice Vaticano, Códice Sinaítico y otros papiros antiguos Griego 300-100 a.E.C. Siglo II a.E.C. (fragmentos)
Siglo IV e.C.(completo)
Peshitta Siríaco principios del Siglo V e.C.
Vulgata Códice Amiatino Latín principios del Siglo V e.C.
principios del Siglo VIII e.C.(completo)
Masorético Códice de Alepo, Códice de Leningrado y otros mss incompletos Hebreo ca. 100 e.C. Siglo X e.C
Pentateuco samaritano Alfabeto samaritano 200-100 a.E.C. el mss más antiguo existente Siglo 11 e.C., el mms más antiguo disponible a los eruditos Siglo XVI e.C.
Targum Arameo 500-1000 e.C. Siglo V e.C.

Manuscritos del Nuevo Testamento

Folio 41v del Códice Alejandrino, contiene el Evangelio de Lucas con un apéndice decorativo.

Las partes del Nuevo Testamento han sido preservadas en más manuscritos que cualquier otra obra “antigua”, teniendo más de 5,800 manuscritos griegos completos o fragmentados, 10,000 manuscritos en Latín y 9,300 manuscritos en muchos otros lenguajes antiguos incluyendo siríaco, eslavo, gótico, etíope, copto y armenio. Las fechas de esos manuscritos oscilan desde 125 (el manuscrito de John Ryland, P52; el fragmento más antiguo de una copia de Juan) hasta la introducción de la imprenta en Alemania en el siglo XV. La gran mayoría de esos manuscritos datan de después del siglo X. Porque hay más manuscritos del Nuevo Testamento que cualquier otro escrito (solamente tenemos 10 copias de ‘Las Guerras Gálicas’ de Julio César), los Apologistas cristianos como Josh Mcdowell y Norman Geisler afirman que para cualquier literatura, el Nuevo Testamento es un testimonio confiable al texto original.2 3 4 El Erudito textual Bart Ehram no esta de acuerdo: “Es verdad, claro, que el Nuevo Testamento es abundantemente atestiguado en los manuscritos producidos a través de las edades, pero la mayoría de esos manuscritos son siglos muy aparte de los originales, y ninguno de ellos perfectamente fiel. Todos ellos contienen errores – en total muchos miles de errores. No es tarea fácil reconstruir las palabras originales del Nuevo Testamento…”.5 En referencia a la evidencia textual del Nuevo Testamento, Bruce M. Metzger escribió,

“En evaluación a esas estadísticas significantes… se debe considerar, por el contrario, el número de manuscritos que presentan el texto de los clásicos antiguos. La Ilíada de Homero… esta conservada en 457 papiros, 2 manuscritos en Unciales, y 188 manuscritos en Minúscula. Entre las tragedias, los testimonios de Eurípides son los más abundantes; sus obras existentes están preservadas en 54 papiros y 276 manuscritos en pergamino, casi todos de fecha posterior a partir del período bizantino… el tiempo entre la composición de los libros del Nuevo Testamento y las primeras copias existentes es relativamente breve. En lugar de un lapso de un milenio o más, como es el caso de unos cuantos autores clásicos, se conservan varios manuscritos en papiro de las porciones del Nuevo Testamento las cuales fueron copias dentro de un siglo o más después de la composición de los documentos originales”.6

Cada año, se descubren varios manuscritos escritos en el formato original griego. Uno de los últimos hallazgos importantes fue en 2008, cuando fueron descubiertos 47 manuscritos nuevos en Albania; por lo menos 17 de ellos desconocidos por los eruditos occidentales.7

Cuando se compara un manuscrito con otro, con la excepción de los fragmentos más pequeños, no existen dos copias totalmente de acuerdo en todo. Nótese, sin embargo, que una única diferencia impide un acuerdo. Se ha registrado un estimado de entre 400.000 variaciones entre todos estos manuscritos (del siglo II al siglo XV), que son más que palabras en el Nuevo Testamento. Esto es menos importante de lo que parece, ya que es una comparación a través de las fronteras lingüísticas. Las estimaciones más importantes se centran en la comparación de los textos en idiomas. Esas variaciones son considerablemente menos. La gran mayoría de estos son errores accidentales realizados por los escribas, y son fácilmente identificables como tales: una palabra omitida, una línea duplicada, una falta de ortografía, un reordenamiento de palabras, etc. Algunas variaciones implican cambios aparentemente intencionales, que a menudo hacen más difícil la determinación de si fueron correcciones de ejemplares mejores, armonizaciones entre las lecturas, o motivaciones ideológicas.8 Paleografía es el estudio de la escritura antigua, y la crítica textual es el estudio de los manuscritos con el fin de reconstruir un texto original probable.

La dificultad en todo esto, sin embargo, es de donde vienen los manuscritos. A menudo, y especialmente en los monasterios, un conjunto es poco menos que un centro de reciclaje de manuscritos antiguos en donde las copias imperfectas e incompletas fueron almacenadas mientras el monasterio o escritorio decició que hacer con ellas.9 Existieron varias opciones. La primera era simplemente “borrar” el manuscrito y reusarlo. Esto era muy común en el mundo antiguo e incluso hasta en la Edad Media; tales manuscritos eran llamados palimpsestos. El palimpsesto mas famoso es probablemente el Palimpsesto de Arquímedes. Si esto se hacía dentro de un período corto de tiempo después que el papiro era fabricado, entonces el borrado era menos posible, ya que el papiro podría deteriorase y por lo tanto ser inservible. Cuando el lavado no era una buena opción, la segunda opción era quemarlo (puesto que contenía las palabras de Cristo y los apóstoles, profetas y santos, ellos pensaron que habían tenido un nivel mas alto de santitad que la literatura secular.9 ) Quemarlos era considerado mas reverente que simplemente tirarlos en el basurero mas cercano, a pesar de que no era algo inaudito como en el caso del Oxirrinco 840). La tercera opción era simplemente dejarlos en lo que se conoce como una tumba de manuscritos. Cuando los eruditos vienen a los depósitos de manuscritos, por ejemplo aquel en el Monasterio de Santa Catalina en el Sinaí (la fuente del Códice Sinaítico), o el Monasterio San Sabbas más allá de Belén, no encuentran bibliotecas, pero si almacenes de textos rechazados9 (en ocasiones, curiosamente, los guardan en cajas o estantes de las bibliotecas, debido a las limitaciones de espacio). Esos textos fueron inaceptables por sus errores escribas y contenías correcciones entre las líneas10 lo que es una posible evidencia de que los escribas del monasterio los compararan a lo que debería haber sido un texto maestro. Luego, los textos considerados completos y correctos, se habrían deteriorado debido a un uso intensivo y/o habían desaparecido folios, entonces serían colocados en esos depósitos. Una vez en un depósito, los insectos y la humedad contribuirían mucho al deterioro continuo de los documentos.9

Los textos copiados completa y correctamente por lo general serían puestos en uso, y así generalmente se desgastarían con bastante rapidez, lo que requeriría recopiado repetitivo. Además, porque el copiado de los manuscritos era áltamente costoso cuando requería atención de un escriba por extensos períodos, un manuscrito podría hacerse sólo por encargo, en estos casos la medida del pergamino, la escritura usada, algunas ilustraciones (elevando el costo efectivo), o si se trataba de un libro o una colección de varios, etc. sería determinado solo por los comisionados al trabajo. La idea de almacenar copias adicionales, probablemente habría sido considerada como el mejor desperdicio e innecesario, ya que la forma y la presentación de un manuscrito fueron más veces no personalizado a los gustos estéticos del comprador. Esto es parte de la razón por la que es mas probable que los eruditos encuentren segmentos incompletos de manuscritos incompletos, y a veces contradictorios, mas bien que obras grandes consistentes y completas.9

Distribución de los manuscritos griegos por siglo11

Manuscritos del Nuevo Testamento Leccionarios
Siglo Papiros Unciales Minúsculas Unciales Minúsculas
II 2
II/III 5 1
III 28 2
III/IV 8 2
IV 14 14 1
IV/V 8 8
V 2 36 1
V/VI 4 10
VI 7 51 3
VI/VII 5 5 1
VIII 8 28 4
VII/VIII 3 4
VIII 2 29 22
VIII/IX 4 5
IX 53 13 113 5
IX/X 1 4 1
X 17 124 108 38
X/XI 3 8 3 4
XI 1 429 15 227
XI/XII 33 13
XII 555 6 486
XII/XIII 26 17
XIII 547 4 394
XIII/XIV 28 17
XIV 511 308
XIV/XV 8 2
XV 241 171
XV/XVI 4 2
XV 136 194

Transmisión

La tarea de copiar manuscritos generalmente fue hecha por los escribas, quienes fueron calificados profesionales en las artes de escritura. Algunos manuscritos también fueron corregidos, y los eruditos que examinan cuidadosamente un texto pueden a veces encontrar lo original y las correcciones comparadas con manuscritos confiables. En el siglo VI, una sala especial dedicada llegó a utilizar la práctica de escritura de manuscritos e ilustraciones llamada Scriptorium, típicamente dentro de lo monasterios medievales europeos. A veces un grupo de escribas harían copias al mismo tiempo como una lectura individual del texto.12

Construcción de los Manuscritos

La preservación es una cuestión importante. Los manuscritos más antiguos del Nuevo Testamento fueron escritos en papiro, hechos de una caña que creció abundantemente en el Delta del Nilo egipcio. Esta tradición continuó hasta finales del siglo XVIII.13 El papiro eventualmente se convierte en frágil y se deteriora con la edad. El clima seco de Egipto permite que algunos manuscritos en papiro sean preservados parcialmente, pero, con la excepción del P77, no existen manuscritos en papiro del Nuevo Testamento completos; muchos consisten en una única hoja fragmentada.14 No obstante, a principios del siglo IV, el pergamino (también llamado vitela) vino a ser el medio común para los manuscritos del Nuevo Testamento.15 No fue hasta el siglo XII que el papel (hecho de algodón o fibras de plantas) fue inventado en el siglo I en China, comenzó a ganar popularidad en los manuscritos bíblicos.16

De los 476 manuscritos no-Cristianos fechados al siglo II, el 97% de los manuscritos están en la forma de rollos; sin embargo, los 8 manuscritos cristianos son códices. De hecho, la mayoría de los manuscritos del Nuevo Testamento son códices. La adaptación de la forma de códice en los textos no Cristianos no se convirtió en la dominante hasta los siglos IV y V, mostrando una preferencia de esta forma entre los Cristianos primitivos.17 El considerable tamaño de algunos libros del Nuevo Testamento (como las Epístolas de Pablo), y el mismo Nuevo Testamento, no fue adecuado al limitado espacio disponible en un rollo; en contraste a un códice que podría ser expandido a cientos de páginas.

Letra y otras características

La escritura encontrada en los manuscritos del Nuevo Testamento varía. Una manera de clasificar escritura es por formalidad: libro-a-mano contra cursiva. Lo mas formal, las obras griegas literarias fueron frecuentemente escritas incluso con un estilo distintivo, letras capitales. Menos formal la escritura consistió de letras cursivas, las cuales podrían ser escritas rápidamente. Otra manera de dividir la escritura es entre uncial (o mayúscula) y minúscula. Las letras unciales fueron consistentemente altas entre la línea de la base y la línea más alta, mientras las letras minúsculas tenían ascendentes y descendentes que se trasladaron entre la línea de la base y la asta ascendente. Generalmente hablando, las mayúsculas eran más antiguas que las minúsculas, con una línea divisoria aproximadamente en el siglo XI.18

Los manuscritos más antiguos tuvieron difícilmente, si acaso, puntuación o marcas. Los manuscritos también carecían de espacios entre palabras, así que las palabras, oraciones y párrafos serían una cadena continua de letras (escritura continua), frecuentemente con saltos de línea en la mitad de las palabras. Se reducían los esfuerzos costosos, y era una manera de reducir el número de páginas que eran usadas para ahorrar espacio. Otro método empleado fue abreviar las palabras frecuentemente, como la nomina sacra. Sin embargo se envolvió el palimpsesto, un manuscrito que era reciclado de un manuscrito más antiguo. Los eruditos utilizando cuidadosa examinación a veces pueden determinar que fue originalmente escrito en el material de un documento antes que fuera borrado para prepararlo para un texto nuevo (por ejemplo el Códice de Efrén Reescrito y el Palimpsesto Sinaítico

Los libros originales del Nuevo Testamento no tienen títulos, encabezamientos, o divisiones en los versículos y capítulos, Esos fueron desarrollados años después como “ayuda para los lectores”. Las Secciones Amonianas fueron un sistema antiguo de división escrita al margen de muchos manuscritos. Los Canones de Eusebio fueron una serie de tablas que agruparon historias paralelas entre los evangelios. Después 400 fueron usados κεφαλαια.

Los manuscritos vinieron a ser mas floridos en los últimos siglos, desarrollaron una tradición rica los manuscritos ilustrados incluyendo los famosos Evangelarios irlandeses, el Libro de Kells y el Libro de Durrow.

Catalogación

Una página de los Evangelios de Sinope. La miniatura en la parte inferior muestra a Jesús sanando a los ciegos.

Erasmo de Rotterdam compiló la primera edición impresa del Nuevo Testamento en Griego en 1516, basando su trabajo en varios manuscritos porque el no tenía una obra única completa y porque cada manuscrito tenía pequeños errores. En el siglo XVIII Johann Jakob Wettstein fue uno de los primeros eruditos bíblicos que inició la catalogación de manuscritos bíblicos. El dividió los manuscritos basado en la escritura utilizada (uncial, o minúscula) o formato (leccionarios) y basados en contenido (Evangelios, Cartas de Pablo, Hechos + Epístolas generales, y el Libro de Revelación). Le asignó las letras unciales y minúsculas y números leccionarios a cada grupo de contenido, lo cual resultó en que los manuscritos estivieran asignados a la misma letra o número.19

Para los manuscritos que contienen todo el Nuevo Testamento, como el Códice Alejandrino (A) y el Códice de Efrén Reescrito (C), las letras corresponden a agrupaciones. Sin embargo, de manera significativa, un manuscrito antiguo tal como es el Códice Vaticano Griego 1209 (B), el cual no contiene Revelación, la letra B también se le asignó a un manuscrito de finales del siglo X, creando así confusión. Constantin von Tischendorf encontró una de las copias completas de la Biblia más antiguas, el Códice Sinaítico, más de un siglo después fue introducido el sistema de catalogación de Wettstein. Porque sintió que el manuscrito era muy importante, Von Tischendorf le asignó la letra hebrea aleph (א). Eventualmente fueron encontrados muchos unciales en los que todas las letras del alfabeto latino habían sido usadas, y los eruditos se pasaron primero al alfabeto griego, y empezaron reutilizando caracteres agregándoles una letra superíndice. También existió confusión en las Minúsculas, en donde hasta siete manuscritos diferentes podrían tener el mismo número o un manuscrito individual del Nuevo Testamento Completo podría tener 4 números diferentes para describir las diferentes agrupaciones.20

Von Soden

Hermann, Freiherr von Soden publicó un sistema de catalogación complejo para los manuscritos en 1902-10.21 El agrupó los manuscritos basados en el contenido, asignándoles un prefijo griego: δ para el Nuevo Testamento completo, ε para los Evangelios, y α para el resto de partes. Esta agrupación, sin embargo, fue deficiente porque algunos grupos de manuscritos en δ no contenían Revelación, y varios manuscritos agrupados en α contenían ya sea las epístolas generales o las Epístolas de Pablo, pero no ambas. Después el prefijo griego, Von Soden le asignó un numeral que aproximadamente correspondía a la fecha (por ejemplo en δ1-δ49 estaban antes del siglo X, δ150-δ249 para el siglo XI). Este sistema resultó ser problemático cuando los manuscritos eran re-fechados, o cuando eran descubiertos más manuscritos que el número de espacios asignados a un siglo exacto.22

Gregory-Aland

Caspar René Gregory publicó otro sistema de catalogación en 1908 en Die griechischen Handschriften des Neuen Testaments, el cual es el sistema aún en uso hoy. Gregory dividió los manuscritos en 4 grupos: papiros, unciales, minúsculas y leccionarios. Esta división es en parte arbitraria. El primer grupo esta basado en el material físico (papiro) usado en los manuscritos. Las segundas dos divisiones están basadas en escritura: uncial y minúscula. El último grupo esta basado en contenido: leccionario. La mayoría de los manuscritos en papiro y los leccionarios antes del año 1000 eran escritos en unciales. Sin embargo, existe algo de coherencia en que la mayoría de los papiros son muy antiguos porque el pergamino vino a reemplazar al papiro en el siglo IV (aunque el último papiro data al siglo XVIII). De manera similar, la mayoría de los unciales datan antes del siglo XI, y la mayoría de las minúsculas después.23

Gregory le asignó a los papiros un prefijo de la letra P, frecuentemente escrita en escritura de letra gótica (mathfrak{P}n), con un número superíndice. A las unciales se les dio un prefijo de el número 0, y las letras establecidas para los manuscritos mayores, conservadas por la redundancia (p.ej. el Códice Claromontano está asignados a ambos 06 y D). A las minúsculas se les dio números simples, y los leccionarios fueron pecedidos con la l frecuentemente escrita el carácter (). Kurt Aland continuó la catalogación de Gregory a través de los 1950s y más allá. Por ello, el sistema de numeración frecuentemente se refiere a “la numeración Gregory-Aland”. Los manuscritos más recientes agregados a cada grupo son mathfrak{P}124, 0318, 2882, y 2281. Debido al legado y porque algunos manuscritos que inicialmente eran numerados separadamente se descubrió que eran del mismo códice, hay algo de redundancia en la lista (por ejemplo el Papiro Magdalena tiene ambos números mathfrak{P}64 y mathfrak{P}67).24

La mayoría de la crítica textual del Nuevo Testamento concuerda con los manuscritos griegos porque los eruditos creen que los libros originales del Nuevo Testamento fueron escritos en griego. Sin embargo, el texto del Nuevo Testamento también se encuentra, a la vez traducido en manuscritos de muchos diferentes idiomas (llamados versiones), y citado en manuscritos de los escritos de los Padres de la Iglesia. En el aparato crítico del Nuevo Testamento griego, se le asigna una serie de prefijos designados a versiones diferentes de idiomas (it para latín antiguo, letras minúsculas para los distintos manuscritos en latín antiguo, vt para la Vulgata, lat para latín, sys para Palimpsesto sinaítico syc para los evangelios curetonianos, syp para la Peshitta, co para Copto, ac para Akhmimic (Panápolis), bo para Bohairic, sa para Sahidic, arm para Armenio, geo para Georgiano, got para Gótico, aeth para Etíope, and slav para el Eslavo Eclesiástico antiguo.)25

Fechado de los manuscritos del Nuevo Testamento

Una ilustración de un Escriba europeo en su trabajo

Los libros de Nuevo Testamento parecen haber sido completados en el Siglo I. Sin embarbo, los manuscritos originales de los libros del Nuevo Testamento no sobrevivieron hasta hoy. Los Autógrafos fueron perdidos o destruídos hace mucho tiempo. Los que sobreviven son copias de los originales. Generalmente hablando, esas copias fueron hechas siglos después de las originales, de otras copias mas bien que de las autógrafas. La Paleografía, una ciencia para fechar los manuscritos por medio de análisis tipólógicos de sus escrituras, es la más precisa y objetiva conocida para determinar la edad de un manuscrito. Los grupos de escritura pertenecen tipológicamente a su generación; y los cambios pueden ser notados con gran precisión dentro de períodos de tiempo relativamente cortos. La datación de un material manuscrito por una prueba de radiocarbono requiere que una pequeña parte del material sea destruído en el proceso; es menos preciso que el fechado de la paleografía.26 Ambos fechados, radiocarbono y paleográfico únicamentedan dan un rango de fechas posibles, y aún es objeto de debate hasta que punto puede ser este rango. El fechado establecido por la datación de radiocarbono puede presentar un rango de 10 a 100 años. De manera parecida, el fechado establecido por la paleografía puede presentar un rango de 25 a 125 años.27

Primeros manuscritos existentes

El primer manuscrito de un texto del Nuevo Testamento es un fragmento del tamaño de una tarjeta de visita del Evangelio de Juan, el Papiro 52 de la Biblioteca de Rylands, el cual data de la primera mitad del Siglo II. Las primeras copias de un libro del Nuevo Testamento aparecen cerca del año 200, y la copia completa más antigua del Nuevo Testamento, el Códice Sinaítico data del Siglo IV.28 La siguiente tabla enlista los testimonios manuscritos existentes primitivos de los libros del Nuevo Testamento.

Libro El Manuscrito
más antiguo existente
Fecha Condición
Mateo P64, P67, P104 c. 200 Fragmentos
Marcos P45 c. 250 Fragmentos grandes
Lucas P4, P75 c. 200 Fragmento
Juan P52 c. 125-160 Fragmento
Hechos P38, P45, P91, P48 Principios del siglo III29 Fragmento
Romanos P46 c. 175-225 Fragmentos
1 Corintios P46 c. 175-225 Fragmentos
2 Corintios P46 c. 175-225 Fragmentos
Epístola a los Gálatas P46 c. 175-225 Fragmentos
Efesios P46 c. 175-225 Fragmentos
Filipenses P46 c. 175-225 Fragmentos
Epístola a los Colosenses P46 c. 175-225 Fragmentos
1 Tesalonicenses P46 c. 175-225 Fragmentos
2 Tesalonicenses P92 Siglo III/IV Fragmento
1 Timoteo א c. 350 Completo
2 Timoteo א c. 350 Completo
Tito P32 c. 200 Fragmento
Filemón P87 Siglo III Fragmento
Hebreos P46 c. 175-225 Fragmentos
Santiago P23, P20 Siglo III Fragmento
1 Pedro MS 19330 Siglo III Fragmentos
2 Pedro P72 Siglo III/IV Fragmentos
1 Juan P9 Siglo III Fragmento
2 Juan 0232 Siglo III/IV Fragmento
3 Juan א c. 350 Completo
Judas P72 Siglo III/IV Fragmentos
Revelación P98 Siglo II Fragmento
Revelación P115 Siglo III Fragmento

Crítica textual

Artículo principal: Crítica textual

La necesidad de aplicar la crítica textual a los libros del Nuevo Testamento surge por dos circunstancias: ninguno de los documentos originales es exacto, y las copias existentes difieren una de otra. La crítica textual pretende comprobar de diversas copias cual de los textos debería ser considerado como el más cercano conforme al original.31 El Nuevo Testamento ha sido preservado en tres manuscritos tradiciones de manuscrito principales: los del siglo IV tipo textual alejandrino, el tipo textual occidental, también muy cercano, pero propenso a parafrasear y a otras corrupciones; y el tipo textual bizantino, el cual incluye cerca del 80% de todos los manuscritos, la mayoría comparativamente avanzada en la tradición.

Desde mediados del siglo XIX, el eclecticismo, en el que no hay una prioridad parcial a un solo manuscrtito, ha sido el método dominante de edición al texto griego del Nuevo Testamento (actualmente, Las Sociedades Bíblicas Unidas, 4a. ed. y Nestle-Aland, 27a ed.). En la crítica textual, el eclecticismo es la práctica de examinar un número amplio de testimonios textuales y seleccionar la variante que parece mejor. El resultado del proceso es un texto con lecturas elaboradas de varios testimonios. En un enfoque puramente eclético, no es favorecido teoréticamente un solo testimonio. En cambio, la crítica forma opiniones sobre testimonios individuales, se apoya en amba evidencia, interna y externa. Aun así, el manuscrito más antiguo, siendo los del tipo textual alejandrino, son los más favorecidos, y el texto crítico tiene una disposición alejandrina.32 Las traducciones modernas del Nuevo Testamento se basan en esas copias.

Listas

Papel vitela

El papel vitela (del francés antiguo Vélin, por “cuero de novillo1 ) es un tipo de pergamino, para hacer las páginas de un libro o códice, caracterizado por su delgadez, su durabilidad y su lisura. Estrictamente hablando, el papel vitela debería ser sólo hecho de piel de becerro (vitela), pero el término comenzó a ser usado para designar un pergamino de calidad muy alta, independientemente de qué animal venga la piel con la que fue hecho. Hay una imitación moderna del “papel vitela” hecha de algodón, aunque aún se fabrica algo de verdadero papel vitela. El término también puede referir a manuscrito o libro escrito en tal material.

Un papel vitela que data de 1638.

El papel vitela era originalmente un material translúcido u opaco producido de piel de becerro que tenía que ser mojada, sometido a un proceso con cal, y esquilada, y luego secada a temperatura ambiente bajo tensión, usualmente dada por un dispositivo de madera llamado marco estirador. Sin embargo, la vitela animal puede incluir cualquier otro material hecho de piel, de oveja o prácticamente de cualquier otro piel obtenida de un animal relativamente pequeño, por ejemplo un antílope. Los términos papel vitela y pergamino se volvieron confusos; tradicionalmente el primero está hecho de piel de becerro, y en consecuencia tenía uno de sus lados un poco más granulado, mientras que el segundo era producido de la piel de una oveja o cabra u otra clase de piel, y en consecuencia no tenía un lado granulado. La distinción importante entre papel vitela (o pergamino) y cuero es que el primero es más claro porque es preparado esencialmente por el remojo de la piel en cal y un secado bajo tensión.

Manuscritos

El primer Autorretrato pintado por Albrecht Dürer (1493); originalmente hecho en óleo sobre papel vitela, y ahora transferido a lino. Louvre, París.

La mayoría de los manuscritos de la Edad Media, tanto los ilustrados como los que no, fueron escritos sobre papel vitela. La mejor calidad, papel vitela uterino, hecha de las pieles de animales recién nacidos o aún no nacidos. Algunos textos budistas también han sido escritos en papel vitela.

Un cuarto de las 180 copias de la primera edición de la Biblia de Gutenberg de Johannes Gutenberg, impresa en 1455 con tipos móviles fue también impreso en papel vitela, presumiblemente porque su mercado esperaba de él un libro de alta calidad. El papel pronto tomó el control de la mayoría de las impresiones de libros, ya que éste era más barato y fácil de maniobrar a través de la imprenta.

En el arte, el papel vitela fue usado ampliamente para pintura, especialmente si iban a ser enviadas a largas distancias, antes de que el lienzo comenzara a ser usado masivamente alrededor del año 1500, y continuó siendo usado para los dibujos, y acuarelas.

El papel vitela blando o el pergamino blando fueron usados frecuentemente en los siglos XVI y XVII, y a veces eran dorados pero no solían ser ornamentados. En los siglos siguientes la vitela ha sido más comúnmente usada como cuero ya que puede ser teñida de prácticamente cualquier color.

En la Bibliothèque Municipale de Troyes (Ms. 504) existen unos manuscritos sobre papel vitela que datan del año 600 y están en excelentes condiciones.

Usos modernos

Hoy en día, debido a la baja demanda y el complicado proceso de manufactura, el papel vitela es caro y difícil de encontrar. Una imitación moderna es hecha de algodón. Se conoce como papel vitela (también) a este material, que es considerablemente más barato que el papel vitela de animal y puede ser encontrado en muchas librerías técnicas o artísticas. Usualmente traslúcido, el papel vitela es usado en aplicaciones como los planos de arquitectura. Algunas marcas de papel de escribir u otros tipos de papel usan el término “vitela” o “vellum” (vellum en inglés) simplemente para sugerir calidad, y usualmente el papel es, de hecho, completamente normal. Las actas del Parlamento Británico aún hoy son impresas sobre papel vitela (real, no de algodón) para conservarlas archivadas.2 Hacen bien en confiar en la perdurabilidad del papel vitela: un libro de salmos de irlandeses fue descubierto en julio de 2006, en un pantano en Irlanda, después de más de 1000 años[cita requerida].

Véase también

Pergamino

Pergaminero alemán de siglo xvi

Pergamino es un material hecho a partir de la piel de una res u otros animales, especialmente fabricado para poder escribir sobre él. La piel sigue un proceso de eliminación de la epidermis, de la hipodermis, dejando sólo la dermis,1 y de estiramiento, al final del cual se consiguen las hojas con las que se elabora un libro, una filacteria o los rollos que se conocían de la Antigüedad. El origen de su nombre es la ciudad de Pérgamo, donde se cree que existía una gran productividad de gran calidad, aunque realmente su existencia se remonta a una época anterior a la ciudad de Pérgamo.2

Historia

Desde la Antigüedad se utilizó este material para escribir textos literarios, sagrados, etc. Con anterioridad al pergamino, se utilizaba el papiro que era un material más frágil e incómodo tanto para el copista como para el lector. El pergamino acabó sustituyendo al papiro por sus ventajas materiales, por ser un soporte más fácil de conseguir que el papiro, mucho más duradero3 y de mejor calidad. Pérgamo se convirtió en la ciudad productora por excelencia, dando su nombre a este material. Los volúmenes de la Biblioteca de Pérgamo pasaron a copiarse en pergamino, en sustitución del papiro. Una leyenda sin fundamento histórico4 cuenta que este cambio fue debido a que la ciudad de Alejandría, rival de la ciudad de Pérgamo en cuanto a construcción de bibliotecas y producción de textos, dejó de abastecer a Eumenes de material de papiro, material cuya distribución tenía monopolizada, pero lo cierto es que ya se venía utilizando el pergamino en Egipto desde el ii milenio a.CPlantilla:Harvn, además de que también en estas regiones de Asia se cultivaba el papiro.

Antigua Roma

El papiro y el pergamino convivieron durante bastantes años. En rollos de papiro siguieron copiándose los libros que fabricaban los talleres romanos, así como los documentos de archivo y las cartas, mientras que el pergamino se reservaba para obras de carácter subalterno o pequeñas composiciones literarias, como relata Marcial en sus Epigramas. El pergamino empezó a utilizarse para copiar libros de buena factura cuando se difundió el nuevo formato de codex o códice a partir del siglo iv de nuestra era.

Aunque la forma del libro llamado códice fue conocida desde el siglo i, no se difundió hasta el siglo iv. Los códices estaban compuestos de cuadernos de pergamino plegados, cosidos y encuadernados imitando la apariencia formal que tenían los polípticos de tablillas enceradas sobre las que también se escribía en la Antigüedad. El propio nombre de códice procede de la manera con la que se identificaban tales tablillas (codex) y los primeros códices fueron conocidos como codex membranei.

A pesar de todo, en Roma nació enseguida una industria del pergamino que dio lugar a los comercios llamados tiendas de los membranarii.

Una de las ventajas que el pergamino tenía sobre el papiro era que se podía escribir en él por las dos caras de la piel, además se podía raspar o lavar y reutilizar; aun así su alto coste hizo que no sustituyeran el uso de los rollos de papiro durante bastante tiempo.

Pergamino ilustrado custodiado en la Real Biblioteca de San Lorenzo, El Escorial, España.

Entre los romanos, a comienzos del siglo ii, el pergamino era ya de uso corriente y fue en el periodo del Bajo Imperio cuando desplazó definitivamente al papiro que aún subsistía, pues era mucho más barato y fácil de conseguir. En realidad los romanos no dejaron de utilizar el papiro después de la inclusión del pergamino, sobre todo para escrituras que consideraban menos importantes, como cartas, algunos documentos, etc.

Proceso de fabricación

El pergamino destinado a la confección de libros y documentos se fabricaba con pieles de animales jóvenes (cordero, ternero o cabrito) porque los individuos adultos proporcionaban una membrana recia y basta que dificultaba el cosido de los cuadernos. De las tres partes que componen una piel, el pergamino se fabrica solo con la dermis, debiendo eliminar la epidermis y la hipodermis durante el proceso de manufactura. Para facilitar su separación, las pieles se sumergen en una solución de cal que permitirá efectuar el pelado y el descarnado. A continuación, se tensan en un caballete para su estiramiento y acabado, mientras con la ayuda de piedra pómez se frota la superficie resultante a fin de eliminar las últimas impurezas y pulir la superficie de escritura. El pergamino de mayor calidad era la vitela, fabricada con pieles de animales nonatos o recién nacidos que se reservaba para los códices más lujosos. En cambio, el pergamino más basto se suele utilizar para hacer tambores, panderetas o similar.

Existe un falso pergamino fabricado en la actualidad y llamado ‘papel de pergamino’, que se usa entre otras cosas para hacer pantallas de lámparas y manualidades. Se fabrica con el papel ordinario, sumergido en una solución de dos partes de ácido sulfúrico concentrado por una parte de agua. Después de unos segundos en esta solución se neutraliza el ácido. Se utiliza en lugares turísticos como restaurantes.

Véase también

Papiro

Papiro (del latín papyrus , y este del griego πάπυρος) es el nombre que recibe el soporte de escritura elaborado a partir de una planta acuática, muy común en el río Nilo, en Egipto, y en algunos lugares de la cuenca mediterránea, una hierba palustre de la familia de las ciperáceas, el Cyperus papyrus.

Planta de Cyperus papyrus.

Etimología

La palabra papiro proviene del término griego πάπυρος papiros, que en latín es papyrus (el plural es papyri). Está tomada del antiguo término egipcio per-peraâ, que significa flor del rey, pues su elaboración era monopolio real. También es el origen de la palabra papel.

El papiro como soporte de escritura

Papiro con textos jeroglíficos.

Fue profusamente empleado para la fabricación de diversos objetos de uso cotidiano, siendo su principal utilización la elaboración del soporte de los manuscritos de la antigüedad denominado papiro, precedente del moderno papel. El fragmento más antiguo de papiro se descubrió en la tumba de Hemaka,1 2 chaty del faraón Den, en la necrópolis de Saqqara, aunque no han perdurado los posibles signos jeroglíficos escritos en él.

Su elaboración era monopolio real y fue muy apreciado, por su gran utilidad, entre los pueblos de la cuenca oriental del Mediterráneo, exportándose durante siglos en rollos de alto valor, como se describe en el relato del viaje de Unamón.

El uso del papiro no comenzó a ser universal hasta la época de Alejandro Magno (siglo IV a. C.). Su uso decayó al declinar la antigua cultura egipcia, siendo sustituido como soporte de escritura por el pergamino. Disminuyó en el transcurso del siglo V y desapareció del todo en el siglo XI. La mayoría de las grandes bibliotecas de Europa poseen manuscritos en papiro.

Elaboración del papel papiro

Detalle de láminas de papiro dispuestas horizontal y verticalmente.

Primero, el tallo de la planta de papiro se mantenía en remojo entre una y dos semanas; después se cortaba en finas tiras llamadas phyliae y se prensaban con un rodillo, para eliminar parte de la savia y otras sustancias líquidas; luego se disponían las láminas horizontal y verticalmente, y se volvía a prensar, para que la savia actuase como adhesivo; se terminaba frotando suavemente con una concha o una pieza de marfil, durante varios días, quedando dispuesto para su uso.

La unidad de medida del papiro era la plagula (hoja). Se solían fabricar rollos de papiro de unas veinte plagulas que se pegaban entre sí, con un tamaño medio total de cinco metros. El mayor papiro encontrado es el Papiro Harris I que mide más de 41 metros.

Textos

Las inscripciones se realizaban en la cara del papiro que tenía dispuestas las tiras horizontalmente: el anverso. En la otra cara (el reverso) raramente se escribía (en este caso se denominan opistógrafos) aunque, por ser muy caro, si lo que estaba escrito perdía interés, era borrado y vuelto a utilizar ( ver palimpsesto). Fundamentalmente por esta razón, para los escritos de menor importancia, se utilizaba en su lugar los ostraca.

Uso

El rollo o volumen se guardaba en un estuche de pergamino teñido a veces de rojo con el jugo del arándano (vaccinium). Un trozo de pergamino (titulus, index) se unía al rollo y llevaba escrito en ocasiones con tinta roja, el título de la obra. El lector sujetaba el volumen con su mano derecha, y lo iba desenvolviendo con la izquierda; esta misma le servía para enrollar la parte del libro ya leído; de aquí las expresiones evolvere, explicare, ad umbilicum pervenire, para significar que se había llegado hasta el final del texto.

Simbolismo

Es el papiro sagrado, utilizado para elaborar las barcas de dioses del Antiguo Egipto. La planta también tenía una función religiosa surgida en épocas antiguas: nacida en el sagrado Nilo, se representaba en los templos y era portada en las procesiones, donde simbolizaba el renacimiento y la regeneración del Mundo. Planta específica del Delta del Nilo, ésta era el emblema del Bajo Egipto y representaba a la diosa Uadyet (uady: jeroglífico del papiro, significando también el verde de malaquita, y “la prosperidad”). La planta de papiro fue representada desde la época predinástica como símbolo del Bajo Egipto; figura en la maza votiva de Horus Escorpión.

Otros usos del papiro

Sandalias elaboradas con papiro ca. 1569 – 1081 a.C.

El soporte de escritura no era el único producto elaborado en el Antiguo Egipto a partir de esta planta, muy común en épocas antiguas, también se podían fabricar objetos de cestería, sandalias, calzones, cuerdas, e incluso embarcaciones. Se consumía su raíz y a veces el interior del tallo. También se decía que tenía cualidades curativas. En la actualidad la planta, casi desaparecida en Egipto, se utiliza para elaborar objetos turísticos.

Clasificación de los papiros

Estuches cilíndricos de metal utilizados para conservar rollos de papiro. Museo del Louvre.

Según Plinio el Viejo, se clasificaban por su calidad en ocho clases:

  1. Emporíticos: los de inferior calidad, utilizados como papel de envolver.
  2. Taeneóticos: los de mala calidad.
  3. Saíticos: los de baja calidad, elaborados con materiales sobrantes.
  4. Anfiteátricos: los de media calidad.
  5. Fanianos: los de buena calidad.
  6. Livios: los de muy buena calidad.
  7. Augusticos: los de alta calidad.
  8. Hieráticos o regios: los de más alta calidad, sólo utilizados para textos sagrados.

Algunos de estos nombres proceden de diversos motivos:

  • Del lugar en que se fabricaba, como papel saítico, de la ciudad de Sais.
  • Del nombre de la fábrica como anfiteátrico, del anfiteatro de Alejandría.
  • Del dueño de la fábrica, como janniano de Jannio Palemón.
  • Del personaje a quien se hallaba dedicado, como Augusto, Liviano, Claudio, por estarlo a los emperadores y emperatrices de este nombre.
  • De su destino, como hierático, por estar destinado a usos sagrados.
  • De la grupo principal que lo usara, como emporético o empórico, que era más grosero y servía para envolver mercancías.
  • De otras circunstancias, como el llamado charta dentada, por ser bruñido con dientes de animales, principalmente, del jabalí.3

Debido al gran número de papiros encontrados, se utilizan diversos y dispares esquemas de clasificación para poder identificarlos, así:

A los papiros se les asigna además un número, para facilitar su identificación en las labores de clasificación.

El papiro y la Biblia

Referencias de la planta y sus usos

Moisés describe en el libro de Éxodo 2:3 la manera en que su madre lo protegió y dio lugar al encuentro casual con la hija del Faraón.

“Cuando ya no pudo ocultarlo, entonces tomó para él un arca de papiro y le dio una mano de betún y pez, y puso en ella al niño, y la puso entre las cañas, junto a la margen del río Nilo”

Por otra parte, el libro de Job, hace referencia a la planta del papiro cuando Bildad – uno de los tres amigos de Job- le pregunta: “¿Crecerá y se hará alto el papiro sin un lugar pantanoso?”. (Job 8:11)

En Isaías 18:2 se dice que se hicieron de papiro embarcaciones de mayor tamaño para viajar distancias más largas.

“Es el que despacha enviados mediante el mar, y mediante embarcaciones de papiro sobre la superficie de las aguas, [diciendo:] “Vayan, mensajeros veloces, a una nación de alta talla y bruñida, a un pueblo que en todas partes es inspirador de temor, a una nación de resistencia a la tensión y de pisoteo, cuya tierra han arrollado los ríos”.
Utilización como material de escritura

La obra Perspicacia para comprender las escrituras dice que [en el tiempo en el que se escribió la Biblia] las hojas podían pegarse por los extremos para formar un rollo, que solía constar de unas veinte hojas. También podían doblarse en forma de hojas para formar el códice, semejante a un libro, que se popularizó entre los primeros cristianos. Un rollo medía como promedio de 4 a 6 m. de largo, aunque se conserva un ejemplar de 40,5 m. En un principio, la palabra griega bí‧blos designaba la médula blanda de la planta del papiro, pero más tarde se utilizó para denominar el libro en sí. (Mt 1:1; Mr 12:26.) El diminutivo bi‧blí‧on tiene como plural la palabra bi‧blí‧a, cuyo significado literal es “libritos”, de la que se deriva la palabra “Biblia”. (2Ti 4:13, Int.) Biblos era una ciudad fenicia que debió su nombre a que fue un importante centro de la industria del papiro.

Los rollos de papiro se utilizaron de manera habitual hasta comienzos del siglo II, cuando el códice de papiro empezó a reemplazarlos. Más tarde, en el siglo IV, la popularidad del papiro empezó a disminuir y fue reemplazado por un material de escribir mucho más duradero: la vitela.

El papiro tenía una desventaja importante como material de escritura: no era muy duradero. Se deterioraba en un ambiente húmedo y se volvía muy quebradizo cuando se almacenaba en un ambiente demasiado seco. Hasta el siglo XVIII se supuso que todos los antiguos manuscritos bíblicos escritos en papiro habían desaparecido. Sin embargo, a finales del siglo XIX se descubrió un buen número de papiros bíblicos tanto en Egipto como alrededor del mar Muerto, lugares con un clima moderadamente seco, muy necesario para la conservación de los papiros. Algunos de los papiros bíblicos hallados en estos lugares datan hasta del siglo II o I a. C.

A muchos de estos manuscritos en papiro se les denomina “papiros”, como el Papiro de Nash, del siglo I o II a. C.; el Papiro Rylands III, 458 (siglo II a. C.), y el Papiro de Chester Beatty núm. 1 (siglo III).

Véase también

Ostracon

(Redirigido desde «Ostraca»)

Ostracon que contiene el nombre de Temístocles, hacia 490-480 a. C.
Museo del Ágora antigua de Atenas

Ostracon u Ostrakon (del griego: ὄστρακον ostracon, cuyo plural es ὄστρακα, ostraca) es una concha o fragmento de cerámica sobre el que se escribía.

En arqueología se emplea el término ostracon para designar los trozos de cerámica (o fragmentos calcáreos) que se utilizaban como borradores para aprender a escribir o pintar. Los ostracones son muy numerosos y es una fuente de información muy útil.

Ostraca egipcios

En el Antiguo Egipto este término se aplica a los fragmentos calcáreos, o de cerámica, sobre los que el escriba, o el aprendiz de escriba, esbozaba un dibujo o un texto. El coste del papiro no permitía que se utilizara este soporte para las notas que no fueran oficiales, para los dibujos explicativos o satíricos y, mucho menos, para el aprendizaje de la escritura jeroglífica. En los ostraca los dibujos aparecen enteros, lo que los diferencia de fragmentos de cerámica que tuvieran los dibujos antes de romperse.1

Para el Egipto greco-romano, la papirología es la ciencia que estudia los textos griegos, latinos y demóticos contenidos no sólo en los papiros sino también en los ostraca.

En la Ostraka se escribía el nombre de las personas que querian echar de la tribu.

Papel

Un folio de papel.

El papel es un material constituido por una delgada lámina elaborada a partir de pulpa de celulosa, una pasta de fibras vegetales molidas suspendidas en agua, generalmente blanqueada, y posteriormente secada y endurecida, a la que normalmente se le añaden sustancias como polipropileno o polietileno con el fin de proporcionarle características especiales. Las fibras que lo componen están aglutinadas mediante enlaces por puente de hidrógeno. También se denomina papel, hoja, o folio, a un pliego individual o recorte de este material.

Historia

Precedentes

En el Antiguo Egipto se escribía sobre papiro, un vegetal muy abundante en las riberas del río Nilo (Cyperus papyrus). En Europa durante la Edad Media se utilizó el pergamino, que consistía en pieles de cabra o de carnero curtidas, preparadas para recibir la tinta, que por desgracia era bastante costoso, lo que ocasionó que a partir del siglo VIII se popularizara la infausta costumbre de borrar los textos de los pergaminos para reescribir sobre ellos (dando lugar a los palimpsestos) perdiéndose de esta manera una cantidad inestimable de obras.

El papel

Sin embargo, los chinos ya fabricaban papel a partir de los residuos de la seda, la paja de arroz, y el cáñamo, e incluso del algodón. Se considera tradicionalmente que el primer proceso de fabricación del papel fue desarrollado por el eunuco Cai Lun, consejero del emperador He de la dinastía Han Oriental, en el S. II d. C. Durante unos 500 años, el arte de la fabricación de papel estuvo limitado a China; en el año 610 se introdujo en Japón, y alrededor del 750 en Asia Central.1 El conocimiento se transmitió a los árabes, quienes a su vez lo llevaron a las que hoy son España y Sicilia en el siglo X. La elaboración de papel se extendió a Francia, que lo producía utilizando lino desde el siglo XII.

Fue el uso general de la camisa, en el siglo XIV, lo que permitió que hubiera suficiente trapo o camisas viejas disponibles para fabricar papel a precios económicos y gracias a lo cual la invención de la imprenta permitió que unido a la producción de papel a precios razonables surgiera el libro, no como una curiosidad sino como un producto de precio asequible.

Desde entonces el papel se ha convertido en uno de los productos emblemáticos de nuestra cultura, elaborándose no sólo de trapos viejos o algodón sino también de gran variedad de fibras vegetales; además la creciente invención de colorantes permitió una generosa oferta de colores y texturas.

Aunque el papel ahora puede ser sustituido para ciertos usos por materiales sintéticos, sin embargo sigue conservando una gran importancia en nuestra vida y en el entorno diario, haciéndolo un artículo personal y por ende difícilmente sustituible.

La aparición y rápido auge de la informática y los nuevos sistemas de telecomunicación, permiten la escritura, almacenamiento, procesamiento, transporte y lectura de textos con medios electrónicos más ventajosos, relegando los soportes tradicionales, como el papel, a un segundo plano.

Papirología

Papirología es el estudio de literatura, correspondencia, archivos legales, etc. de documentos antiguos preservados en papiro, pergamino u ostra con los cuales son los soportes de escritura más comunes en las antiguas civilizaciones de Egipto, Grecia y la antigua Roma. El papiro, es el nombre con el cual se designa al soporte de escritura que se elabora justamente a partir de la planta acuática homónima (Cyperus papyrus) y que es muy común en el Río Nilo, en Egipto y en algunos otros lugares de la cuenca mediterránea. El papiro fue el soporte por excelencia de los manuscritos en la antigüedad y sería el antecedente del moderno papel. La elaboración del soporte escritorio (en formato rollo) a partir de los tallos de la planta fue descrita por Plinio. Posteriormente, el formato códice fue sustituyendo al rollo hasta caer en desuso este último.

La papirología incluye la transcripción, traducción e interpretación de los documentos en diferentes idiomas (griego, latín, copto, etc), así como la restauración y la preservación de los papiros originales.

Nacida en sus inicios como ciencia auxiliar de la historia y la filología, la papirología se dedica al estudio de los textos documentales o literarios transmitidos por los papiros; el clima de Egipto conservó los papiros hasta su hallazgo arqueológico. Papiros de otras regiones solo se han encontrado carbonizados, como por ejemplo los de Herculano, Derveni o Petra.

La papirología como disciplina, data del los años 1890 cuando una gran cantidad de papiros bien preservados fueron descubiertos por arqueólogos en diferentes localidades del Egipto greco-romano como Arsinoe u Oxirrinco. Entre los primeros grandes cultivadores de la disciplina deben citarse Frederic George Kenyon, Ulrich Wilcken, Bernard Pyne Grenfell, Arthur Surridge Hunt, Wilhelm Schubart, Girolamo Vitelli y Friedrich Presigke. Los centros más importantes de estudio de papirología se encuentran en la Universidad de Oxford, Universidad de Columbia, Universidad de Heidelberg, entre otras. Las principales colecciones se hallan en Ann Arbor, Berlín, Florencia, Oxford y Viena.

Códice

Códice de un libro de horas parcialmente abierto (a la derecha, un estuche diseñado para su conservación).

Corán del periodo abbasí, abierto.

Códice abierto sobre un atril, para su lectura.

Monje erudito consultando un códice.

Códice con notación musical abierto sobre un facistol, para su interpretación por un coro.

Codex Glazier1 (siglo IV o V), abierto.

Codex Aubin2 (siglo XVI), abierto.

Notación musical en el Codex Robertsbridge, siglo XIV.

Códice (del latín codex, -icis) es uno de los formatos del libro. Se compone de cuadernos plegados, cosidos y encuadernados. Habitualmente, se puede escribir en ambos lados de cada hoja, denominados páginas, que pueden numerarse. Aunque técnicamente cualquier libro moderno es un códice, el término se utiliza comúnmente para libros escritos a mano (manuscritos) en el periodo previo a la imprenta (es decir, hasta el fin de la Edad Media), significado que recoge el DRAE.3 El diminutivo de “codice”, “codicilo“, se emplea únicamente en contextos testamentarios. Derivada de ésta es la palabra “código“.4

Etimológicamente, la palabra latina codex parece proceder de la contracción del diptongo de la también latina caudex, -icis (‘tronco‘ -de la que se ha propuesto su origen caldeo-). Este nombre, que dieron los romanos a la tablilla de cera para escribir, por desplazamiento semántico terminó designando a los libros con páginas,5 diferenciados de los rollos empleados hasta entonces.6

Formato, materiales e historia

 

El códice está formado por un conjunto de hojas rectangulares de pergamino, de papiro o de papel que se pliegan formando cuadernillos para escribir sobre ellos, los cuales se protegen mediante la encuadernación. En Roma los cuadernillos se denominaban duerniones, terniones, cuaterniones o quinterniones según el número de hojas contenidas antes de plegarlas. Como lo regular era que se formaran cuatro (ocho plegadas) ha quedado el nombre de cuadernos (quaterni) para designar los ejemplares pequeños, aunque dispongan hoy de mayor número de páginas.

El papiro, producido en Egipto desde hacía miles de años, se utilizó esporádicamente para la confección de códices en los siglos IV y V d. C, aunque se continuó usando como “material venerable” para algunos documentos solemnes durante la Alta Edad Media. Cuando se fabricaban códices de papiro, éste necesitaba reforzarse por el lomo para evitar su fácil ruptura; las hojas de papiro sólo se escribían en una de sus caras (textos anapistógrafos).

En su Historia Natural, Plinio cuenta que el pergamino se originó en la ciudad de Pérgamo en época de Eumenes II (195-158 a. C.), de donde habría tomado el nombre, aunque hallazgos como los de Dura-Europos hacen dudar de esta afirmación. Los especialistas consideran que la aportación de Pérgamo debió consistir más bien en el perfeccionamiento de las técnicas de fabricación.7 El formato del codex tenía su antecedente en los polípticos o tabillas de cera. El pergamino era más caro que el papiro debido a que se necesitaban varias pieles para un solo libro, lo que suponía el sacrificio de varios animales. Sin embargo, el pergamino poseía muchas ventajas: era menos quebradizo y más resistente, podía doblarse (lo que hacía los libros más manejables), podía lavarse y podía rasparse (lo que facilitaba las enmiendas de errores), podía coserse (lo que permitía la encuadernación y su mejor conservación) y podía escribirse por las dos caras en hojas opistógrafas(lo que ahorraba espacio). Estas ventajas técnicas y prácticas acabarían por imponerse sobre el papiro y los tradicionales libros copiados en forma de rollo. Además, algunos de los ejemplares más lujosos se hallaban teñidos de [oro]] o púrpura y sus encuadernaciones podían tener incrustaciones de materiales preciosos, como joyas engarzadas o tapas de oro, plata o marfil trabajadas con relieves.

Durante los siglos I y V d.C convivieron las dos formas de libro (el rollo y el códice). Durante los primeros siglos de dicha convivencia, los códices de pergamino que se vendían en Roma solían ser libros de pequeño formato o cuadernos de pergamino mal preparados que transmitían textos menores o de carácter efímero, a excepción de algunos textos literarios, como los Epigramas de Marcial, pero a partir del siglo IV los cristianos adoptarán el códice de pergamino para transmitir su nueva literatura religiosa, siendo ésta otra de las causas que explican el éxito del códice de pergamino frente al tradicional rollo de papiro.8 9 El formato del codex se inspiró en los polípticos o [Tableta de cera|tabillas de cera]] de la Antigua Roma: varias tablillas de madera, unidas mediante argollasque estaban recubiertas por una capa de cera sobre la que se podía escribir con ayuda de un punzón llamado stilus (estilo o estilete).

Durante la Edad Media la forma de libro por excelencia fue la del códice de pergamino o de papel y tras la invención de la imprenta en el siglo XV se siguió utilizando hasta la aparición de los libros electrónicos en la era digital.

Actualmente, se reserva el término códice para referirse a los libros manuscritos de este formato anteriores a la invención de la imprenta y a los libros lujosos o de buena factura que siguieron copiándose a mano tras la difusión del arte tipográfico en el mundo occidental. La ciencia que estudia los códices se llama Codicología.10

Códices precolombinos

codice mixteca

Una variedad de libros antiguos son los llamados códices pre-cortesianos, cuyo formato difiere notablemente de lo anteriormente descrito para los códices del Viejo Mundo. Los libros americanos de procedencia indígena, especialmente mayas, se fabricaban con tiras de piel de ciervo o con papel amat o amate, 11 cuya superficie se pintaba de blanco para salvar el color oscuro del papel de pita y, a continuación, se escribía con pincel. Aparte de utilizarse un soporte distinto, también era diferente el formato, ya que en lugar de formarse con cuadernos doblados y cosidos entre sí, las hojas de papel amatl se plegaban en forma de acordeón o, como decían los cronistas de la época,al modo de los pendones de Castilla.

Tras la llegada de los españoles se empezaron a confeccionar los códices conocidos como post-cortesianos, principalmente aztecas, bajo la forma del códice europeo. Estos libros estaban hechos con papel europeo importado, distribuido en cuadernos plegados, cosidos entre sí y encuadernados, que fueron copiados por manos indígenas en lenguas y escrituras castellana e índigenas, o solo en lengua y escritura indígena.12

Los códices pre-cortesianos (anteriores a la llegada de Hernán Cortés) se dividen principalmente en tres grupos:

Mexicas
Hechos de piel y correspondientes a la cultura mexica del centro de México.
Mayas
Fabricados en papel ágave y procedentes de Yucatán y América Central.
Mixtecas
Hechos en piel y pertenecientes a la cultura mixteca, ubicada principalmente en el estado mexicano de Oaxaca.

Estos códices presentan una escritura pictográfica que al contrario que en la escritura occidental, se lee empezando por la derecha. Normalmente se escribían por ambas caras, como en el caso de los códices occidentales.

Guerreros aztecas en el Codex Mendoza.

Denominación de los códices

Página del Codex Argenteus (siglo IV).

Detalle del Codex Gigas (siglo XIII).

Detalle de una ilustración del Codex biblicus legionensis o Biblia mozárabe de León (siglo X), con una representación del símbolo del evangelista Lucas, de un primitivismo semejante al del toro del Guernica de Picasso.

Los códices más importantes o famosos se denominan habitualmente con una expresión latina en la que a la palabra Codex sigue otra que lo caracteriza, como puede ser el nombre de la biblioteca o la ciudad donde se conserva (o conservaba históricamente), o el de algún personaje con el que esté relacionado. También se utilizan esas expresiones para diferenciar las diferentes copias de una obra conservadas en distintas bibliotecas del mundo (y cuya comparación es la base de la crítica textual).13 Algunas denominaciones se refieren a su riqueza, como la de Codex Aureus (en referencia al oro, denominación aplicada a varios manuscritos medievales),14 o la de Codex Purpureus (aplicada a los que tienen sus páginas teñidas de púrpura y sus letras escritas con tinta de oro o plata -uno especialmente importante, la traducción de los Evangelios a la lengua goda por el obispo Ulfilas, es denominado Codex Argenteus-).

Las obras literarias medievales a veces se han conservado en un sólo códice, que puede no tener nombre más específico que el de la obra que incluye (como ocurre con el Cantar de Mio Cid o el Beowulf) o en muy pocos (como los cuatro códices de las Cantigas de Santa María o los nueve de la Chanson de Roland), o son tan importantes que todos ellos reciben denominación específica (como los llamados Beatos -que reproducen los Comentarios al Apocalipsis de Beato de Liébana con extraordinarias ilustraciones-).

Entre los códices más importantes están:

Rollo (manuscrito)

Un rollo es, en términos de manuscritos antiguos, una larga lámina, generalmente de papiro o pergamino enrollada sobre sí misma, en que se escribía antes del desarrollo de los códices que, aunque escritos al comienzo sobre estos mismos soportes, tuvieron el formato de los libros actuales.

Rollo de los Salmos. Uno de los Rollos del Mar Muerto. Aprox. 100 a.C. – Soporte: Pergamino (Piel de becerro) – Formato: Volumen.

Características

Para manejar mejor los rollos y facilitar su almacenamiento y preservación se les pegaba al final de la última hoja un cilindro de madera, hueso o marfil (gr. omphalos, lat. umbilicus) y alrededor de él se envolvía la tira. Se unían no más de 20 hojas para formar un rollo. La primera se llamaba en griego “Protókollos”. Generalmente se escribían de un solo lado pero en muchos casos de ambos lados.

Se estima que en la Biblioteca de Alejandría había entre 400.000 a 700.000 rollos (aunque debe considerarse que un solo canto de la Ilíada o la Odisea ocuparía un rollo de papiro). Muchos rollos fueron rescatados en su forma primitiva al excavar las ruinas de Herculano y otros lugares.

El Escriba sentado egipcio, con un rollo de papiro. Escultura en piedra caliza. Dinastía IV a V, 2600–2350 a.C.

El texto de las obras se distribuía en varios rollos, de longitud más o menos similar, y teniendo en cuenta su división por capítulos. Los textos breves se reunían en un mismo rollo. La tendencia era armar rollos de 6 o 7 metros, que formasen un cilindro de 5 a 6 cm de diámetro, cómodos para llevar en la mano.1

A partir del siglo III d. C., los rollos comenzaron a ser reemplazados por los códices, aún utilizando papiro o, preferentemente pergamino. No obstante después de esa época los rollos continuaron produciéndose en ciertos casos.

Mónica Izquierdo Alonso2 observa que, desde el punto de vista de la “textología documental”, en el “espacio documental” (espacio físico), hay dos tipos de organización: a) Continuidad, propia del rollo, y b) Discontinuidad, propia del códice y el libro convencional. Para su visualización un rollo debe ser extendido desde su principio; el códice y el libro pueden abrirse en cualquier parte (un ejemplo típico son los diccionarios con las iniciales encaladas).

Soportes

Papiro

Véase también: Papiro

Tomada del egipcio antiguo per-peraâ, que significa “flor del rey” y adaptado el nombre original por los griegos bajo la forma pápyros, se acabó reservando el término býblos, que a veces coexiste con el anterior, para referirse al producto material, el rollo, una vez que había sido confeccionado. Se supone que la palabra derivó del nombre del puerto que exportaba grandes cantidades de este material: Biblos.

En el Egipto antiguo se daba forma rectangular a las hojas obtenidas y luego estas se unían por sus bordes hasta obtener una larga tira que luego se enrollaba para su mejor manipulación, tanto en la escritura como en la lectura. Como cada hoja consistía en la superposición de dos capas de tiras dispuestas perpendicularmente, las hojas para formar el rollo se unían en forma tal que pudiera escribirse en el sentido de las fibras, exceptuando las hojas de los extremos – las de mejor calidad – que se ponían a 90 grados para darle al rollo mayor consistencia. Luego se enrollaba la lámina con su escritura hacia el interior. Se pegaba en los márgenes extremos de la tira un borde de papiro para evitar que se rasgara. El soporte de papiro sólo podía conservarse en el clima seco de Egipto pues se deteriora fácilmente con la humedad del ambiente.

En Egipto se usaron rollos de papiro desde los primeros tiempos del Reino Antiguo. El rollo de papiro más antiguo fue hallado en la tumba de Hemaka, (primera dinastía), en la necrópolis de Saqqara, alrededor de 2900 años a.C., pero su texto no es visible. Los rollos escritos más antiguos de que disponemos son de la cuarta dinastía y la quinta dinastía.3

El Papiro Prisse redactado probablemente hacia el fin de la dinastía XI es uno de los mejor coservados hallados hasta el momento y también uno de los primeros en el formato de “rollo”.4 Este documento fue obtenido por el orientalista francés Émile Prisse en Tebas en 1856 y se preserva en la Biblioteca Nacional de Francia.

El rollo de papiro más largo llegado hasta nosotros mide 40,52 metros (Papyrus Harris – Museo Británico). Su texto tiene 1500 líneas. Fue redactado en escritura hierática durante el reinado de Ramsés IV – ca. 1145 a 1155 a.C. Está dividido en 5 secciones y posee 3 ilustraciones.5

Debido a la longitud normal del tallo de la planta, una hoja de 30 cm era costosa y una de 35 cm muy rara. En general un papiro de más de 23 cm de altura, era siempre algo lujoso. Esto se vinculó estrechamente con la evolución del formato del rollo.

De ser usado exclusivamente en Egipto, el uso del papiro se extendió a Grecia en el S.V a.C. y luego a occidente.

“El libro de la Reina Ester”, siglos XIV-XV, Soporte: pergamino. Formato: volumen. Hebreo. Escritura sefardí cuadrada.

Pergamino

Véase también: Pergamino

Aunque los cueros y pieles fueron usados desde la antigüedad, el pergamino se comenzó a producir en Grecia alrededor del S.II a.C. Su nombre deriva de uno de sus principales centros de producción: el reino de Pérgamo. Este soporte era preferido por su durabilidad. Admitía correcciones del escriba. No podía escribirse en sus comienzos (según algunos autores) de ambos lados como a veces se hacía con rollos de papiro.6 Pero, y principalmente por el costo de su producción, era frecuente que se raspara todo su texto anterior (lo que dio origen al palimpsesto) para escribir uno nuevo (aunque hay menciones de que aún los escritos de papiro se “lavaban”).7

Existía una calidad especial diferenciada: la vitela (vellum). La vitela se elaboraba con pieles de animales no natos o de pocas semanas. Era una piel mucho más fina, blanca, flexible y transparente. No se podía distinguir la capa hielina de la carnosa, puesto que esta estaba poco desarrollada.

Por otra parte, el papiro sólo se producía en Egipto. Siendo monopolio del estado, ello ocasionaba a otros estados una dependencia, además de mantenerse alto el precio. La conquista de Egipto por los árabes (640 d.C.) interrumpió el comercio del papiro.8 Los rollos de pergamino se armaban cosiendo consecutivamente las tiras obtenidas en el proceso. El Pentateuco Hebreo de Bruselas (S. IX d.C) resultó de la unión de 57 pieles y su longitud es de 36.5 m.9

El rollo de pergamino más largo hallado es de 9,23 m. Tiene menos de 1 décima de milímetro de espesor.10 Pertenece al grupo de los llamados Rollos del Mar Muerto y data aproximadamente del año 70 d.C.

El pergamino fue el soporte por excelencia a partir de los siglos III y IV, hasta la introducción del papel por los árabes en Europa a finales del siglo VIII. Después de la difusión de este, siguió siendo el material preferido para los códices miniados o iluminados durante mucho tiempo.

Cueros y pieles

Los cueros y pieles de animales, curtidos y tratados con procedimientos mucho más imperfectos que el que permitió elaborar el pergamino en el S. II a. C., sirvieron de soporte a la escritura desde tiempos antiguos en muchas regiones. La mención más temprana del uso de pieles como soporte se encuentra en un texto egipcio de la Dinastía IV (c. 2550 B. C.). El texto existente más antiguo en ese material data de la dinastía XII (2000-1800 B. C.) También se usaron en el cercano oriente, Irán, Irak y Turquestán. Los rollos más famosos de cuero son los hallados en Qumran en 1947 (Rollos del Mar Muerto).11

Rollo manuscrito en seda. S. V a.C. Sūtra de ‘La gran virtud de la Sabiduría’. Hallado en las Cuevas de Mogao.

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Bambú – tablillas de madera – seda (China)

Manuscrito en rollo de bambú. Copia de El arte de la guerra de Sun Tzu.

En China, antes de la invención del papel se utilizaba la seda que luego se enrollaba, y también las tiras de bambú y tablillas de madera, unidas y acomodadas en forma de rollo.12 Hasta alrededor del siglo II a. C., la escritura china se tallaba sobre superficies duras. Después las inscripciones se hacían sobre bronce y más adelante se usaron caracteres tallados en tiras estrechas de madera o bambú sujetas con correas, que eran luego enrolladas. Cuando llegó la era de la dinastía Han (206 a. C. a 220 d. C.) comenzó a utilizarse el pincel y los caracteres se escribían con tinta negra sobre rollos de seda. Para el siglo II d. C., una vez inventado el papel, los libros se escribieron en rollos de este material. Luego comenzaron a plegarse los manuscritos en forma de acordeón en el siglo IX.13 14

Otros soportes

La tela de lino fue usada en el antiguo Egipto para escribir, y entre los romanos aparece también como material ‘para ciertos rituales’ (cf. Tito Livio, X, 38: liber uetus linteus, entre los samnitas, etc.). Plinio habla de ‘uolumina lintea’ para documentos privados, pues las actas públicas se hacían en plomo. El texto más largo existente en escritura etrusca (Liber Linteus), conservado en el Museo Arqueológico de Zagreb, está escrito en un rollo de lino.15 16

Las hojas de palma como soporte de la escritura comenzaron a usarse en Asia ya en el S. V a. C. y su uso continuó hasta el S. XIX.17

Corteza de abedul: En el área de Novgorod, Rusia, los arqueólogos han desenterrado aproximadamente 1000 manuscritos, y continúan en ello. Muchos son cartas de estilo coloquial y relatos tallados en rollos de corteza de abedul. La mayoría de ellos datan entre el S. XI y XV. Los manuscritos budistas más antiguos están grabados en rollos de corteza de abedul, y datan de los siglos I a V d. C.18 19 La arqueología en el S. XX ha confirmado la existencia de rollos de corteza de abedul que datan probablemente del S. XVI, utilizados por los Ojibwa, el tercer gran pueblo nativo de Norteamérica, con inscripciones de complejos modelos geométricos e imágenes utilizados como ayuda memoria.20

La mayoría de los rollos hallados en Qumran eran de piel, aunque había algunos en papiro y un rollo de cobre, el único existente.

En 1979 se encontraron en una tumba en Ketef Hinnom, próximo a Jerusalén, dos rollos de plata con escrituras bíblicas.21 22

Un rollo de plomo con la inscripción del Salmo 80, en griego, fue hallado en Rodas. No se han hallado manuscrutos en este material en el antiguo Israel, pero algunos han interpretado el término oferet (Job 19:24), “plomo”, como referente a tal soporte de escritura.23

Formatos de la escritura

Volumen y Rotulus.jpg

Una diferenciación fundamental se relaciona con el sentido de la lectura. Debe discernirse entre: Volumen y Rotulo (ambos términos latinos).24

Volumen

(formato horizontal, del Lat. volvere: arrollar)

La lectura era paralela al lado largo de la tira o rollo. El rollo de desplegaba horizontalmente. Este fue el formato usado casi exclusivamente, hasta aproximadamente el S. III d.C. en comenzaron a usarse los códices.
Se escribía en forma de columnas cuidadosamente alineadas que iban formando las páginas del volumen. Su lectura era bastante dificultosa, puesto que el lector sujetaba el volumen con la mano derecha y para leerlo tenía que desenrollarlo tirando con la mano izquierda al mismo tiempo que lo iba enrollando, por lo tanto, esta forma cilíndrica va a entorpecer todo tipo de consulta anterior puesto que había que desenrollarlo de nuevo e irlo enrollando del otro extremo.

Mosaico en la Iglesia de San Salvador en Chora, Estambul. 1315-20 d.C. – María y José en Jerusalén comparecen ante el gobernador romano Quirinius para el cobro de impuestos. – Un funcionario lee en el registro, en formato rotulus

.

Los hebreos escribieron siempre en rollos horizontales. Continuaron con esta práctica hasta mediados del S. X.25 El rollo del Pentateuco es aún escrito y usado en la liturgia hebrea de nuestros días.

Puede decirse que del formato “volumen” derivó en gran medida la tecnología del “códice”. En el siglo IX comenzaron a plegarse los rollos manuscritos en forma de acordeón o biombo.

Rotulus

(formato vertical, del Lat. rotŭlus = cilindro, Pl. rotuli), también denominado: transversa charta.

La lectura era paralela al lado corto de la tira o rollo y este se desplegaba verticalmente.
Cuando Alejandro conquistó Egipto trajo consigo extensos textos de normas de gobierno, escritos en rollos de 30 cm de alto, en formato volumen, como era lo habitual. Durante el Helenismo, su transcripción fiel resultaba muy onerosa por la escasez de hojas de 30 cm. Los griegos lo resolvieron rotando 90 grados el sentido de la escritura en los rollos. Cuando los Romanos conquistaron el Egipto ptolemaico continuaron esa norma, pero aumentaron el ancho de sus documentos legales para demostrar “quién estaba a cargo”.

Aunque la lectura, y aún la escritura de rollos en formato rotulus era más cómoda en algunos casos (listas, registros – tax rolls, rollos obituarios del medioevo, p.ej.), eran incómodos – al igual que los volumen – cuando durante la lectura o escritura, quería consultarse cualquier parte del texto.

En el S. III d.C. la diversidad de los dos formatos cristalizó en dos grandes corrientes: la semítica y la grecorromana. La corriente semítica conservó la tradición fenicia del formato volumen (estrechas columnas como suspendidas del límite superior).

Pese a que los manuscritos más antiguos del Corán fueron escritos en su mayoría en el formato “códice”, se recuperaron algunos en rollos de pergamino en el formato “rotulus”. (Como expresión de respeto se continuó escribiéndolo sólo en pergamino hasta el S. XIV.) Un completo manuscrito del Corán requería entre 500 y 700 pieles. Los rollos se dividían en varios tomos. La preferencia de un material más pesado y grueso y del formato vertical (rotulus) sobre el horizontal (volumen), puede haber sido dictada tanto para demostrar la mayor autoridad sobre las tradiciones Judeo Cristianas, como para diferenciarse de ellas.26

Imagen del Códice Manesse, Zúrich, 1305 – 1340 – El poeta dicta a un notario que escribe el poema en tabletas de cera. Una mujer sentada en el lado opuesto escribe en un rollo (Formato rotulus desenrollado en su regazo).

Subsistencia del término

Después de que el rollo fuera casi totalmente remplazado por el códice, ciertos escritos y documentos se continuaron redactando en rollos, en especial en el formato rotulus. Cuando eso se dejó de hacer, en muchos casos el término subsistió para denominar tales documentos o las actividades vinculadas:

  • Master of the Rolls: así se denomina aún en Inglaterra y Gales a un juez que se encuentra en tercer lugar jerárquico en la Corte Suprema. Antiguamente tenía bajo su resguardo los documentos (rolls) de la cancillería.
  • Judgment roll o Decree roll: Fallo o Decreto de la Corte en la antigua Inglaterra.
  • Tax Roll: es una lista de las personas y propiedades sujetas al pago de determinado impuesto, con los montos correspondientes, con el objeto de facilitar el cobro y llevar un control. El ejemplo más antiguo es el Canon Real de Turín, un rollo de papiro que data del reinado de Ramsés II. Subsisten con tal nombre en varios países.
  • Pipe rolls: a veces llamados Grandes Rollos, son una colección de registros financieros del tesoro del Reino Unido. El más antiguo data del S. XII y su uso extendió hasta 1833, conservándose el conjunto prácticamente completo. También existe una colección en Normandía, entre 1066 y 1205, muy fragmentada. Su nombre se debe a que se los guardaba dentro de un tubo (en inglés: pipe).
  • Rollos obituarios (Lat. brevia o brevis): Anunciaban la muerte de un personaje importante y no tenían límite en su longitud; era una práctica habitual de las órdenes monásticas en la Edad Media; el portador (llamado roliger, rotulifer, bajulus, rotoli, breuiger, gerulus, etc.) llevaba el rollo de lugar en lugar, y los diversos establecimientos agregaban su propio reconocimiento, a veces en forma poética o pidiendo por sus propias almas. Su extensión aumentaba con el viaje, alcanzando a veces longitudes considerables. El “Rollo de Matilda”, hija de Guillermo el Conquistador y abadesa de La Trinidad de Caen, era mayor de 20 metros. Desafortunadamente fue destruido en la Revolución francesa. En muchos casos se le iban agregando hojas y cambiaban los escribas y, consecuentemente, los tipos de escritura.30 La literatura da cuenta de ellos desde el S. VIII, pero los más antiguos recuperados datan de la segunda mitad del S. X.31 32
  • Himnos religiosos: Tales como los usados para cantar el Exultet.
  • Rollos de la Torah: Contienen el Pentateuco. En las sinagogas, los rollos están en formato volumen, como es la tradición hebrea, y son sacados semanalmente para su lectura.33

Imagen del Códice Manesse, Zúrich, 1305 – 1340. Trovador alemán (minnesänger) ofreciendo un poema (formato:rotulus) a su amada.

Rastros en la Etimología

Buscando el término rol, vemos en el Diccionario de la RAE:34

(Del cat. rol, y este del lat. rotŭlus, cilindro).

1. m. Rolde o rollo.

2. m. lista (‖ enumeración).

3. m. Mar. Licencia que da el comandante de una provincia marítima al capitán o patrón de un buque, y en la cual consta la lista de la marinería que lleva.

………

1. m. papel (‖ función que alguien o algo cumple).

………

  • El término rol viene del soporte material, el rollo. Frecuentemente en diversas culturas, una larga lista que originalmente tenía un rollo como soporte, derivó en el término rol. En el caso 3, es tradicional en el vocabulario marítimo hablar del rol de la tripulación, pues antiguamente la lista de los oficiales y tripulantes se escribía en un rollo (formato rotulus). Para desempeñar su papel, los actores de teatro en el medioevo llevaban un “rollo” como ayuda memoria para sus representaciones. De allí deriva el término “rol” del actor. [2].
  • En el WordReference.com English-Spanish Dictionary vemos que el término scroll que designa en inglés al rollo manuscrito, se usa para designar en computación a la acción de hacer avanzar o retroceder verticalmente el texto en la pantalla de una computadora, como se hacía con un rotulus.

oldest extant Christian records

papyrus-p52The Rylands Library Papyrus P52, also known as the St. John’s fragment and with an accession reference of Papyrus Rylands Greek 457, is a fragment from a papyrus codex, measuring only 3.5 by 2.5 inches (8.9 by 6 cm) at its widest; and conserved with the Rylands Papyri at the John Rylands University Library Manchester, UK. The front (recto) contains parts of seven lines from the Gospel of John 18:31–33, in Greek, and the back (verso) contains parts of seven lines from verses 37–38.[1] Since 2007, the papyrus has been on permanent display in the library’s Deansgate building.

Although Rylands mathfrak{P}52 is generally accepted as the earliest extant record of a canonical New Testament text,[2] the dating of the papyrus is by no means the subject of consensus among scholars. The style of the script is Hadrianic,[3] which would suggest a most probable date somewhere between 117 CE and 138 CE. But the difficulty of fixing the date of a fragment based solely on paleographic evidence allows a much wider range, potentially extending from before 100 CE past 150 CE.[4]

The fragment of papyrus was among a group acquired on the Egyptian market in 1920 by Bernard Grenfell.[5] The original transcription and translation of the fragment of text was not done until 1934, by Colin H. Roberts.[6] Roberts found comparator hands in dated papyrus documents between the late 1st and mid 2nd centuries, with the largest concentration of Hadrianic date. Since this gospel text would be unlikely to have reached Egypt before c. 100 CE[7] he proposed a date in the first half of the 2nd century. Roberts proposed the closest match to mathfrak{P}52 as being an undated papyrus of the Iliad conserved in Berlin;[8] and in the 70 years since Roberts’s essay the estimated date of this primary comparator hand has been confirmed as being around 100 CE,[9] but other dated comparator hands have also since been suggested, with dates ranging into the second half of the 2nd century.

Greek text

John Rylands Library Papyrus P52, recto

John Rylands Library Papyrus P52, verso

The papyrus is written on both sides and hence must be from a codex, a sewn and folded book, not a scroll, roll or isolated sheet; and the surviving portion also includes part of the top and inner margins of the page. The recto consequently preserves the top left corner of a right-hand page; while the verso preserves the top right corner of a left-hand page. The characters in bold style are the ones that can be seen in Papyrus {\mathfrak  {P}}52.

Gospel of John 18:31-33 (recto)

ΟΙ ΙΟΥΔΑΙΟΙ ΗΜΕIΝ ΟΥΚ ΕΞΕΣΤΙΝ ΑΠΟΚΤΕΙΝΑΙ
OYΔΕΝΑ ΙΝΑ Ο ΛΟΓΟΣ ΤΟΥ ΙΗΣΟΥ ΠΛΗΡΩΘΗ ΟΝ ΕΙ-
ΠΕΝ ΣHΜΑΙΝΩΝ ΠΟΙΩ ΘΑΝΑΤΩ ΗΜΕΛΛΕΝ ΑΠΟ-
ΘΝHΣΚΕΙΝ ΙΣΗΛΘΕΝ ΟΥΝ ΠΑΛΙΝ ΕΙΣ ΤΟ ΠΡΑΙΤΩ-
ΡΙΟΝ Ο ΠIΛΑΤΟΣ ΚΑΙ ΕΦΩΝΗΣΕΝ ΤΟΝ ΙΗΣΟΥΝ
ΚΑΙ ΕΙΠΕΝ ΑΥΤΩ ΣΥ ΕΙ O ΒΑΣΙΛΕΥΣ ΤΩΝ ΙΟΥ-
ΔAΙΩN

the Jews, “For us it is not permitted to kill
anyone,” so that the word of Jesus might be fulfilled, which he sp-
oke signifying what kind of death he was going to
die. Entered therefore again into the Praeto-
rium Pilate and summoned Jesus
and said to him, “Thou art king of the
Jews?”

Gospel of John 18:37-38 (verso)

ΒΑΣΙΛΕΥΣ ΕΙΜΙ ΕΓΩ ΕΙΣ TOΥΤΟ ΓΕΓΕΝΝΗΜΑΙ
ΚΑΙ (ΕΙΣ ΤΟΥΤΟ) ΕΛΗΛΥΘΑ ΕΙΣ ΤΟΝ ΚΟΣΜΟΝ ΙΝΑ ΜΑΡΤY-
ΡΗΣΩ ΤΗ ΑΛΗΘΕΙΑ ΠΑΣ Ο ΩΝ EΚ ΤΗΣ ΑΛΗΘΕI-
ΑΣ ΑΚΟΥΕΙ ΜΟΥ ΤΗΣ ΦΩΝΗΣ ΛΕΓΕΙ ΑΥΤΩ
Ο ΠΙΛΑΤΟΣ ΤΙ ΕΣΤΙΝ ΑΛΗΘΕΙΑ ΚAΙ ΤΟΥΤO
ΕΙΠΩΝ ΠΑΛΙΝ ΕΞΗΛΘΕΝ ΠΡΟΣ ΤΟΥΣ ΙΟΥ-
ΔΑΙΟΥΣ ΚΑΙ ΛΕΓΕΙ ΑΥΤΟΙΣ ΕΓΩ ΟΥΔEΜΙΑΝ
ΕΥΡΙΣΚΩ ΕΝ ΑΥΤΩ ΑΙΤΙΑΝ

a King I am. For this I have been born
and (for this) I have come into the world so that I would test-
ify to the truth. Everyone who is of the truth
hears of me my voice.” Said to him
Pilate, “What is truth?” and this
having said, again he went out unto the Jews
and said to them, “I find not one
fault in him.”

There appears insufficient room for the repeated phrase (ΕΙΣ ΤΟΥΤΟ) in the second line of the verso, and it is suggested that these words were inadvertently dropped through haplography.[10]

The writing is generously scaled – letter forms vary between 0.3 and 0.4 cm in height, lines are spaced approximately 0.5 cm apart, and there is a margin of 2 cm at the top.[11] C. H. Roberts commented: “.. to judge from the spacing and the size of the text, it is unlikely that the format was affected by considerations of economy”.[12] There are no apparent punctuation marks or breathings shown in the fragment;[13] but the diaeresis is applied to an initial iota at both the second line of the recto and the second line of the verso; and possibly too on the first line of the recto.[11] Taken together with the over-scaled writing, this suggests that the manuscript may have been intended for congregational reading.[14] If the original codex did indeed contain the entire text of the canonical Gospel of John, it would have constituted a single quire book of around 130 pages (i.e. 33 large folded papyrus sheets written on both sides); measuring approximately 21 by 20 cm when closed.[15] Roberts noted a glued vertical join in the papyrus slightly inside the inner margin and visible on the verso,[16] indicating that the large sheets used for the codex were likely to have been specially prepared for the purpose, each having been constructed from two standard sized sheets measuring approximately 21 cm by 16 cm, with a central narrower sheet approximately 21 cm by 8 cm constituting the spine. Roberts describes the handwriting as “heavy, rounded and rather elaborate”,[8] but nevertheless not the work of “a practised scribe” (i.e. not a professional bookhand). Roberts notes comments that had recently been made by the editors of the Egerton Gospel (P.Egerton 2); and says similarly it could be said of {\mathfrak  {P}}52 that it “has a somewhat informal air about it and with no claims to fine writing is yet a careful piece of work”.[13]

In total, 114 legible letters are visible on the two sides of the fragment, representing 18 out of the 24 letters of the Greek Alphabet;[17] beta, zeta, xi, phi, chi, and psi being missing. Roberts noted that the writing is painstaking and rather laboured, with instances of individual letters formed using several strokes “with a rather clumsy effect” (e.g. the sigma Σ at line three of the recto, and the eta H immediately following it).[8] Several letters are inclined to stray away from the notional upper and lower writing lines.[18] Another peculiarity is that there are two distinct forms of the letter alpha Α;[19] most are formed from a separate loop and diagonal stroke, where the top of the stroke has a distinctive decorative arch while the bottom is hooked; but on the fourth line of the verso there is a smaller alpha formed by a single spiralling loop with no arch or hooks. Also present in two forms is the letter upsilon Υ; the more common form is constructed from two strokes, each stroke terminating in a decorative hook or finial (see the second line of the recto); but on the fourth line of the verso is an upsilon formed from a single looped stroke with no decoration.[17] These observations support Roberts’s supposition that the scribe was an educated person writing carefully in imitation of a calligraphic hand, rather than a professional scribe writing to order; such that, on occasion, the writer inadvertently reverted to the undecorated (and often smaller) letter forms of his everyday hand.

Roberts noted that in addition to alpha and upsilon, other letters also tend to be given decorative hooks, especially iota Ι and omega Ω (both seen in the seventh line of the recto).[8] He also drew attention to the forms of epsilon Ε (with an extended cross-stroke a little above the centre-line, as in the fourth line of the verso), delta Δ (with a decorative arch, as in the first and second lines of the recto) and mu Μ (with a central stroke dipping down to the baseline, as in the third line of the recto).[8] Nongbri confirms Roberts observations, and also notes distinctive forms of rho Ρ (with a small head and an undecorated downstroke extending well below the lower line, as in the second line of the verso),[17] pi Π (with an extended horizontal stroke, as in the third line of the recto)[9] and kappa Κ (formed like the looped upsilon with an additional downwards stroke, as in the fourth line of the recto).[17] Aside from their sometimes clumsy construction, the sigma and eta are also distinctive in form; the sigma facing fully to the right, and the eta having a distinctive high cross stroke.

In 1977, Roberts surveyed fourteen papyri believed to be of Christian origin, twelve codices and two scrolls; comprising all the Christian manuscripts then commonly assessed as likely having a second century date including {\mathfrak  {P}}52. He considered that only three of these texts had a calligraphic bookhand, such as was then standard in formal manuscripts of Greek literature, or in most Graeco-Jewish biblical scrolls. Of the other eleven, including {\mathfrak  {P}}52, he states that their scribes were:

..not trained in calligraphy and so not accustomed to writing books, though they were familiar with them; they employ what is basically a documentary hand but at the same time they are aware that it is a book and not a document on which they are engaged. They are not personal or private hands; and in most a degree of regularity and of clarity is aimed at and achieved. Such hands may be described as “reformed documentary”. (One advantage for the paleographer in such hands is that with their close links to the documents they are somewhat less difficult to date than purely calligraphic hands).[20]

It may be added that the codex of {\mathfrak  {P}}52, with its good quality papyrus, wide margins, large clear even upright letters, short lines in continuous script, decorative hooks and finials, and bilinear writing,[17] would have presented an overall appearance not far from that of professionally written Christian codices such as {\mathfrak  {P}}64 or {\mathfrak  {P}}77, even though its actual letter forms are not as fine, and are closer to documentary exemplars.

Date

The significance of {\mathfrak  {P}}52 rests both upon its proposed early dating and upon its geographic dispersal from the presumed site of authorship; traditionally thought to have been Ephesus. As the fragment is removed from the autograph by at least one step of transmission, the date of authorship for the Gospel of John must be at least a few years prior to the writing of {\mathfrak  {P}}52, whenever that may have been. The location of the fragment in Egypt extends that time even further, allowing for the dispersal of the documents from the point of authorship and transmission to the point of discovery. The Gospel of John is perhaps quoted by Justin Martyr, and hence is highly likely to have been written before c. 160 CE;[21] but leading 20th century New Testament scholars, most influentially Kurt Aland and Bruce Metzger, have argued from the proposed dating of {\mathfrak  {P}}52 prior to this, that the latest possible date for the composition of the Gospel should be pushed back into the early decades of the second century;[22] some scholars indeed arguing that the discovery of {\mathfrak  {P}}52 implies a date of composition for the Gospel no later than the traditionally accepted date of c. 90 CE, or even earlier.[23]

Scepticism about the use of {\mathfrak  {P}}52 to date the Gospel of John (not about the fragment’s authenticity) is based on two issues. First, the papyrus has been dated based on the handwriting alone, without the support of dated textual references or associated archeology.[24] Secondly, like all other surviving early Gospel manuscripts, this fragment is from a codex, not a scroll. If it dates from the first half of the second century, this fragment would be amongst the earlier surviving examples of a literary codex.[25] (Around 90 CE, Martial circulated his poems in parchment codex form, presenting this as a novelty.) The year before Roberts published {\mathfrak  {P}}52, the British Museum library had acquired papyrus fragments of the Egerton Gospel (P.Egerton 2) which are also from a codex, and these were published in 1935 by H. Idris Bell and T.C. Skeat.[26] Since the text of {\mathfrak  {P}}52 is that of a canonical gospel, the Gospel of John, whereas that of the Egerton Gospel is not, there was considerable interest amongst biblical scholars as to whether {\mathfrak  {P}}52 could be dated as the earlier of the two papyri.[27][28]

{\mathfrak  {P}}52 is a literary text and, in common with almost all such papyri, has no explicit indicator of date. Proposing a date for it ultimately required comparison with dated texts, which tend to be in documentary hands (contracts, petitions, letters). Nevertheless Roberts suggested two undated literary papyri as the closest comparators to {\mathfrak  {P}}52: P. Berol. 6845[9] (a fragment of an Iliad scroll conserved in Berlin and dated paleographically to around the end of the first century) which he suggested (other than in the form of the letter alpha) is “the closest parallel to our text that I have been able to find, a view that I was glad to find shared by so great an authority as Sir Frederic Kenyon“; and P.Egerton 2 itself,[29] which was then estimated to date around 150 CE. Roberts stated that in the Egerton Gospel, “most of the characteristics of our hand are to be found, though in a less accentuated form”; and he particularly noted similar forms of upsilon, mu and delta.[30]

Establishing the Berlin Iliad P.Berol 6845 as a comparator was key to Roberts proposing an early 2nd century date as plausible for {\mathfrak  {P}}52; as the Berlin papyrus had been dated to the end of the first century by Wilhelm Schubart, in a landmark papyrological study which demonstrated the close similarity of its hand to that of P. Fayum 110,[31] a personal letter, but written by a professional scribe in a “literary type” hand[32] and with an explicit date of 94 CE.[33] In proposing a date of around the middle of the second century for P. Egerton 2, Skeat and Bell had also relied on comparison with P.Fayum 110;[29] together with Abb 34(now known as B.G.U. 1.22 and dated ca. 110-117 CE),[34] a letter in a documentary hand of the time of Trajan; and P.Lond. 1.130,[35] a horoscope of late first or early second century date. The Berlin Iliad has since been re-edited in the light of more recent discoveries, but confirming Schubart’s conclusions as to its dating around 100 CE, and its close relationship to the dated literary type hand of P.Fayum 110;[36] and it remains a primary exemplar of a particularly distinctive form of first/early second century CE calligraphic book hand.[37] Roberts in turn was also to advance P. Fayum 110 and Abb 34 (though not P.Lond. 1.130) as dated comparators, identifying P. Fayum 110 as the “most important parallel” to {\mathfrak  {P}}52 he could find among dated documents, and noting in particular that both of these showed the same two forms of alpha in simultaneous use.[19] Nongbri notes other instances where the letter forms in P.Fayum 110 are a closer match to those in {\mathfrak  {P}}52 than are the counterpart forms in P.Berol 6845; specifically delta,[38] pi, rho and epsilon. In his later career, Roberts reasserted the close resemblance of P.Fayum 110 to both {\mathfrak  {P}}52 and P.Egerton 2.[39]

Roberts also proposed two further dated papyri in documentary hands as comparators for {\mathfrak  {P}}52: P. London 2078 (81-96 CE),[40] and P. Oslo 22 (127 CE);[41] noting that P. Oslo 22 was most similar in some of the more distinctive letter forms, e.g. eta, mu and iota. Roberts circulated his assessment to Frederic G. Kenyon, Wilhelm Schubart and H. I. Bell; all concurred with his dating of {\mathfrak  {P}}52 in the first half of the 2nd century.[19] Kenyon suggested another dated comparator in P. Flor I (153 CE);[42] but Roberts did not consider the similarity to be very close, other than for particular letters, as the overall style of that hand was cursive.[43] In the same year 1935, Roberts’s assessment of date was supported by the independent studies of A. Deissmann, who, while producing no actual evidence, suggested a date in the reigns of Hadrian (117-138) or even Trajan (98-117).[3] In 1936 the dating was supported by Ulrich Wilcken on the basis of a comparison between the hand of P52 and those of papyri in the extensive Apollonius archive which are dated 113-120.[44]

Subsequently, other comparator literary papyri have been suggested, notably P.Oxy.XXXI 2533,[45] where a literary text of the second century in a hand proposed as very close to {\mathfrak  {P}}52 is found written on the back of a re-used document in a late first century business hand;[46] and also three biblical papyrus codices; P. Oxy. LX 4009(an apocryphal gospel fragment, dated paleographically to the early/mid second century); and P.Oxy. 3523({\mathfrak  {P}}90) and P. Oxy. LXIV 4404({\mathfrak  {P}}104) both dated paleographically to the later second century.[47] In addition, the discovery of other papyrus codices with second century hands, such as the Yale Genesis Fragment (P.Yale 1),[48] suggested that this form of book was more common for literary texts at this date than had previously been assumed. Consequently, until the 1990s, the tendency amongst New Testament commentators such as Philip W. Comfort had been to suggest a date for {\mathfrak  {P}}52 towards the earlier half of the range suggested by Roberts and his correspondents.[25] However, a cautionary note was raised by the discovery that a papyrus fragment in Cologne constitutes part of the Egerton Gospel.[49] In this fragment the letters gamma and kappa are separated by an hooked apostrophe, a feature infrequent in dated second century papyri; which accordingly has been taken as implying a date for the Egerton Gospel closer to 200 CE – and indicating the perils of ascribing a date for a papyrus text of which only a small part of two pages survives.

The relationship of {\mathfrak  {P}}52 to P.Egerton 2 has been further re-examined in detail by Stanley E. Porter. Porter offers two further comparator early biblical papyri for both texts, P. Oxy IV 656 (a fragment of Genesis) and P.Vindob. G. 2325 (another apocryphal gospel, the Fayum Fragment); and provides a wide ranging survey of the history and range of opinion amongst papyrologists for the dating of {\mathfrak  {P}}52 and P.Egerton 2, presenting arguments to support Robert’s judgement that the two are close parallels, that they are unlikely to be of widely separate dates, and that {\mathfrak  {P}}52 is more likely the earlier. Specifically he notes that P.Egerton 2 is in “a less heavy hand with more formal rounded characteristics, but with what the original editors called “cursive affinities”.”[50] Porter adds that “Both manuscripts were apparently written before the development of a more formal Biblical majuscule style, which began to develop in the late second and early third centuries.”[51] In this respect, Porter also notes that although the hooked apostrophe form found in P.Egerton 2 is unusual in the second century, there is at least one dated example in a papyrus of 101 CE and three others of mid or late second century date. “The result is to bring the two manuscripts together, somewhere in the middle of the second century, perhaps tending towards the early part of it.”[52]

The early date for {\mathfrak  {P}}52 favoured by many New Testament scholars has been challenged by Andreas Schmidt, who favours a date around 170 AD, plus or minus twenty-five years; on the basis of a comparison with Chester Beatty Papyri X and III, and with the redated Egerton Gospel.[53] Brent Nongbri[4] has criticized both Comfort’s early dating of {\mathfrak  {P}}52 and Schmidt’s late dating, dismissing as unsound all attempts to establish a date for such undated papyri within narrow ranges on purely paleographic grounds, along with any inference from the paleographic dating of {\mathfrak  {P}}52 to a precise terminus ad quem for the composition of the Fourth Gospel. In particular Nongbri noted that both Comfort and Schmidt propose their respective revisions of Roberts’s dating solely on the basis of paleographic comparisons with papyri that had themselves been paleographically dated. As a corrective to both tendencies, Nongbri collected and published images of all explicitly dated comparator manuscripts to {\mathfrak  {P}}52; demonstrating that, although Roberts assessment of similarities with a succession of dated late first to mid second century papyri could be confirmed,[42] two later dated papyri also showed strong similarities (P. Mich. inv. 5336,[54] dated around 152 CE; and P.Amh. 2.78,[55] an example first suggested by Eric Turner,[56] that dates to 184 CE). Nongbri states “The affinities in letter forms between (P. Mich. inv. 5336) and {\mathfrak  {P}}52 are as close as any of Roberts’s documentary parallels”,[54] and that P.Amh. 2.78 “is as good a parallel to {\mathfrak  {P}}52 as any of these adduced by Roberts”.[25] Nongbri also produces dated documents of the later second and early third centuries,[57] each of which display similarities to {\mathfrak  {P}}52 in some of their letter forms. Nongbri suggests that this implied that older styles of handwriting might persist much longer than some scholars had assumed,[23] and that a prudent margin of error must allow a still wider range of possible dates for the papyrus:

What emerges from this survey is nothing surprising to papyrologists: paleography is not the most effective method for dating texts, particularly those written in a literary hand. Roberts himself noted this point in his edition of {\mathfrak  {P}}52. The real problem is the way scholars of the New Testament have used and abused papyrological evidence. I have not radically revised Roberts’s work. I have not provided any third-century documentary papyri that are absolute “dead ringers” for the handwriting of {\mathfrak  {P}}52, and even had I done so, that would not force us to date P52 at some exact point in the third century. Paleographic evidence does not work that way. What I have done is to show that any serious consideration of the window of possible dates for P52 must include dates in the later second and early third centuries. Thus, P52 cannot be used as evidence to silence other debates about the existence (or non-existence) of the Gospel of John in the first half of the second century. Only a papyrus containing an explicit date or one found in a clear archaeological stratigraphic context could do the work scholars want P52 to do. As it stands now, the papyrological evidence should take a second place to other forms of evidence in addressing debates about the dating of the Fourth Gospel.

Nongbri resists offering his own opinion on the date of {\mathfrak  {P}}52, but apparently approves the relatively cautious terminology both of Roberts’s dating, “On the whole, we may accept with some confidence the first half of the second century as the period in which ({\mathfrak  {P}}52) was most probably written”;[43][58] and also of Roberts’s speculations on possible implications for the date of John’s gospel, “But all we can safely say is that this fragment tends to support those critics who favour and early date (late first to early second century) for the composition of the Gospel rather than those who would still regard it as a work of the middle decades of the second century”.[58][59] Nevertheless, and notwithstanding Nongbri’s statement to the contrary, some commentators have interpreted his accumulation of later dated comparators as undermining Roberts’s proposed dating;[60] but such interpretations fail to take into account the essential similarity of Roberts’s and Nongbri’s main findings. Roberts identified the closest parallels to {\mathfrak  {P}}52 as being P. Berol 6845 and P. Egerton 2,[30] then dated paleographically to 100 CE and 150 CE respectively; and proposed that the most probable date for {\mathfrak  {P}}52 would lie in between these two. Nongbri rejects paleographically dated comparators on principle, and consequently proposes the closest dated parallels to {\mathfrak  {P}}52 as being P. Fayum 110 of 94 CE, P.Mich. inv. 5336 of ca. 152 CE and P.Amh. 2.78 of 184 CE; each, he suggests, as close to {\mathfrak  {P}}52 as the others,[25][38][54] and all three closer than any other dated comparator. The consequence is to extend the range of dated primary reference comparators both earlier and later than in Roberts work; and Nongbri stresses that, simply from paleographic evidence, the actual date of {\mathfrak  {P}}52 could conceivably be later (or earlier) still.[4] Nevertheless the impled midpoint of Nongbri’s range of most probable dates for {\mathfrak  {P}}52 remains securely in the first half of the second century, as Roberts had originally proposed.

Stanley Porter has questioned Nongbri’s assertion that valid comparisons can be made between {\mathfrak  {P}}52 and documentary papyri of the later second and early third centuries; noting the warning from Eric Turner that, “Comparison of book hands with dated documentary hands will be less reliable, the intention of the scribe is different in the two cases.”[25][61] and in respect of this Porter cautions against what he terms Nongbri’s ‘overly skeptical’[62] insistence on disregarding comparators without an explicit date, forcing comparators for literary texts inappropriately to be confined to purely documentary hands.[63] Porter suggests that Nongbri’s proposed late second and third century comparators are in several cases quite different from {\mathfrak  {P}}52 so that they force comparison to focus on detailed letter forms without consideration of the overall formation, trajectory and style of the script. If, rather than undertaking comparisons document by document, typological letter comparisons are instead applied using published series of dated representative script alphabets,[64][65] then, Porter asserts, both {\mathfrak  {P}}52 and P.Egerton 2 “fit comfortably within the second century. There are of course some letters that are similar to those in the third century (as there are some in the first century) but the letters that tend to be given the most individualization, such as alpha, mu and even sigma, appear to be second century.”[50] Both Porter and Nongbri note that Eric Turner, notwithstanding his proposal of P.Amh. 2.78 as a parallel for {\mathfrak  {P}}52, nevertheless continued to maintain that “The Rylands papyrus may therefore be accepted as of the first half of the second century”.[25][56][66] In fact, although Nongbri is concerned to demonstrate that the possibility of a late second (or early third) century date for {\mathfrak  {P}}52 cannot be discounted, his chief criticism is directed at those subsequent commentators and scholars who have tended to take the midpoint of Roberts’s proposed range of dates, treat it as the latest limit for a possible date for this papyrus, and then infer from this that the Gospel of John cannot have been written later than around 100 CE.[25]

An altogether different approach to reviewing the dates of New Testament papyri of the fourth century or earlier, including {\mathfrak  {P}}52, has been advanced by Pasquale Orsini and Willy Clarysse. They note that all these papyri have been dated paleographically, and propose that that manuscript comparisons for paleographic dating should be made only between hands that are similar to one another;.[67] applying in this a typology of Hellenistic Greek handwriting styles as developed by Guglielmo Cavallo;[68] and confining comparators within hands of the same ‘style’, ‘stylistic class’ or ‘graphic type’ as appropriate. Orsini and Clarysse propose dates for New Testament Papyri that are often rather later than the consensus dates in the Nestle-Aland lists,[69] and considerably later than the counterpart dates proposed by Comfort and Barrett.[70] In the case of {\mathfrak  {P}}52, Orsini and Clarysse reject all of the comparators advanced by Nongbri and most of those advanced by Roberts or his correspondents, with only P. Flor I (153 CE) allowed as corresponding to the same “Round Chancery Script” graphic type.[71] The alternative dated comparators they propose are PSI V 446 (132-137 CE) and P. Fayum 87 (156 CE);[72] although they do note, as other commentators have done, the close similarity of {\mathfrak  {P}}52 to {\mathfrak  {P}}104, for which they propose a date of 100-200 CE. Consequently Orsini and Clarysse propose a mid second century date for {\mathfrak  {P}}52 (125-175),[73] which corresponds with the conclusions of Stanley Porter, and implies within their dating schema that {\mathfrak  {P}}52 and {\mathfrak  {P}}104 stand as the earliest New Testament papyri so far identified.

The John Rylands Library continues to maintain Roberts’s assessment of the date of {\mathfrak  {P}}52, that it “may with some confidence be dated in the first half of the second century A.D.”,[74] and the date is given as 100-150 CE, or as c. 125 CE in standard reference works.[75]

Text-critical and historical significance

Finds of early Christian papri from Egypt represent the earliest surviving indisputable physical evidence for Christianity and the Christian Gospel.[76] There is a considerable degree of overlap in the proposed ranges of dates for these papyri and consequently it cannot be stated categorically that {\mathfrak  {P}}52 is earlier than other New Testament fragments of apparent 2nd century date; {\mathfrak  {P}}90, {\mathfrak  {P}}104 or perhaps {\mathfrak  {P}}64+67; nor that it is earlier than some early apocryphal texts; P. Egerton. 2, P.Oxy. LX 4009. There are in addition a number of payrus fragments of Old Testament books in Greek (chiefly Psalms) which have also been dated to the 2nd century, and whose characteristics have been advanced as indicating a Christian, rather than Jewish or pagan, origin.[77] Nevertheless; since all of these papyri have been dated paleographically, and mostly with reference to the same dated documentary comparators, they may be considered as a manuscript cluster whose estimated dates will vary as a group; amongst which {\mathfrak  {P}}52 is commonly recognised as having the earlier features.[78] Moreover, and small though it is, the text that survives in {\mathfrak  {P}}52 is sufficient to provide early witness to a number of key historical claims about the Historical Jesus, albeit that it does not include his actual name. But in these verses we find a man tried before the Roman authorities at a specific date (the governorship of Pontius Pilate), at a specific place (the Praetorium in Jerusalem), sentenced to a specific death (crucifixion), and all at the instigation of the Jewish Temple authorities.

If the early 2nd century dating of the {\mathfrak  {P}}52 is in fact correct, then the fact that the fragment is from a codex rather than a scroll would testify to the very early adoption of this mode of writing amongst Christians, in stark contrast to the apparent practice of contemporary Judaism. Furthermore, an assessment of the length of ‘missing’ text between the recto and verso readings corresponds with that in the counterpart canonical Gospel of John; and hence confirms that there are unlikely to have been substantial additions or deletions in this whole portion. Other than two iotacisms (ΗΜΕIΝ, ΙΣΗΛΘΕΝ), and in the probable omission of the second ΕΙΣ ΤΟΥΤΟ from line 2 of the verso, {\mathfrak  {P}}52 agrees with the Alexandrian text base. In lines 4 and 5 of the recto the reconstructed text reads ΠΑΛΙΝ ΕΙΣ ΤΟ ΠΡΑΙΤΩΡΙΟΝ Ο ΠIΛΑΤΟΣ in agreement with {\mathfrak  {P}}66 and with the Codex Vaticanus whereas the Codex Sinaiticus, Codex Alexandrinus and the Majority Text all have the alternative word order; ΕΙΣ ΤΟ ΠΡΑΙΤΩΡΙΟΝ ΠΑΛΙΝ Ο ΠIΛΑΤΟΣ,[10] but this is hardly a significant variant. Since this fragment is small – about nine by six centimetres – it cannot be proven that it comes from a full copy of the John that we know; but it may be presumed that the original text was at least of near full gospel length to be worth the extra care and time required in writing in codex form. On the other hand, the generous scale and format of the codex pages of {\mathfrak  {P}}52 are such that it is highly unlikely that it could originally have comprised the four canonical gospels; Roberts calculated that such a codex might have required 576 pages.[79]

{\mathfrak  {P}}52 is small, and although a plausible reconstruction can be attempted for most of the fourteen lines represented, the proportion of the text of the Gospel of John for which it provides a direct witness is necessarily limited, so it is rarely cited in textual debate.[80][81][82] There has, however, been some contention as to whether the name ΙΗΣΟΥ (Jesus) in the ‘missing’ portions of recto lines 2 and 5 was originally written as nomen sacrum; in other words, was it contracted to ΙΣ or ΙΗΣ in accordance with otherwise universal Christian practice in surviving early Gospel manuscripts, including the Egerton Gospel? Roberts originally considered that the divine name was more likely to have been written in full,[83] but later changed his mind.[84] This latter is also the view of Larry W. Hurtado;[85] with C. M. Tuckett maintaining Roberts’ original opinion.[86] The verses included in {\mathfrak  {P}}52 are also witnessed in Bodmer Papyrus {\mathfrak  {P}}66 – usually dated to the beginning of the 3rd century CE – there is also some overlap with {\mathfrak  {P}}60 and {\mathfrak  {P}}90 of the 7th and 2nd centuries respectively. No two of the four contain the same exact text as reconstructed for John 18:31-38, but {\mathfrak  {P}}52 seems to represent an example of the same proto-Alexandrian text-type. Aland described it as a “Normal text”, and placed it in Category I (because of its age).


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THE OLDEST KNOWN MARIAN PRAYER

Ὑπὸ τὴν σὴν εὐσπλαγχνίαν

Beneath Thy Protection ( Latin: Sub tuum praesidium) is the oldest preserved extant hymn to the Blessed Virgin Mary (Theotokos God-Bearer). circa 2nd century AD

Ὑπὸ τὴν σὴν εὐσπλαγχνίαν,
καταφεύγομεν, Θεοτόκε.
Τὰς ἡμῶν ἱκεσίας,
μὴ παρίδῃς ἐν περιστάσει,
ἀλλ᾽ ἐκ κινδύνων λύτρωσαι ἡμᾶς,
μόνη Ἁγνή, μόνη εὐλογημένη.

Μετάφραση των Εβδομήκοντα

La Biblia griega, comúnmente llamada Biblia Septuaginta o Biblia de los Setenta (Μετάφραση των Εβδομήκοντα), y generalmente abreviada simplemente LXX, fue traducida de textos hebreos y arameos más antiguos que las posteriores series de ediciones que siglos más tarde fueron asentadas en la forma actual del texto hebreo-arameo del Tanaj o Biblia hebrea. Representa una síntesis en que se subraya el monoteísmo judío e israelita, así como el carácter universalista de su ética.1

La Biblia Septuaginta fue el texto utilizado por las comunidades judías de todo el mundo antiguo más allá de Judea, y luego por la iglesia cristiana primitiva, de habla y cultura griega.2 Junto con la Biblia hebrea, constituye la base y la fuente del Antiguo Testamento de la gran mayoría de las Biblias cristianas. De hecho, la partición, la clasificación, el orden y los nombres de los libros del Viejo Testamento de las Biblias cristianas (cristianas ortodoxas en Oriente, católicas y protestantes en Occidente) no viene del Tanaj o Biblia hebrea, sino que proviene de los códices judíos y cristianos de la Septuaginta.

Etimología

El nombre de Septuaginta, se debe a que solía redondearse a 70 el número total de sus 72 presuntos traductores. La Carta de Aristeas presenta como un hecho histórico una antigua versión de acuerdo con la cual, por instrucciones de Ptolomeo II Filadelfo (284-246 a.C.), monarca griego de Egipto, 72 sabios judíos enviados por el Sumo sacerdote de Jerusalén, trabajaron por separado en la traducción de los textos sagrados del pueblo judío. Según la misma leyenda, la comparación del trabajo de todos reveló que los sabios habían coincidido en su trabajo de forma milagrosa.

Sin embargo, al presente sabemos que uno de los criterios de autoridad más frecuentemente implementados en esos contextos histórico-geográficos, consistía en atribuir a los textos sagrados algún supuesto origen que se pudiera remontar a hechos extraordinarios. Aunque en general se trataba de textos vertidos de lenguas semíticas, (hebreo y arameo), algunos de estos escritos fueron redactados de forma originaria en lengua griega.3

En general se piensa que la LXX habría sido formada con el objetivo de cultivar la fe de las comunidades de israelitas piadosos que vivían en la Diáspora, y que se comunicaban en la lengua griega común (koiné). En aquella época, residía en Alejandría una muy nutrida y numerosa comunidad de inmigrantes hebreos. Sin embargo, dado que la orden habría provenido del rey Ptolomeo II Filadelfo, también es probable que el fin de la misma fuera proveer a la Biblioteca de Alejandría de una versión griega de los textos sagrados hebreos.

Proceso formativo

Para su formación, la mayoría de los escritos sagrados judíos debieron ser vertidos de sus originales hebreos y arameos al griego. Su traducción inició en el Siglo III a.C. (c. 280 a.C.), y concluyó hacia finales del (c. Siglo II a.C.). Inicialmente fue traducida la Torá,4 Libro de la Ley o Pentateuco y el resto del trabajo se completó paulatinamente, en los dos o tres siglos siguientes. El filósofo judío Aristóbulo, quien vivió en Alejandría durante el reinado de Ptolomeo VI Filometor (181145 a.C.), confirma este dato al referirse a ella en una carta al rey en los siguientes términos:

[…] la completa traducción de todos los Libros de la Ley (el Pentateuco), en los tiempos del rey Filadelfo, ancestro vuestro […]

Aunque no se conoce exactamente la fecha y el lugar de estas traducciones, los estudiosos proponen que una escuela de traductores se ocupó de verter el Libro de los Salmos de David, en Alejandría, hacia el año 185 a.C. Más tarde tradujeron los Libros de Ezequiel y Jeremías, así como el Dodecaprofetón, o Libro de los XII Profetas [Menores]. Más tarde tradujeron los escritos históricos: (Josué, Jueces y Reyes), y, luego, finalmente, el Libro de Isaías. El Libro de Daniel fue traducido alrededor del año 150 a.C. Los Libros de los Macabeos, Sabiduría y Eclesiástico, fueron incorporados en el curso de los Siglos II y I a.C. Algunos eruditos sitúan en Palestina, durante el Siglo I de la Era Cristiana, la traducción al griego de los libros de Ester, Rut, Eclesiastés, Lamentaciones, y el Cantar de los Cantares, acaso por Aquila.4

Los escritos y textos hebreos y arameos, que sirvieron de base para la formación de la Biblia Septuaginta, carecían de gramemas dotados de valores fonéticos vocales, capitalización (alternancia mayúsculas/minúsculas), signos de puntuación y acentuación, algunos ciertos tipos de conectores lógicos, y algunas conjunciones, artículos, prefijos y sufijos adverbiales y/o preposicionales. (Más tarde, se agregaron al idioma hebreo algunos signos con valores fonéticos vocálicos, surgiendo así el llamado Texto Masorético.) Estos antecedentes podrían contribuir a explicar algunas diferencias interpretativas entre la Biblia griega de los LXX y el texto hebreo-arameo conocido, y el hecho de que algún tiempo después, en ambientes judíos, algunos revisores hubieran procedido a tratar de “corregir” la Biblia alejandrina a fin de asimilarla a este último.

Esta compilación de textos y de escritos sagrados judíos traducidos al griego fue, desde un principio, bastante socorrida para ilustrar la fe de las comunidades judías e israelitas de la Diáspora, permitiendo el acceso a los textos sagrados de sus padres y ancestros a las comunidades de israelitas piadosos que no hablaban hebreo, ni arameo.

Y hay algunos indicios que sugieren que Cristo y sus discípulos habrían utilizado, además de los Tárgum arameos, la Septuaginta; tal como se desprende del hecho fácilmente comprobable de que la mayoría de las citas explícitas del Viejo Testamento en el Nuevo Testamento reproducen el texto de la Versión LXX, y solamente una de cada siete citas ha sido retomada del Texto Masorético.

Historia del texto

Los manuscritos más antiguos de los LXX conocidos hasta ahora, son fragmentos del Siglo II a.C. del Levítico y el Deuteronomio (Rahlfs, Núms. 801, 819, y 957), y fragmentos del Siglo I a.C. del Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio y los profetas menores (Rahlfs, Núms. 802, 803, 805, 848, 942, y 943).

En Qumrán fueron hallados rollos con fragmentos griegos de Éxodo (7Q1), Levítico (4Q119-120), Números (4Q121), y Deuteronomio (4Q120,122); así como porciones de algunos de los libros deuterocanónicos: las dos terceras partes de Sirácides (Gruta 2), porciones de Tobías (Gruta 4), de Baruc (Gruta 7), de la Epístola de Jeremías (7Q2), y, muy probablemente, de Susana (4Q551).

Al realizar el trabajo filológico, se observan variaciones, a veces muy importantes, entre los textos encontrados en los diferentes códices de la Septuaginta y entre estos y el Texto Masorético. Durante muchos siglos, los estudiosos bíblicos pensaron que todas las variantes textuales y estilísticas entre la Septuaginta y el Tanaj tan sólo eran producto de malas traducciones, del desconocimiento cabal del Tanaj, de errores de copistas, o incluso de la falta de interés en la fidelidad al texto hebreo-arameo.

Sin embargo, cuando a partir de los descubrimientos de Qumrán los estudiosos finalmente tuvieron a su alcance los rollos manuscritos del Mar Muerto, pudieron darse cuenta de que las variaciones propias de la Septuaginta se hallaban reflejadas también en manuscritos hebreos y arameos bastante más antiguos que las formas actuales del Tanaj judía; las cuales se derivan del texto masorético, que data de los Siglos IV al VIII de la Era Cristiana.

Una lectura atenta de los Códices griegos revela que los textos asentados en la Biblia LXX representan fielmente, con certeza total, textos en un estado “primitivo”, carente de un estilo pulido y acabado, mucho más primario y primigenio, que el actual texto hebreo-arameo masorético, bastante más pulido y editado en el curso de los siglos posteriores. Y tales diferencias se perciben de un modo sumamente especial en libros que presentan variantes consistentes en el orden de versos, ideas inacabadas o faltas de pulido, presentes en la versión LXX de los Libros de Samuel, Reyes, Ester, Job, Proverbios, Isaías, Jeremías, Lamentaciones, y Daniel. El actual texto hebreo-arameo masorético refleja numerosas correcciones en términos de estilo, que incluyen variaciones en el orden de numerosos versos y pasajes, y redondeo de ideas que no habían sido asentadas de forma digerida, correcta o elegante en los antiguos textos hebreos y arameos premasoréticos, de donde fue tomada, de forma más temprana, la Biblia Septuaginta.

Ante las controversias suscitadas en torno de estos hechos, algunos estudiosos señalan que, en numerosos casos, en Qumrán se han hallado manuscritos hebreos que avalan la versión griega de los LXX, y otros que respaldan al texto masorético. Se ha determinado finalmente, que aquellos manuscritos que avalan la Septuaginta son mucho más antiguos que aquellos que respaldan al texto masorético.5

Hacia el año 70 de la Era Cristiana, un grupo de rabinos que habían escapado del asedio de Jerusalén, se reunieron en Yamnia, y fundaron una escuela. Y hacia el 95 de la Era Cristiana, llegaron a un consenso sobre la lista (o canon) de los libros hebreos que habrían de ser parte del Tanaj judía, quedando establecido así el llamado Canon Palestinense para la mayoría de los judíos de habla y cultura hebrea, a principios del Siglo II de la Era Cristiana. El Canon Palestinense significó el rechazo de una serie de textos que grupos de maestros judíos de habla griega habían incluido en el llamado Canon Alejandrino, o Biblia de los Setenta, en los Siglos II y I a.C. El Canon Alejandrino sigue siendo utilizado por la escuela rabínica de Alejandría. Por una tradición histórica que data del Siglo XVI, se llama protocanónicos a todos los escritos comúnmente admitidos en el Tanaj hebreo, así como en la Biblia griega de los LXX, y deuterocanónicos a todos los escritos presentes en la Biblia griega de los LXX, pero no en el Tanaj. La voz “deuterocanónico” significa “del segundo canon”, en contraposición a la voz “protocanónico”, que significa “del primer canon”. Sin embargo, hoy se sabe que, en orden cronológico, el Canon Alejandrino fue primero que el Palestinense.

Hacia fines del Siglo I, y principios del Siglo II, el judío Teodoción hizo una revisión de la LXX, tratando en lo posible de hacerla coincidir con los textos hebreo-arameos con ciertas ediciones propias de esa época, los cuales hoy se llaman los “protomasoréticos” —debido a que de ellos se derivan los “textos masoréticos” de siglos subsecuentes—, los cuales ya incluían algunas importantes “revisiones” tempranas de grupos de rabinos de esos siglos. Entre 123 d.C. y 130 d.C., Aquila de Sinope hizo una nueva traducción, siguiendo textos hebreos de manera literal. Símaco hizo una nueva traducción hacia el 170 d.C., en la que buscaba mejorar la calidad de la redacción griega.4 Hasta ese momento, todavía los libros más tarde compilados bajo el término “Biblia” solían circular por separado.

En el Siglo III, Orígenes compuso la Hexapla, en donde compara en forma de columnas seis versiones enteras del Antiguo Testamento, la quinta de las cuales corresponde a la Septuaginta. A partir de ésta, y tras cotejarla con nuevas traducciones, Orígenes editó una versión completa, en la cual indicó las diferencias con el texto masorético hebreo-arameo, llenando los pasajes omitidos de forma primigenia con textos procedentes de la edición tardía (del Siglo II) del judío Teodoción.4 Aunque la Hexapla como conjunto se perdió, se conservan fragmentos importantes. Otras ediciones de la Septuaginta, han sido atribuidas a Hesiquio de Jerusalén y a Luciano de Antioquía.6

Los manuscritos bíblicos extensos más antiguos que incluyen la Versión de los LXX en la parte de sus textos correspondiente al Antiguo Testamento de las Biblias cristianas, son el Códex Sinaíticus y el Códex Vaticanus, del Siglo IV, y el Códex Alexandrinus, de la primera mitad del Siglo V. Existen algunas diferencias textuales, de número y de orden de los libros, entre estos tres Códices: El Códex Sinaíticus omite algunos textos, aún protocanónicos, e incluye I y IV Macabeos. El Códex Vaticanus omite los cuatro Libros de los Macabeos, e incluye algunas partes y pasajes propios del texto griego conocido del Libro de Enoc.7 Y el Códex Alexandrinus incluye los cuatro Libros de los Macabeos, el Libro de las Odas y el Libro de los Salmos de Salomón.4

De Adhaerendo Deo

De Adhaerendo Deo

D. Alberti Magni

translated by John Richards

Latin and English Edition
Prepared for Saints’ Books

De ultima et summa perfectione hominis, quantum in hac vita possibile est.

Cogitavi mihi aliquid ultimate (in quantum possibile est in hujus exsilii et peregrinationis immoratione) depingere, scriptando de et super ab omnibus plena et possibili abstractione, et cum solo Domino Deo expedita, secura, et nuda firmaque adhaesione: praesertim cum ipsius Christianae perfectionis finis sit charitas, qua Domino Deo adhaeretur. Ad quam quidem adhaesionem charitativam omnis homo de necessitate salutis tenetur, quod fit praeceptorum observantia, et divinae voluntatis conformitate: quorum observantia excludit omne quod repugnat charitatis essentiae et habitui, cujusmodi sunt peccata mortalia. Religiosi vero adstrinxerunt se etiam ad Evangelicam perfectionem, atque ad ea quae supererogationis et consilii sunt, per quae expeditius ad ultimum finem, qui Deus est, pervenitur: per quorum observantiam excluduntur ea etiam quae impediunt actum seu fervorem charitatis, quo minus possit quis in Dominum Deum ferri, cujusmodi sunt abrenumtiatio omnium rerum, corporis insuper et animae, professionis dumtaxat voto excepto. Quoniam quidem Spiritus cum sit Dominus Deus, et eos, qui adorant eum, in spiritu et veritate oportet adorare, id est, cognitione et amore, intellectu et affectu, aab omnibus phantasmatibus nudis. Hinc est et illud Matthaei, vi. 6: Cum oraveris, intra in cubiculum tuum, id est, cordis tui intima: et clauso ostio, scilicet sensuum tuorum, et inibi corde puro, et conscientia bona, et fide non ficta, ora Patrem tuum, in spiritu et veritate, in abscondito. Quos tunc congrue fit, cum homo ab omnibus aliis fuerit exoccupatus et exutus, et totus intra se receptus: ubi universis et singulis exclusis et oblitis, coram Jesu Christo, tacito ore, sola mens desideria sua secure Domino Deo suo fiducialiter pandit, ac per hoc toto cordis et amoris affectu se in eum intimissimis medullis omnium virium suarum sincerissime ac plenissime diffundit, et immergit, dilatat et inflammat, et resolvit in se.

Qualiter quis, omnibus aliis spretis, soli Christo inhaereat et intendat?

Verumtamen quicumque talem statum aggredi et ingredi desiderat et satagit, opus est omnino, ut velut clausis oculis et sensibus, de nulla re se penitus implicet aut perturbet, sollicitus sit aut curet: sed cuncta tamquam impertinentia et noxia ac perniciosa funditus excutiat: deinde se totum intra se recipiat, nec aliud umquam objectum inibi mente attendat, quam solum Jesum Christum vulneratum: sicque per eum in eum, id est, per hominem in Deum, per vulnera humanitatis ad intima divinitatis suae, sedulo et obnixe intendat: ibique se suaque singula ac cuncta, indiscusse, suae infatigabili providentiae committat expedite et secure, juxta illud Petri: Omnem sollicitudinem vestram projicientes in eum, qui potest omnia. Et iterum: Nihil solliciti sitis. Et rursus: Jacta super Dominum curam tuam, et ipse te enutriet. Et iterum: Mihi adhaerere Deo bonum est. Et: Providebam Dominum in conspectu meo semper. Et sponsa in Canticis: Inveni quem diligit anima mea: quippe venerunt mihi omnia bona pariter cum illa. Nempe hic est thesaurus ille coelestis absconditus, nec non margarita pretiosa, quae prae omnibus comparata fiducia humili, conatu instantissimo, taciturnitate tranquilla, etiam usque ad corporalis commodi, laudis vel honoris jacturam, in fortitudine spiritus quaeritur. Alioquin quid proficit religiosus, si totum mundum lucretur, et animae suae detrimentum patiatur? Aut quid relevat status, professionis sanctitas, perfectionis habitus, tonsura, et exterioris dispositio conversationis, sine vita in spiritu humilitatis et veritatis, ubi Christus habitat per fidem charitate formatam? Hinc est illud Lucae xvii.21: Regnum Dei intra vos est, quod est Christus Jesus.

Quae sit conformitas perfectionis hominis in hac vita?

Porro quanto plus mens sollicita est ad ista inferiora et humana cogitanda et tractanda, tanto plus a superioribus et coelestibus per devotionis intima elongatur: et quanto ferventius ab inferiorum memoria, affectu et intellectu ad superiora sensus colligitur, tanto perfectior erit oratio, et purior contemplatio: quia simul perfecte non potest esse utrisque intenta, quae sicut lux et tenebrae sunt divisa. Quippe qui Deo adhaeret, versatur in lumine: qui vero mundo adhaeret, in tenebris est. Qua ex re, est hominis in hac vita sublimior perfectio, ita Deo uniri ut tota anima cum omnibus potentiis suis et viribus in Dominum Deum suum sit collecta, ut unus fiat spiritus cum eo, et nihil meminerit nisi Deum, nihil sentiat vel intelligat nisi Deum, et omnes affectiones in amoris gaudio unitae, in sola Conditoris fruitione suaviter quiescant.

Imago enim Dei in his tribus potentiis in anima expressa consistit, videlicet, ratione, memoria, et voluntate. Et quamdiu illae ex toto, Deo impressae non sunt, non est anima deiformis juxta primariam animae creationem. Forma nempe animae Deus est, cui debet imprimi, sicut cera sigillo, et signatum signo signatur. Hoc autem numquam plene fit, nisi cum ratio perfecte juxta capacitatem suam illuminatur ad cognitionem Dei, qui est summa veritas, et voluntas perfecte afficitur ad amandam summam bonitatem, et memoria plene absorbetur ad intuendum et fruendum aeterna felicitate, et ad suaviter et delectabiliter in ea quiescendum. Et quia in horum consummata adeptione consistit gloria beatudinis, quae perficietur in patria, liquet quod istorum perfecta inchoatio est perfectio in hac vita.

Qualiter operatio humana debeat esse in solo intellectu, et non in sensibus?

For this is the end of all spiritual exercises – to turn the mind to the Lord God and rest in him with a completely pure understanding and a completely devoted will, without the entanglements and fantasies of the imagination. This sort of exercise is not practised by fleshly organs nor by the exterior senses, but by that by which one is indeed a man. For a man is precisely understanding and will. For that reason, in so far as a man is still playing with the products of the imagination and the senses, and holds to them, it is obvious that he has not yet emerged from the motivation and limitations of his animal nature, that is of that which he shares in common with the animals. For these know and feel objects by means of recognised shapes and sense impressions and no more, since they do not possess the higher powers of the soul. But it is different with man, who is created in the image and likeness of God with understanding, will, and free choice, through which he should be directly, purely and nakedly impressed and united with God, and firmly adhere to him.

Felix ergo qui per abstersionem continuam phantasmatum et imaginum, ac per introversionem et inibi per sursum ductionem mentis in Deum, tandem aliquando obliviscitur phantasmatum quodammodo, ac per hoc consequentes operatur interius nudo ac simplici ac puro intellectu et affectu circa objectum simplicissimum Deum. Omnia igitur phantasmata, species, imagines, ac formas rerum omnium citra Deum a mente rejicias, ut in solo nudo intellectu et affectu ac voluntate tuum pendeat exercitium circa Deum intra te.

Nempe finis omnium exercitiorum hic est, scilicet intendere et quiescere in Domino Deo intra te per purissimum intellectum, et devotissimum affectum sine phantasmatibus et implicationibus. Hujusmodi autem exercitium non fit in organis carneis, et sensibus exterioribus, sed per quod quis homo est: homo vero quis est intellectu et affectu. Et idcirco quamdiu homo cum phantasmatibus et sensibus ludit, et eis insistit, videtur nondum exisse motus et limites bestialitatis suae, hoc est, illius quod cum bestiis habet commune. Quia illae per phantasmata et per tales sensitivas seu sensibiles species cognoscunt et afficiuntur, et non aliter, eo quod altiorem vim animae non habeant. Secus est de homine, secundum intellectum et affectum et liberum arbitrium, ad Dei imaginem et similitudinem creato, quibus debet Deo immediate, pure et nude imprimi, et uniri, firmiterque inhaerere.

Quamobrem diabolus diligentissime et maxime conatur impedire illud exercitium, quantum potest, ex quo est quodammodo praeambulum et initium vitae aeternae, invidens super hoc homini. Idcirco nititur semper mentem hominis alienare a Domino Deo, nunc per istas, nunc per illas tentationes seu passiones, nunc sollicitudine superflua et cura indiscreta, nunc turbatione, et conversatione dissoluta, curiositateque irrationabili: nunc per studia librorum subtilium, colloquia aliena, rumores et novitatem: nunc per aspera, nunc per contraria, etc. Quae tamen etsi nonnumquam levia et tamquam nulla videantur peccata, tamen magna sunt impedimenta hujus sancti exercitii et operis. Et ideo, etiamsi utilia et necessaria visa fuerint, sive magna sive parva, ut noxia et perniciosa illico sunt rejicienda penitus, et a sensibus propellenda.

Summopere igitur necessarium est, ut audita, visa, facta, et dicta, et caetera similia sine phantasmatibus, imaginibus et occupationibus recipiantur, nec etiam ex consequenti vel antea vel tunc super hoc phantasmata et implicationes formentur et nutriantur. Et ita quando phantasmata non venit ad memoriam et mentem, tunc non impedit hominem, sive in oratione, meditatione, et psalmodia, sive in alia quacumque operatione et exercitatione spirituali, nec rursum iterato occurret ei.

Et sic expedite secureque te totum, etiam plene omnia et singula committe infallibili et certissimae divinae providentiae cum silentio et quiete, et ipse pugnabit pro te: et melius, honestius ac dulcius liberabit te et consolabitur, quam si tu semper die noctuque de hoc continue phantasiareris, et vana vagaque ac captiva mente fatue sic et sic, hinc et inde discurreres errabundus, necnon mente et corpore deficiens tempus perderes, et vires stulte ac irrationabiliter consumeres.

Cuncta ergo et singula, undecumque et qualitercumque occurrentia ortum habeant, sic accipe cum taciturnitate et tranquillitate aequanimiter, quemadmodum de manu paternae divinaeque providentiae tibi venirent. Nuda igitur te a phantasmatibus omnibus rerum corporearum, juxta tui status et professionis exigentiam, ut nuda mente et sincere inhaereas ei cui te multipliciter et totaliter devovisti, ut nihil quodammodo possibile sit medii inter animam tuam et ipsum, ut pure fixeque fluere possis a vulneribus humanitatis in lumen suae divinitatis.

De corde puritate, quae est prae omnibus sectanta.

Si igitur recto et securo tramite ac breviter ad finem beatitudinis viae et patriae, gratiae et gloriae, pervenire desideras et satagis, tunc intenta mente sedulo adspira ad perpetuam cordis munditiam, et puritatem mentis, ac sensuum tranquillitatem: atque cordis affectum recollige, et jugiter defige sursum in Dominum Deum, et inter haec abstrahe te a familiaribus tuis, et ab omnibus hominibus, in quantum in te est, et negotiis hujusmodi propositum tuum impedientibus, semper captans opportunitatem, ubi et quando possis locum, tempus, et modum reperire quietis ac contemplationis, carpens silentii secreta, praesentisque saeculi vitare naufragia, necnon perstrepentis mundi fugere perturbationes.

Qua de re omni tempore puritati, munditiae, ac quieti cordis principaliter stude: ut videlicet continue, velut clausis carnalibus sensibus, in temetipsum convertaris, et cordis ostia a formis et phantasmatibus sensibilium, et imaginationibus terrenorum, quantum possibile est, habeas diligenter serata.
Nempe cordis puritas, inter omnia exercitia spiritualia quodammodo (tamquam finalis intentio, ac laborum omnium retributio, quam in hac vita spiritualis quisque et vere religiosus recipere consuevit) sibi vindicat principatum.

Idcirco cor tuum, sensus, et affectum, cum omni diligentia, solertia et conatu, absolvas ab his omnibus quae libertatem ipsius possent impedire, insuper ab omni re mundi possibilitatem habente alligandi et vincendi te. Sicque cunctas dispersiones cordis, et affectiones mentis, in unum verum, simplex, et principalissimum bonum recolligere, et intra te tamquam in uno loco recollectas habere agoniza, ac per hoc rebus divinis Deoque mente semper inhaerere, atque derelicta fragilitate terrena, cor ad superna in intimis tuis in Jesu Christo jugiter transformare conare.

Quapropter si incipis te nudare et purificare a phantasmatibus et imaginibus, et simplificare et tranquillare fiducialiter in Domino Deo cor tuum et mentem tuam, ut haurias et sentias fontem divini beneplaciti in omnibus interioribus tuis, et per bonam voluntatem sis Deo unitus in intellectu, sufficit tibi hoc pro omni studio et lectione sacrae Scripturae, et ad dilectionem Dei et proximi, ut unctio docet.

Omni igitur studio, conatu, et labore simplifica cor tuum, ut a phantasmatibus immobilis et tranquillus convertaris, et stes in Domino semper intra te, tamquam si anima tua sit in illo nunc aeternitatis, id est, divinitatis, taliter scilicet, ut amore Jesu Christi, de corde puro, conscientia bona, et fide non ficta teipsum deseras, et totum te Deo in omni tribulatione et eventu totaliter plene committas, ejusque voluntati et beneplacito parere semper et patienter affectes.

Quod ut fiat, necesse est ut frequenter ad cor redeas, et in eo persistas, et ab omnibus, quantum possibile est, teipsum absolvas: mentis oculum semper in puritate et tranquillitate custodias: intellectum a phantasmatibus et formis rerum infirmarum praeserves: voluntatis affectum a curis terrenorum penitus absolvas, et summo vero bono amore fervido radicitus inhaereas: memoriam quoque jugiter habeas sursum elevatum, et in ipso eodem vero summo bono ac solo essentiali et increato firmiter stabilitam: ita dumtaxat, ut tota anima cum omnibus potentiis et viribus suis in Deum recollecta, unus fiat spiritus cum eo, in quo summa perfectio viae consistere cognoscitur.

Haec vero unitas spiritus et amoris est, quo homo omnibus votis supernae et aeternae voluntati conformis efficitur, ut sit per gratiam, quod Deus est per naturam.

Interea animadvertendum, quod in eo ipso momento, quo quis suam Dei auxilio potest vincere voluntatem, id est, inordinatum amorem aut zelum a seipso abjicere, sic scilicet, ut Domino Deo de omni sua necessitate audeat plane totaliter confidere, hoc ipso facto in tantum Deo complacet, ut suam ei gratiam largiatur, et per ipsam gratiam veram sentiat charitatem et dilectionem, omnem ambiguitatem et timorem expellentem, in Deoque confidenter sperantem. Itaque nihil beatius esse potest, quam omnia in illo ponere, in quo nullus est defectus.

Proinde quamdiu stas in te, et non stas, projice te totum in Deum secure, et suscipiet te, sanabit et salvabit te. Haec si continue intra te veraciter revolveris, plus tibi ad beatam vitam conferent, quam omnes divitiae, deliciae, honores, insuper et omnis sapientia et scientia hujus saeculi fallacis, et corruptabilis mundi et vitae, etiamsi in his excelleres omnes qui umquam fuerunt.

Quod adhaerere debet homo devotus Deo, nudato intellectu et affectu.

Et quia quanto magis te nudaveris a phantasmatibus et implicationibus exterioribus mundanis et sensibilibus, tanto magis anima tua recuperabit vires et interiores sensus suos, ut sapiant ei quae sursum sunt. Disce ergo abstinere a phantasmatibus et imaginibus rerum corporalium, quia super omnia placet Deo mens nuda ab hujusmodi formis et speciebus, cujus etiam deliciae sunt esse cum filiis hominum, videlicet qui a talibus occupationibus et distractionibus et passionibus tranquilla, pura et simplici mente sibi intendunt, vacant et adhaerent. Alioquin si in talibus memoria, imaginatio et cogitatio tua saepe vacat, necesse est, vel rebus novis, vel reliquiis antiquorum deliniri, vel secundum alia objecta varie qualificari. Unde Spiritus sanctus aufert se a cogitationibus quae sunt sine intellectu.

Verus itaque Jesu Christi amator sic debet esse unitus intellectu per bonam voluntatem divinae voluntati et bonitati, et nudus ab omnibus phantasmatibus et passionibus, ut non advertat si derideatur, diligatur, vel quidquid sibi inferatur. Voluntas namque bona omnia complet, super omnia est. Unde si voluntas adsit bona, et Deo in intellectu pure conformis et unita fuerit, non nocet si caro et sensualitas et exterior homo moveatur ad malum, et torpeat ad bonum, aut etiam si interior homo torpet devotionem affectare, sed tantum fide et bona voluntate adhaerere debet Deo in intellectu nude. Et hoc facit, si omnem imperfectionem et nihileitatem suam animadvertat, et cognoscat bonum suum in solo Creatore consistere, et cum suis potentiis et viribus se ac cunctas creaturas relinquit, atque ex toto et totum se in Creatorem suum immergit, ita quod omnes operationes suas dirigit pure ex toto in Dominum Deum suum, nec extra eum quidquam quaerit, in quo percipit invenisse omne bonum, et omnem felicitatem perfectionis. Et sic transformatur quodammodo in Deum, quod nec cogitare, nec intelligere, nec amare, nec memorare potest, nisi Deum pariter et de Deo: creaturas autem alias et seipsum non videt, nisi tantum in Deo, nec diligit nisi solum Deum, nec memoratur de eis vel de se, nisi in Deo.

Haec vero cognitio veritatis semper facit animam humilem, seipsam, non alium judicantem: sed econtra mundana sapientia facit animam superbam, vanam, turgidam, et vento inflatam. Sit itaque haec spiritualis et fundamentalis doctrina, quod accedens ad Dei notitiam, servitium et familiaritatem, et si vis Deum veraciter possidere, necesse est quod cor tuum denudes omni amore sensibili, non tantum cujuscumque creaturae, ut simplici ac toto corde, secundum omne tuum posse, tendas in Dominum Deum tuum creatorem, libere, absque omni duplicitate, cura et sollicitudine, plena fiducia in sola ejus providentia de omnibus.

Qualiter cor sit recolligendum intra se?

Praeterea, sicut dicitur in libro de Spiritu et anima, ascendere ad Deum, hoc est intrare in seipsum. Qui enim interius intrans, et intrinsecus penetrans seipsum transcendit, ille veraciter ad Deum ascendit. Ab hujus ergo mundi distractionibus cor nostrum colligamus, et ad interiora gaudia revocemus, ut aliquando in divinae contemplationis lumine hoc figere valeamus. Nam haec est vita et requies cordis nostri, cum in Dei amore per desiderium figitur, et ejus consolatione suaviter reficitur.

Sed quod in hujus rei experimentali degustatione multipliciter impedimur, et nequaquam ad ipsum pertingere sufficiamus, ratio in promptu est, quia mens humana sollicitudinibus distracta, non intrat se per memoriam, phantasmatibus obumbrata, non redit ad se per intellectum, concupiscentiis illecta, ad seipsam nequaquam revertitur per desiderium suavitatis internae et laetitiae spiritualis: ita totaliter in his sensibilibus et praesentibus jacens, non potest ad se tamquam ad imaginem Dei intrare.

Oportet ergo et necesse est, ut cum humilitatis reverentia ac fiducia nimia mens elevet se supra se et omne creatum per abnegationem omnium, et ut dicat intra se: Quem ex omnibus, et prae omnibus, et super omnia quaero, diligo, appeto, et desidero, non est sensibilis neque imaginabilis, sed super omne sensibile et intelligibile: nullo umquam sensu est perceptibilis, sed pleno desiderio totus desiderabilis: non insuper est figurabilis, sed intimo affectu perfectissime appetibilis: non est aestimabilis, sed mundo corde totus affectibilis, quia super omnia amabilis et delectabilis, infinitaeque bonitatis et perfectionis. Et tunc fertur in mentis caliginem, et altius intra se elevatur, et profundius ingreditur.

Et hic modus ascendendi usque ad aenigmaticum contuitum sanctissimae Trinitatis in unitate, unitatis in Trinitate, in Jesu Christo, tanto est ardentior, quanto vis ascendens illi est intimior: et tanto fructuosior, quanto affectu proximior. Quippe in spiritualibus illa sunt superiora quae intimiora, quoad experientias spirituales.

Quapropter numquam desistas, numquam quiescas, donec futurae illius plenitudinis aliquas (ut ita dicam) arrhas seu experientias degustes, et donec divinae suavitatis dulcedinem per quantulascumque primitias obtineas, et in odorem ipsius post eam currere non desinas, donec videas Deum deorum in Sion. In spirituali enim profectu, et cum Dei intra te unione et adhaesionae, non quiescas, nec retrocedas, donec assecutus fueris quod intendis.

Exemplum hujus accipe in simili ab ascendentibus montem naturalem. Si enim spiritus noster, in his quae deorsum transeunt, se per cupidinem immerserit, statim per infinitas distractiones et itinera obliqua rapitur, et a se quodammodo divisus dissipatur, et quasi in tot spargitur, quot ea sunt quae per desideria concupiscit. Hinc motus sine stabilitate, cursus sine perventione, labor sine requie. Si vero cor et spiritus noster ab hac infimorum infinita distractione, quae deorsum est, per desiderium et amorem se traxerit, et haec infima deferens paulatim se intra se in unum immutabile sufficiens bonum colligens, secum esse didicerit, et ei inseperabiliter quodam affectu inhaeserit, tanto amplius in unum colligitur et fortificatur, quanto magis agnitione et desiderio sursum elevatur, et in ipso vero summo bono intra se habituatur, donec tandem omnino immutabilis fiat, et ad illam veram vitam, quae ipse Dominus Deus est, immutabiliter perveniat: ut perpetuo, sine omni mutabilitatis et temporis vicissitudine, requiescat jam in illo intrinseco, et quieto, ac secreto divinitatis manerio, perfecte collocatus intra se in Christo Jesu, qui est via ad se venientibus, veritas, et vita.

Quomodo in quolibet eventu homo devotus se debeat Deo committere?

Credo jam et arbitror, quod ex huiusque deductis cognoscas, quod quanto magis magisque te nudaveris a phantasmatibus, et omnibus rebus mundialibus et creatis, ac per bonam voluntatem intellectu Deo unitus fueris, tanto magis ad statum innocentiae et perfectionis appropinquas. Quo quid melius? quidve felicius ac jucundius? Super omnia ergo valet, ut teneas mentem nudam sine phantasmatibus et imaginibus, et a quibuscumque implicationibus, ut nec de mundo, nec de amicis, nec de prosperis, nec de adversis, praesentibus, praeteritis, vel futuris, in te nec in aliis, nec etiam nimis de propriis peccatis solliciteris: sed cum quadam puritatis simplicitate te esse cum Deo extra mundum nude cogita, ac si anima tua jam esset in aeternitate extra corpus separata, utique non tractaret saecularia, nec curaret de statu mundi, nec de pace, nec de guerra nec de sereno, nec de pluvia, et plane nec de aliquo hujus saeculi: sed soli Deo conformiter totaliter intenderet, vacaret, et inhaereret. Sic suo modo vel nunc relinque corpus tuum, et omnia praesentia et futura creata, et defige aciem mentis ac spiritus tui fixe, secundum omne tuum posse, nude et expedite, in illud increatum lumen. Et sic ab omnibus phantasmatibus et involutionibus ac obnubilationibus depuratus sit spiritus tuus, tamquam Angelus corpori alligatus, qui per operationem carnis non impeditur, nec cogitationibus vanis ac vagis implicatur.

Fortificet ergo se spiritus contra quascumque tentationes, vexationes, injurias, ut aequanimiter inconcusse in utraque fortuna perseveret in Deo. Et cum adest turbatio, aut acedia, vel mentis confusio, non propterea insolescas, aut pusillanimis sis, nec propter hoc curras ad orationes vocales, aut alias consolationes: sed hoc solum ut resuscites te per voluntatem bonam in intellectu, ut adhaereas Deo mente, velit nolit sensualitas corporis.
Devota namque anima sic debet esse cum Deo unita, et suam voluntatem divinae voluntati tam conformem habere et facere, quod se cum nulla creatura occupet, seu adhaereat, sicut dum non erat creata: ac si nihil sit praeter solum Deum, et ipsam animam. Et sic universa et singula aequanimiter de manu divinae providentiae secure et infaillibiliter accipiat, sustinens uniformiter in omnibus Dominum in patientia, tranquillitate, et silentio.

Qua de re nudare mentem ab omnibus phantasmatibus super omnia valet ad vitam spiritualem, ut sis per bonam voluntatem unitus Deo in intellectu et conformis.

Praeterea, nihil erit medium inter te et Deum: quod sic patet, quia nec res aliqua ab extra erit medium, cum per votum voluntariae paupertatis ablata sit omnis rei possessio usque ad ultimum, et per castitatis votum corpus, et per obedientiam voluntas et ipsa anima: et sic quodammodo nihil relinquitur, quod mediat inter te et Deum. Quod autem religiosus sis, probat professio ipsa, status tuus, et nunc habitus tuus, et tonsura, et similia hujusmodi: sed an fictus, an verus religiosus sis, tu videris.

Animadverte ergo, quam graviter degeneres et pecces in Dominum Deum tuum, et in omnem ejus justitiam, si secus egeris, et creaturae potius quam Creatori ipsi voluntate et amore inhaeseris, creaturam praeponens Creatori.

Contemplatio in Deo, quatenus omnibus aliis exercitiis est praeponenda.

Et quia omnia citra Deum sunt effectus et opus ipsius Creatoris, habentia posse et esse, et quidquid sunt et possunt, limitatum, et ut ex nihilo producta nihilitatibus circumdata, et ex se ad nihilum tendentia, necessario momentis singularis suum existere, conservari, operari, et si quid in eis est, et sic per omnia ab ipso summo opifice Deo recipimur, tamquam vere ex seipsis sibi et aliis insufficientia, ad cujus operationem sunt, sicut nihil ad aliquid, finitum ad infinitum. Quapropter in solo eo, et circa eum, et propter eum, et in eum sit omnis recta nostra contemplatio, vita et operatio: qui etiam uno voluntatis nutu posset et sciret in infinitum omnibus modo creatis perfectiora producere.

Nulla ergo, sive secundum intellectum, sive secundum affectum, contemplatio et amoris fruitio utilior, perfectior, et felicior, quam in ipso Deo creatore summo et vero bono, a quo, in quo, per quem, et ad quem omnia: sibi et omnibus sufficiens est in infinitum, qui omnium in se continet perfectiones simplicissime ab aeterno, in quo nihil quod non sit ipse: apud quem, et per quem, omnium instabilium stant causae: in quo omnium mutabilium immutabiles manent origines, necnon omnium rationabilium, irrationabiliumque, atque temporalium in eo sempiternae vivunt rationes: qui omnia complet, universa singulaque se toto essentialiter implet: cuique rei intimior est et praesentialior per essentiam, quam res sibiipsi: in quo omnia simul sunt unita, et in eo sempiterne vivunt.

Praeterea, si ex infirmitate, aut inusitatione intellectus, quis magis tenetur in creaturis contemplari, tunc haec optima, vera, et fructuosa contemplatio videtur homini mortali possibilis, ut saltem in cunctis suis contemplationibus et meditationibus, sive circa creaturas, sive circa Creatorem fiunt, consurgat delectatio in ipso Creatore Deo uno et trino intra se, ut inardescat ignis divini amoris, et verae vitae in se, et in aliis, ut meritum felicitatis aeternae vitae.
Animadvertenda est etiam in hoc differentia inter contemplationem Catholicorum fidelium, et Philosophorum gentilium: quia contemplatio Philosophorum est propter perfectionem contemplantis, et ideo sistit in intellectu, et ita finis eorum in hoc est cognitio intellectus. Sed contemplatio Sanctorum, quae est Catholicorum, est propter amorem ipsius, scilicet contemplati Dei: idcirco non sistit in fine ultimo in intellectu per cognitionem, sed transit ad affectum per amorem. Unde Sancti in contemplatione sua habent amorem Dei tamquam principaliter intentum, quia felicius est etiam Dominum Jesum Christum cognoscere, et habere spiritualiter per gratiam, quam sine gratia corporaliter, vel etiam essentialiter.

Porro dum anima ab omnibus abstrahitur, et in seipsam reflectitur, contemplationis oculus dilatatur, et se scalam erigit, per quam transeat ad contemplandum Deum. Ex qua contemplatione anima inardescit ab bona coelestia et divina, et ad aeterna, et omnia temporalia a longe prospicit tamquam nihil sint. Unde quando in Deum procedimus per viam remotionis, primo negamus ab eo omnia corporalia et sensibilia et imaginabilia, secundo etiam intelligibilia, ad ultimum, hoc ipsum esse secundum quod in creaturis remanet. Sic quantum ad statum viae pertinet, optime Deo conjungimur, secundum Dionysium. Et haec caligo est, quam Deus inhabitare dicitur, quam Moyses intravit, ac per hanc ad lucem inaccessibilem. Verum non prius quod spiritale est, sed quod animale: ideo consueto ordine procedendum est a labore actionis ad quietum contemplationis, a virtutibus moralibus ad theoricas et speculativas.
Denique, o anima mea, quid occuparis circa plurima supervacue, et semper in his eges? Intende et ama hoc unum optimum bonum, in quo omne bonum, et sufficit. Infelix ergo qui omnia scit praeter ipsum et habet, ipsum autem nescit. Et si haec omnia et ipsum sciat, non propter hoc, sed propter ipsum beatior. Unde, Joannis, xvii,3: Haec est vita aeterna: ut cognoscant te, etc. Et Propheta: Satiabor cum apparuerit gloria tua.

Actualis devotio et sensibilis non tantum curanda est, sicut voluntate Deo adhaerere.

Praeterea, non multum cures actualem devotionem, aut sensibilem dulcedinem, vel lacrymas, sed tantum per bonam voluntatem in intellectu sis mente cum Deo intra te unitus. Quippe super omnia placet Deo mens nuda a phantasmatibus, id est, imaginibus, speciebus, ac similitudinibus rerum creatarum. Decet namque monachum esse alienum ab omni creatura, ut soli Deo intra se nude et expedite intendat, vacet, et adhaereat.

Quamobrem abneges temetipsum, ut nude sequaris Christum Dominum Deum tuum, qui vere pauper, obediens, castus, humiliatus est, et passus: in cujus etiam vita et morte multi scandalizati fuerunt, ut liquet ex decursu Evangelii.

Praeterea, anima separata a corpore non advertit quomodo aut quid agatur de suo corpore derelicto, sive comburatur, sive suspendatur, sive maledicatur, et nihil propter has injurias corpori illatas contristatur, sed solum cogitat illud nunc aeternitatis, et illud unum quod dicit Dominus in Evangelio necessarium. Sic et tu te habeas ad corpus tuum, quasi jam non sis in corpore, et cogita semper de aeternitate animae tuae in Deo, et dirige sedulo cogitatum tuum in illud unum de quo Christus dixit: Porro unum est necessarium: et senties ex hoc magnam gratiam, ad mentis nuditatem et cordis simplificationem acquirendam.
Verumtamen istud unum est tibi praesentissimum, si te nudaveris a phantasmatibus, et quibuscumque aliis implicationibus, moxque senties sic esse, videlicet te nuda et expedita mente vacare et adhaerere Deo: et sic eris invictus etiam in omnibus qualitercumque inferri possunt, sicut et sancti Martyres, Patres et electi, beatique omnes: qui, despectis omnibus, solum cogitabant animae securitatem et aeternitatem in Deo: et ita armati intus, et per bonam voluntatem Deo uniti, omnia mundi spreverunt, ac si omnino anima jam divisa esset a corpore.

Ex his ergo perpende, quantum potest bona voluntas cum Deo unita, imo per illam animae impressionem in Deo, ut per ejus a carne virtualem et spiritualem divisionem, anima quodammodo respiciat a longe hominem exteriorem suum tamquam non suum; et sic vilipendit omnia quae inferuntur sibi vel carni suae, ac si fierent alteri, vel non homini. Qui enim adhaeret Domino, unus spiritus est, scilicet cum eo. Numquam ergo audeas omnino coram Domino Deo tuo intra te aliquid cogitare, vel imaginari, quod coram hominibus erubesceres vel audiri, vel videri, propter Dei reverentiam principalem.

Est etiam hoc justum, omnem tuum cogitatum et cogitationem ad solum Deum erigere: eumque, tamquam nihil aliud praeter ipsum sit, sola mentis acie intueri, sicque inhaerendo frui, quod est perfecta inchoatio vitae futurae.

Qualiter tentationibus sit resistendum, et tribulationes qualiter sustinendae?

Proinde nemo accedens ad Deum vero et integro corde est, quin vexationibus et tentationibus probetur.

Idcirco in omnibus tentationibus vel hoc observetur, ut si sentiatur, non consentiatur, et patienter ac aequanimiter cum humilitate et longanimitate portetur. Si vero blasphemiae sint et turpissimae, hoc omnino firmiter teneas, quod nihil melius aut verius contra easdem facere potes, quam omnino hujusmodi phantasias pro nihilo reputare: quamquam blasphemiae nequissimae et foedissimae et horribiles sint, solum non cura eas, sed pro nihilo reputa et contemne, et tibi non imputa, nec velis tibi super hujusmodi conscientiam formare. Fugiet procul dubio inimicus, si eum sic et suas factiones contempseris. Superbus enim est valde, non patitur se contemni et sperni. Omnino ergo talia penitus non curare, summum est remedium, sicut de muscis volantibus coram oculis contra voluntatem.

Provideat ergo servus Jesu Christi, tam facile non importune fugere a facie Domini, et hinc inde indignari, murmurare, et querulari super unius muscae vexatione, videlicet levis tentationis, suspicionis, tristitiae, et detractionis, insufficientiae, et cujuscumque adversitatis, cum sola manu bonae voluntatis in Deum erectae possunt omnia haec fugari. Nempe per bonam voluntatem habet homo Deum in defensorem, sanctos Angelos custodes et protectores. Insuper et per bonam voluntatem omnis tentatio superatur, sicut musca manu de calvitie capitis fugatur.

Pax ergo hominibus bonae voluntatis. Proinde ergo nec aliquid ditius offertur Deo bona voluntate. Quippe bona voluntas in anima, est origo omnium bonorum, et omnium mater virtutum: quam qui habere incipit, secure habet quidquid ei ad bene vivendum opus est. Si ergo volueris bonum, et non potes, factum Deus compensat.

Igitur secundum hoc aeterna lex incommutalibili stabilitate firmavit, ut in voluntate meritum sit: in beatitudine aut in miseria, praemium atque supplicium. Dilectio enim est magna voluntas Deo serviendi, dulcis affectus Deo placendi, ferventissimum desiderium Deo fruendi. Demum, tentari non est peccatum, sed materia exercendae virtutis, ut homo ad multa bona proficiat tentatione, cum tota vita hominis super terram tentatio censeatur.

De amore Dei, quam efficax sit.

Enimvero omnia supradicta, et quaecumque saluti necessaria, non melius, nec propinquius, nec salubrius perfici possunt, nisi per amorem: per quem suppleri potest omnis necessarii ad salutem indigentia, et in eo habetur omnis boni abundantia, nec deest summi desiderii praesentia. Quippe solus amor est, quo convertimur ad Deum, transformamur in Deum, adhaeremus Deo, unimur Deo, ut simus unus spiritus cum eo, et beatificemur hic in gratia, et ibi in gloria, ab eo, et per eum. Amor enim ipse non quiescit, nisi in amato, quod fit cum obtinet ipsum possessione plenaria atque pacifica. Nempe amor ipse, qui et charitas, est via Dei ad homines, et via hominis ad Deum: et mansionem Deus habere non potest, ubi charitas non est. Si igitur charitatem habemus, Deum habemus, quia Deus charitas est. Proinde nihil amore acutius, nihil subtilius aut penetrabilius: nec quiescit, donec naturaliter totam amabilis penetraverit virtutem et profunditatem ac totalitatem, et unum se vult facere cum amato, et si fieri potest, ut hoc idem ipse sit quod amatum. Et ita nullum patitur mediam inter se et objectum dilectum quod amat, quod est Deus, sed vehementer tendit in eum: et ideo numquam quiescit, donec omnia transeat, et ad ipsum in ipsum veniat.

Est enim amor ipse virtutis unitivae et transformativae, transformans amantem in amatum, et econtra, ut sit unum amatorum in altero, et e converso, in quantum intimius potest. Quod liquet primo quantum ad vires apprehensivas, qualiter amatum sit in amante: videlicet in quantum dulciter et delectabiliter revocatur in apprehensione amantis: et e regione, prout scilicet amans nititur singula quae ad amatum pertinent, non superficialiter, sed intrinsecus discernere, et quasi ad interiora ejus ingredi. Sed quantum ad vires appetitivas et affectivas, amatum dicitur in amante, prout videlicet est in affectuosa ejus complacentia, et in jucunda ejus delectatione interius radicata: e converso, amans est in amato, toto desiderio et conformitate secundum idem velle et nolle, et in eodem gaudere et tristari, tamquam idem ipse. Trahit enim amor (quia fortis est ut mors dilectio) amantem extra se, et collocat eum in amato, faciens ei intimissime inhaerere. Plus enim est anima ubi amat, quam ubi animat: quia sic est in amato secundum propriam naturam, rationem, et voluntatem: sed in eo quod animat, tantum est secundum quod est forma: quod etiam brutis convenit.

Non est ergo aliud quod nos ab exterioribus sensibilibus intra nos, et exinde in Jesu Christi intima et divina trahit, quam amor Christi, quam desiderium dulcedinis Christi, ad sentiendum, percipiendum, et degustandum praesentiam divinitatis Christi. Non itaque aliud est quam amoris vis, quae etiam animam de terris ad fastigia coeli celsa perducit. Nec ad summam beatitudinem quis pervenire potest, nisi amore et desiderio provocante. Ipse etiam amor est vita animae, vestis nuptialis, et perfectio ipsius, in quo omnis lex et Prophetae, et Domini edictum pendet. Under Apostolus ad Romanos: Plenitudo legis est dilectio. Et prima ad Timotheum: Finis praecepti est charitas.

Orationis qualitas et utilitas: quomodo cor sit recolligendum intra se?

Praeterea, cum ad haec et ad quaecumque alia bona omnino simus ex nobis insufficientes, nec aliquid de nobis ipsi Domino Deo (a quo solo omne bonum) exhibere possumus, quod non sit prius suum, solo uno excepto, quod superest, quemadmodum ipse per se benedicto suo ore etiam et exemplo nos instruere dignatus est, ut videlicet in omni casu et eventu ad ipsam orationem recurramus, sicut rei, miseri, pauperes, mendici, infirmi, inopes, subditi, servi, et filii, ac totaliter in nobis ipsis desolati, humiliata mentis prostratione, in timore et amore, recollecte et composite, maturo, vero, nudoque affectu erubescentiae cum magnitudine desiderii et ardore, necnon in gemitu cordis, et simplicitate et sinceritate mentis, supplicemus et exponamus ipsi plena cum fiducia undique nobis imminentia pericula; ita dumtaxat, ut expedite, secure, et nude nos ei totaliter usque ad ultimum videlicet committamus, et offereamus, tamquam vere et per omnia sui, nihil nobisipsis reservantes, ut impleatur in nobis illud beati patris Isaac, qui loquitur de hac ipsa oratione, dicens: ‘Tunc erimus unum in Deo, et Dominus Deus erit in nobis omnia in omnibus et solus, quando illa sua perfecta dilectio, qua prior ille nos dilexit, in nostri quoque cordis transierit affectum.’ Quod ita fiet, cum nobis omnis amor, omne desiderium, omne studium, omnis conatus, denique omnis cogitatio nostra, omneque quod videmus, loquimur, quodque speramus, Deus erit, illaque unitas quae nunc est Patris cum Filio, et Filii cum Patre, in nostrum fuerit sensum mentemque transfusa: ut quemadmodum ille nos sincera et pura atque indissolubili charitate diligit, nos quoque ei perpetua et inseparabili dilectione jungamur: ita scilicet eidem copulati, ut quidquid speramus, quidquid intelligimus, quidquid loquimur et oramus, Deus sit.

Haec ergo intentio, hic conatus, et finis spiritualis hominis esse debet, ut imaginem futurae beatitudinis in hoc corruptibili corpore possidere mereatur, et quodammodo arrham illius coelestis beatitudinis et conversationis et gloriae incipiat in hoc saeculo praegustare. Hic, inquam, finis totius perfectionis est, ut eo usque extenuata mens ab omni situ carnali, ad spiritualia quotidie sublimetur, donec omnis conversatio, omnisque voluntas cordis, una et jugis efficiatur oratio. Cumque ita mens, deposita faece terrena, ad Deum, in quo solo semper defixa debet esse intentio spiritualis hominis, respiraverit (cui ab illo summo bono vel parva separatio, mors praesens ac perniciosissimus interitus est credendus) praemissaque fuerit tranquillitate fundata, vel ab omnium carnalium passionum nexibus absoluta, et illi uni summoque bono tenacissima adhaesit intentione, Apostolicum illud implebit: Sine intermissione orate. Et: Orate in omni loco, levantes puras manus, sine ira et disceptatione. Haec enim puritate (si dici potest) sensu mentis absorpto, ac de terreno situ ad spiritualem sive angelicam similitudinem transformato, quidquid in se receperit, quidquid tractaverit, quidquid egerit, purissima atque sincerissima oratio erit.

Haec proinde si continuaveris indisrupte, quemadmodum usque ab initio disseruimus, erit tibi in tua introversione et recollectione jam facile ac promptum contemplari ac frui, sicut vivere in natura.

Conscientiae attestatio in omni judicio requirenda est.

Demum ad spiritualem mentis perfectionem, puritatem, et tranquillitatem in Deo consequendam, non mediocriter ad hoc proficere videtur, ut in omni quod de nobis dicitur, sentitur, et agitur, semper tacite ad interiora mentis arcana recurramus, et inibi ab omnibus alio abstracti, et intra nos totaliter recollecti, statuamus nos in cognitionem veritatis ante nos, et utique inveniemus atque videbimus penitus nihil proficere nobis, sed plurimum obesse, si laudati vel honorati ab extra fuerimus, et ab intra in veritatis cognitione de nobis culpabiles et rei existimus. Et sicut tunc nihil prodest, si quempiam ab extra homines laudant, et conscientia ab intra accusat: ita e regione nihil obest, si ab extra quis contemptus, vituperatus, et persecutus fuerit, ab intra tantum innocens, irreprehensibilis, et innoxius existat: imo quam plurimum super haec cum patientia, et silentio, et quiete, non immerito in Domino gratulari habet: siquidem nulla nocebit adversitas, ubi non dominatur iniquitas. Et sicut nullum malum impunitum, ita nullum bonum irremuneratum. Neque cum hypocritis velimus mercedem et praemium exspectare, vel recipere ab hominibus: sed solum a Domino Deo, non in praesenti, sed in futuro, non transitorio in tempore, sed in aeternitate.

Liquet ergo, quod nec majus aliquid, nec melius, quam semper in omni tribulatione et eventu ire ad interiora mentis secreta, et ibi invocare ipsum Dominum Jesum Christum, adjutorem in tentationibus et tribulationibus, ac inibi humiliari in confessione peccati, laudare ipsum Deum et Patrem, corripientem et consolantem: insuper et omnia et singula, in se vel in aliis, prospera sive adversa, aequanimiter accipere, expedite et secure, de manu suae infalltbilis providentiae aut dispositionis ordinate.

Ex quibus sequitur etiam peccatorum remissio, amaritudinis expressio, collatio dulcedinis et securitatis, unfusio gratiae et misericordiae, attractio et corroboratio familiaritatis, atque abundans in ipso consolatio, firmaque adhaesio et unio. Sed nec velimus imitari eos, qui per hypocrisim, et more Pharisaico, seipsos carius et aliter videri, haberi et apparere ab extra coram hominibus satagunt, quam ab intra in veritate de se didicerunt: quod quidem extremae dementiae est, sic videlicet quaerere, appetere aut expetere laudem humanam vel gloriam a se vel ab aliis, cum nihilominus interius repletus sit illecebris et peccatis gravissimis. Et certe qui post hujusmodi vanissima currit, fugient ab eo praedicta bona, et dedecus incurret.

Semper ergo prae oculis tuis habeas mala tua, et inidoneitatem tuam, et cognosce te, ut humilieris, et tamquam peripsema indignissimum, vilissimum, abjectissimumque ab omnibus haberi non refugias propter gravissima peccata et maxima mala tua. Qua de re reputa te inter alios, ut scoriam inter aurum, zizaniam inter triticum, paleam inter grana, lupum inter oves, satan inter filios Dei. Sed nec velis revereri ab aliis, aliisque praeferri: imo potius toto corde et spiritu fuge virus hujus pestilentiae, venenum laudis, reputationem jactantiae et ostentationis, ne videlicet, juxta Prophetam, laudetur peccator in desideriis animae suae. Et, Isaiae, iii.12: Qui beatum te dicunt, ipsi te decipiunt, et viam gressuum tuorum dissipant. Et Dominus, Lucae, vi.26: Vae cum benedixerint vobis homines.

Contemptus sui, qualiter causetur in homine, et quam utilis sit?

Proinde, quanto quis vilitatis suae cognitor est, tanto plus et limpidius divinae majestatis est inspector: et quanto aliquis propter Deum, veritatem et justitiam, sibiipsi in oculis suis est vilior, tanto in oculis Dei est pretiosior.

Quapropter studeamus toto desiderii conatu nos vilissimos reputare, et credere indignos omni beneficio, nobis displicere, soli Deo placere, ab aliis indignissimi et vilissimi reputari: insuper super tribulationibus, afflictionibus, et injuriis non moveri, nec super hujusmodi inferentes conturbari, nec cogitationibus contra eos involvi, vel indignari, sed aequo animo credere velis, te cunctis injuriis, vilipensionibus, flagellis, et derelictionibus esse dignum.
Nam re vera, qui vere secundum Deum poenitet et luget, ille ab omnibus honorari ac diligi abhorret, nec subterfugit nec renuit se quodammodo odiri, conculcari, despici, usque in finem, ut vere humilietur, et puro corde soli Domino Deo sincere adhaereat.

Verumtamen ad Dominum Deum solum diligendum, et seipsum super omnia abhorrendum, et ab aliis appetere vilipendi, non requiritur labor extrinsecus, nec corporis valetudo, sed potius solitudo corporis, labor cordis, et quies mentis, ut scilicet labore cordis, et affectione mentis intimae surgat, et corporaliter se ab illis infimis evellat, et sic ad coelestia et divina surgat et ascendat.

Nempe hoc facientes, mutamus nos in Deum: et praecipue tunc fit, quando ex corde eligimus, sine judicio, damnatione et contemptu proximi, nos ut peripsema et opprobrium ab omnibus aestimari, imo ab omnibus tamquam lutum foedum abhorreri, quam quibuscumque deliciis abundare, vel ab hominibus honorari aut elevari, seu qualicumque corporali et transitoria sospitate vel commodo perfrui, nec aliam praesentis hujus mortalitatis et corporalis vitae consolationem desiderare, quam nostras offensiones, culpas, et peccata sine intermissione lugere, deplangere, et plorare, perfecte nos vilipendere et annihilare, et de die in diem ab aliis magis magisque viliores haberi, et in omni vilitate indigni in nostris oculis quotidie fieri, ut soli Deo placeamus, eumque solum diligamus, sicque ei adhaereamus: nec circa aliquid velimus affici, nisi solum circa ipsum Dominum Jesum Christum, qui solus jaceat in nostro affectu: nec de ullo solicitari et curare, nisi de ipso in cujus ditione et providentia universa et singula currunt et subsistunt.

Non ergo tuum erit amodo deliciari, sed vere toto corde lugere. Quamobrem, si non luges, propter hoc luge: si vero luges, propter hoc magis lamentare, quia doloris causam tibi superinduxisti, propter tuas offensiones maximas et peccata infinita. Sicut ergo non sollicitudinem gerit super speculatorum dispositionem, qui sententiam suscipit condemnatus, sic qui lamentatur, et efficaciter luget, neque deliciis, neque irae, aut gloriae, vel indignationi, vel hujusmodi aliquando attendat. Et sicut alia civium, alia sunt damnatorum habitacula, ita lugentium, et habentium ad poenam obligantia delicta, statio et institutio ab innoxiis et non obligatis aliena penitus debet esse et remota. Alioquin non esset differentia rei obnoxii et innocentis, in compensatione et satisfactionis poena, quae tamen magna erat in praevaricationis culpa, et liberior esset injustitia, quam innocentia.

Omnia ergo abneganda, omnia contemnenda, omnia excutienda et vitanda, ut plena fide bonum luctui poenitentiae jaciatur fundamentum. Igitur in veritate Jesum Christum diligens, et post eum lugens, et eum in corde et in corpore portans, in veritate dolorem de suis peccatis et offensionibus habens, in veritate futurum regnum percipere inquirens, necnon in vera fide memoriam tormentorum et judicii aeterni possidens, et sui exitus timorem et memoriam firmiter perfecteque reassumens, non ulterius conabitur, nec curabit, nec sollicitus erit de aliquo alio. Propter quod qui ad beatam impassibilitatem et ad Deum currere festinat, omni die in qua non maledicitur, et contemnitur, se multum damnum arbitretur sustinuisse. Impassibilitas autem est, a vitiis et passionibus libertas, cordis munditia, et virtutum ornatus. Aestima igitur te jam mortuum, quem non ambigis de necessitate moriturum. Et postremum argumentum omnium cogitationum, locutionum, operum tuorum, an secundum Deum sint, sit tibi indicium hoc, videlicet si his magis humilis, et intra te, et in Deo plus recollectus et confortatus fueris. Si autem aliter in te repereris, suspectum tibi sit, ne non sit secundum Deum, nec sibi acceptum, nec tibi proficuum.

Providentia Dei, qualiter ad omnia se extendat?

Verumtamen, ut juxta praefata, sine impedimento, expedite, secure et nude in Dominum Deum nostrum libere et tranquille feramur, conjungamur et uniamur, eique firmiter adhaereamus, aequanimiter in prosperis et adversis, in vita sive in morte, opus est ut cuncta et singula indiscussae suae infallibili providentiae indubie committamus et certissime.

Nec mirum, cum ipse solus sit qui omnibus dat esse, posse, et operari, id est, substantiam, virtutem, et operationem, speciem, modum, et ordinem in numero, pondere, et mensura. Praesertim cum sicut opus artis praesupponit opus naturae, ita opus naturae praesupponit opus Dei creantis, conservantis, ordinantis, et administrantis: eo quod ipsius solius sit infinita potentia, sapientia, bonitas, et essentialis misericordia, justitia, et veritas, charitasque, immutabilis aeternitas et immensitas.

Nulla ergo res potest propria virtute subsistere, nec agere, nisi agat in virtute ipsius Dei, scilicet primi moventis, primi principii, qui est causa omnis actionis, et operatur in omni agente. Quippe quantum ad rationem ordinis pertinet, Deus immediate omnibus providet, et usque ad ultima singularia. Nihil igitur a maximo usque ad minimum sempiternam Dei providentiam effugit, nec declinat etiam, sive in voluntariis, sive in causalibus, sive in fortuitis nec de se intentis. Sed nec aliquid Deus facere potest, quin sub ordinem suae providentiae cadat, sicut non potest facere aliquid, quod ejus operationi non subdatur.
Extendit igitur se providentia divina ad omnia et singula, etiam usque ad hominum cogitata. Qua de re Scriptura, juxta illud primae Petri, v.7: Omnem solicitudinem vestram projicientes in eum, quoniam ipsi cura est de vobis. Et rursum Propheta: Jacta super Dominum curam tuam, et ipse te enutriet. Et, Ecclesiastici, ii. 11 et 12: Respicite, filii, nationes hominum, et scitote quia nullus speravit in Domino et confusus est. Qui enim permansit in mandatis ejus, et derelictus est? Et Dominus ait: Nolite solliciti esse, dicentes: Quid manducabimus? Quidquid ergo, et quantumcumque magnum a Deo sperare possumus, erimus sine dubio accepturi, secundum illud Deuteronomii, xi.24: Omnis locus quem calcaverit pes vester, vester erit. Quia quantumcumque desiderare quis potuerit, tantum est accepturus: et quatenus fiduciae pedem porrexerit, eatenus possidebit. Unde Bernardus: ‘Auctor omnium Deus tantae abundat visceribus pietatis, ut ad quantumcumque gratiam fiduciae simum extendere poterimus, tantum erimus sine dubio accepturi.’ Unde, Marci, xi. 24: Omnia quaecumque orantes petitis, credite quia accipietis, et evenient vobis.

Porro, quanto haec fiducia in Deum fortiorest et instantior, et quanto in Deo cum humilitate et reverentia se violentius erigit, tanto securius, et abundantius, et citius, quod sperabat, impetrabit ac obtinebit.

At vero, si inter haec propter multitudinem et magnitudinem peccatorum fiducia in Deum se erigere tependo retardat, animadvertat qui hujusmodi est, quod omnia possibilia sunt apud Deum: et quod vult, necesse est quod fiat, et quod non vult, impossibile est ut fiat: et quod tam facile est ei tam innumerabilia peccata, quantumcumque enormia, remittere et delere, sicut unum peccatum. Et sicut peccator non potest, quantum in se est, ab innumerabilibus peccatis surgere, et se ab eis executere et absolvere, sic nec ab uno peccato. Non enim possumus non solum facere, sed nec cogitare bonum a nobis, quasi ex nobis, sed hoc ex Deo est.

Attamen utique multo periculosius est, pluribus irretitum esse peccatis, caeteris paribus, quam uno solo: quia nullum malum impunitum, et cuique peccato mortali debetur infinita poena, et hoc de rigore justitiae, eo quod quodlibet tale peccatum sit contra Deum, qui est actu infinitae reverentiae, dignitatis, et honorificentiae.

Praeterea, secundum Apostolum, cognovit Dominus qui sunt ejus: et impossibile est aliquem illorum perire, inter quoscumque anfractus et fluctus errorum, scandalorum, schismatum, persecutionum, haeresum, tribulationum, adversitatum, atque tentationum qualiumcumque, eo quod numerus electorum suorum, et terminus meritorum sit aeternaliter et immutabiliter ab eo praevisus, in tantum, ut etiam omnia bona et mala, propria et aliena, prospera et adversa eis cooperentur in bonum, nisi forte in hoc quod gloriosiores et probatiores appareant in adversis.

Secure ergo et expedite cuncta et singula committamus plena cum fiducia divinae providentiae, quae idcirco permittit mala qualiacumque qualitercumque fieri: et bonum est, et bene fit, ut sinat ea fieri: nec fierent nisi permitteret ea fieri: nec aliter nec plus fieri possunt, nisi in quantum permittit, quia scit, potest, et vult ea in melius convertere et disponere. Sicut enim ejus operatione omnia bona fiunt, sic ejus permissione omnia mala bona fiunt: ut certe ex hoc appareat ejus potentia, sapientia, clementia per reparatorem Christum, misericordia et justitia, virtus gratiae, et defectus naturae, pulchritudo universi, comparatione oppositorum, laus bonorum, reproborum malitia atque poena. Similiter in peccatore converso contritio, confessio, et poenitentia, mansuetudo Dei, pietas, et charitas, lausque ejus, et bonitas. Non tamen eis semper cedit in bonum, qui male agunt: sed ut communiter in periculum magnum, et maximum malum, privationis scilicet gratiae et gloriae, et incursionis culpae et poenae, nonnumquam etiam aeternae, a qua nos custodiat Jesus Christus. Amen.

Hymnus Ambrosianus

Te Deum Laudamus

Te deum laudamus, te Dominum confitemur.
Te aeternum Patrem omnis terra veneratur.
Tibi omnes Angeli,tibi Caeli, et universae
Potestates:
Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra majestatis gloriae tuae.
Te gloriosus Apostolorum chorus,
Te Prophetarum laudabilis numerus,
Te Martyrum candidatus laudat exercitus.
Te per orbem terrarum sancta confitetur Ecclesia,
Patrem immensae majestatis;
Venerandum tuum verum et unicum Filium;
Sanctum quoque Paraclitum Spiritum.
Tu Rex gloriae, Christe.
Tu Patris sempiternus es Filius.
Tu, ad liberandum suscepturus hominem, non horruisti Virginis uterum.
Tu, devicto mortis aculeo, aperuisti credentibus regna caelorum.
Tu ad dexteram Dei sedes, in gloria Patris.
Judex crederis esse venturus.
Te ergo quaesumus, tuis famulis subveni, quos pretioso sanguine redemisti.
Aeterna fac cum Sanctis tuis in gloria numerari.
Salvum fac populum tuum, Domine, et benedic hereditati tuae.
Et rege eos, et extolle illos usque in aeternum.
Per singulos dies benedicimus te;
Et laudamus nomen tuum in saeculum, et in saeculum saeculi.
Dignare, Domine, die isto sine peccato nos custodire.
Miserere nostri, Domine, miserere nostri.
Fiat misericordia tua, Domine, super nos, quemadmodum speravimus in te.
In te, Domine, speravi: non confundar in aeternum.

Psalm 31

Beatus cui remissa est iniquitas,
et obtectum est peccatum.

Beatus vir, cui non imputavit Dominus delictum,
nec est in spiritu eius dolus.

Quoniam tacui, inveteraverunt ossa mea

dum rugirem tota die.

Quoniam die ac nocte gravata erat super me manus tua,
immutatus est vigor meus in ardoribus aestatis.

Peccatum meum cognitum tibi feci,
et delictum meum non abscondi. Dixi: “Confitebor adversum me iniquitatem meam Domino,”
et tu remisisti impietatem peccati mei.

Propter hoc orabit ad te omnis sanctus
in tempore opportuno. Et in diluvioaquarum multarum ad eum non approximabunt.

Tu es refugium meum, a tribulatione conservabis me,
exsultationibus salutis circumdabis me.

Intellectum tibi dabo et instruam te in via, qua gradieris; firmabo super te oculos meos.

Nolite fieri sicut equus et mulus, quibus non est intellectus in camo et freno; et accedis ad constringendum, non approximant ad te.

Multi dolores impii;
sperantem autem in Domino misericordia circumdabit.

Laetamini in Domio et exsultate, justi;
et gloriamini, omnes recti corde.

Στωικισμός

Ο Στωικισμός αποτελεί μία σημαντική φιλοσοφική σχολή των Ελληνιστικών και Ρωμαϊκών χρόνων (300 π.Χ. – περίπου 250 μ.Χ.), ιδρυθείσα στην Αθήνα από τον Ζήνωνα τον Κιτιέα με κέντρο την«Ποικίλη Στοά» από όπου και πήρε το όνομά της η Σχολή.

Κατά τους στωικούς, η ανθρώπινη φύση είναι τμήμα της παγκόσμιας φύσης, η οποία καθοδηγείται και κυβερνάται από τον συμπαντικό νόμο της Λογικής. Ο άνθρωπος, ως έλλογο ον, συγγενεύει όχι μόνο με τα άλογα ζώα αλλά και με τους Θεούς και πέραν του ενστίκτου διαθέτει και ηθική αίσθηση.

Κύριο ζητούμενο του βίου είναι συνεπώς το να ζει κάποιος σύμφωνα με την φύση του, η οποία για τον άνθρωπο, μέσω της λογικότητάς του (στα λατινικά ratio), ωθεί προς την Αρετή, άρα το «κατά Φύσιν ζήν» σημαίνει «κατ’ Αρετήν ζήν». Η Αρετή είναι το μόνο αγαθό και μόνο από αυτήν εξαρτάται η ευημερία. Όλα τα υπόλοιπα πράγματα, ευχάριστα ή δυσάρεστα, στερούνται αξίας, είναι «αδιάφορα».

Σύμφωνα με τον στωικισμό, καθήκον του ανθρώπου είναι να θέσει τον εαυτό του σε αρμονία με το Σύμπαν, το οποίο, ως λογικό και αγαθό, τού μεταφέρει τις ιδιότητές του. Με το να βλάπτει κανείς τους άλλους για το υποτιθέμενο ατομικό του συμφέρον, υπονομεύει κατ’ ουσίαν την ίδια του την φύση. Ο στωικός δεν αρνείται τον κόσμο των θνητών πραγμάτων, ούτε όμως και εξαρτάται από αυτόν, απλώς ζει ατάραχα μέσα του ενώ, σε αντίθεση προς την απόσυρση των επικουρείων, συμμετέχει σε όλες τις πτυχές της κοινωνικής ζωής (λ.χ. πολιτική, οικογένεια, κ.λ.π.).

Κατά τους στωικούς, οι άνθρωποι συνδέονται μεταξύ τους μέσω της κοινής λογικής φύσης τους, η αγάπη και προσφορά για την πατρίδα είναι το πρώτο βήμα της αγάπης και της προσφοράς για την μεγάλη πατρίδα όλων μας, την «κοσμόπολι» της ανθρωπότητας και του Σύμπαντος (που κυβερνάται από αιώνιους και αμετάβλητους φυσικούς νόμους), ένας τεράστιος αριθμός πραγμάτων που οι άνθρωποι αποδέχονται από ένστικτο, μπορεί να αποδειχθεί και με την Λογική, ο συμμερισμός των άλογων συναισθημάτων δεν είναι επιθυμητός, το δίκαιο είναι θέμα όχι άποψης αλλά φύσης, ο βίος καθορίζεται από την Ειμαρμένη και, φυσικά, η Μαντική ευσταθεί.

Οι Θεοί εφορεύουν στην τάξη του Κόσμου και αποτελούν πληθύνσεις μίας αρχικής πολυώνυμης θείας οντότητας, «ζώου λογικού, τελείου και νοερού», που εισδύει παντού και παίρνει τα χαρακτηριστικά του κάθε στοιχείου με το οποίο έρχεται σε επαφή. Νόμος όλων των πραγμάτων είναι η Ειμαρμένη, μία ταυτόχρονα φυσική και θεϊκή οργανωτική δύναμη του Κόσμου, που αποτελεί τον Λόγο και την νομοτέλεια του Παντός, δύναμη που διατηρεί και διατηρείται κυβερνώντας και περιλαμβάνοντας τα ενάντια.

Σε αντίθεση προς τους επικούρειους, οι στωικοί δέχονται σε επίπεδο Θρησκείας την προσευχή και την λατρευτική πράξη, μόνο όμως όταν το περιεχόμενό τους βρίσκεται σε συμφωνία με την Μοίρα (Σενέκας, «Naturales Quaestiones», 2. 37 και 5. 25). Η προσευχή δεν μπορεί να αλλάξει τα γεγονότα, μπορεί ωστόσο να φέρει στον άνθρωπο την ορθή πνευματική κατάσταση σε σχέση με αυτά (Μάρκος Αυρήλιος, 9. 40), ενώ ως καλύτερη μορφή λατρείας των Θεών ορίζεται η κατανόηση και μίμηση της αγαθότητάς τους (Σενέκας, «Επιστ.» 95. 47 – 50).

Τέλος, όπως και στον Επικουρισμό, η πιθανότητα προσωπικής αθανασίας (με εξαίρεση την θέση του Ποσειδωνίου, της Μέσης Στοάς) απορρίπτεται.

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