habilidades y competencias

La frase de habilidades y competencias es de uso común en los ámbitos de capacitación y recursos humanos aunque no existe una definición precisa y universal de lo que significa. En general habilidades y competencias se refiere a la capacidad de funcionar en contextos específicos.

Hace ya algunos años que en medios educativos se habla de competencias y el término empieza a llegar a las aulas, a las reuniones de profesores, a las pruebas de evaluación, etc. A menudo como sinónimo de conocimiento, capacidad o habilidad. Esto no hace más que profundizar en la confusión existente sobre el significado preciso de cada uno de estos términos

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El guion

El guion (-) es un signo ortográfico con la forma de un trazo horizontal muy corto, aunque puede haber variaciones de diseño según la fuente tipográfica. El guion tiene una función básicamente morfológica, es decir, une palabras y otros elementos y normalmente aparece en su interior, como en palabras compuestas.

Normalmente tiene la forma de un trazo horizontal con una anchura que suele ser algo mayor que la de la i y algo menor que la de la n. Sin embargo, en algunas fuentes tipográficas puede ser doble, estar algo inclinado o tener algún remate en los extremos.

Debe distinguirse de la raya (—), un trazo horizontal mucho más largo cuyas funciones son básicamente sintácticas, como incisos, diálogos, etc., que son, por tanto, externas a las palabras.

Este artículo está dedicado a los empleos del guion para unir diferentes palabras o elementos de ellas (para el caso concreto de los adjetivos, véase Unión de adjetivos). Para la división al final de las líneas, véase división de palabras. Para el uso del guion con prefijos, véase Ortografía de los prefijos.

A veces se llama guion duro al ordinario, pero también se aplica este nombre al guion de no división.

A menudo se llaman guiones a otros signos que en propiedad no lo son, como la semirraya(guion medio) y la raya (guion largo). Tampoco debe confundirse con el símbolo matemático delmenos. El nombre de guion medio se aplica también al guion, pues está a media altura, en oposición a la subraya o guion bajo. Y como el guion está más alto que la subraya, también recibe el nombre de guion alto.

No existe una relación fija entre las longitudes de estos signos y depende en gran medida del diseño de la fuente tipográfica.

El siguiente cuadro muestra diferentes nombres usados para estos signos:

Unicode HYPHEN(U+2010) EN DASH(U+2013) EM DASH(U+2014) MINUS SIGN(U+2212) Otros autores y notas
guionss.png semirrayass.png \huge s---s \huge s$-$s
Morato (1908) guion, división raya, menos Antiguamente se empleaba el mismo signo para la raya y el menos.
José Martínez de Sousa (1995) guion, división semimenos raya, menos
José Martínez de Sousa (MELE) guion menos raya menos José Antonio Millán (2005). Aparentemente, se considera que los dos signos que en inglés sonen dash y minus son un único signo.
Javier Bezos (1999) guion semirraya raya menos Darío Giménez (2007). Aparentemente mezclan esta nomenclatura con la anterior: Jorge de Buen (2008) y Jorge Enrique Beltrán (2008).

También se han adaptado del inglés como guion eme y guion ene para la raya y la semirraya.

Unicode: U+2010. El carácter U+002D tiene la doble función de guion y menos, impuesta por las limitaciones de los primeros sistemas de computación; por ello, se recomienda emplear el signo específico en la posición U+2010 para el guion (HYPHEN).

El narrador

¿CUÁNDO EL INCONSCIENTE SE CONVIERTE EN EL NARRADOR PRINCIPAL?

El narrador heterodiegético es el que cuenta la historia en tercera persona, desde el exterior, no es parte de la historia.
El narrador homodiegético es el que está dentro de la obra, bien como protagonista bien como testigo.

Hetero significa “otro”
Homo significa “mismo”
Diégesis significa “historia”

En las siguientes páginas puedes encontrar más tipos de narradores:

http://es.wikipedia.org/wiki/Narrador 
http://www.hispano-americano.cl/descarga…

volición

 

  • Pronunciación:  [ bo.li.ˈθjon ] (AFI)
  • Etimología: del latín volo (“quiero“)

Sustantivo femenino

Singular Plural
volición voliciones
1 Filosofía y Psicología.
Acción voluntaria

2
Deseo o determinación de pasar al acto.

La conducta cotidiana de los seres humanos está guiada por mecanismos de autorregulación.

SECUENCIA DE LA CONDUCTA.

Fase ponderativa  (elige y decide a qué objetivos dirigir a conducta).

Las personas ponderan esencialmente dos aspectos: el valor de cada una de las metas y las posibilidades que cree tener de alcanzarlas.

Fase pre-ejecutiva (planifica).

La persona debe querer llevar la conducta a cabo. La tarea esencial en esta fase es la planificación detallada de las circunstancias en que se llevará a cabo la conducta (cómo, cuándo, dónde, por cuánto tiempo, etc.).

Fase ejecutiva (lleva a cabo la conducta dirigida al logro de una meta propuesta).

El mantenimiento de la conducta sera determinado por la intensidad del compromiso asumido de llevarla a cabo y las estrategias específicas mediante las que el sujeto procurará mantener el control sobre su conducta.

Fase retrospectiva (valora su esfuerzo y los resultados obtenidos).

La persona procede a una doble valoración: por un lado, de los resultados alcanzados, y por otro, si los resultados alcanzados merecían el esfuerzo invertido. Para llegar a estas valoraciones finales el sujeto retoma prácticamente las deliberaciones efectuadas en la primera fase, y evalúa la eficacia de la planificación de conducta, así como de cada uno de los pasos efectivamente dados para dar cumplimento a dicha planificación.

MOTIVACIÓN Y VOLICIÓN.

La motivación externa no es suficiente para que la conducta se active. Además es imprescindible que el individuo asuma el compromiso de poner en marcha la conducta y se esfuerce por mantenerla hasta alcanzar la meta, poniendo en juego las estrategias apropiadas para hacer frente a los obstáculos que a buen seguro encontrará en el camino. A este compromiso de conducta y esfuerzo consiguiente llamamos voluntad.

El concepto de set-mental y sus implicaciones.

Cuando uno está realizando una tarea se asume que se desarrolla un set-mental (un estado de funcionamiento cognitivo), relacionado con las demandas de la tarea, cuya finalidad es favorecer el desarrollo de la tarea, y que condiciona:

  • el tipo de información que se atiende y procesa;
  • cómo se procesa dicha información;
  • y grado de apertura a recibir y procesar información nueva.

A cada fase de la secuencia conductual corresponde un set-mental. En este sentido, podría hablarse de 4 set-mentales, correspondientes a las fases mencionadas. No obstante, nos referiremos exclusivamente a los que denominaremos set-motivacional (fases predecisional y evaluativa) y set-volitivo (fases preejecutiva y ejecutiva).

set-mental motivacional.

El set-mental activado durante las fases de deliberación y evaluación de resultados se caracteriza por las siguientes notas:

Procesamiento de información congruente:

cuando de lo que se trata es de elegir el objetivo, serán más accesibles aquellas informaciones relativas a la bondad de las distintas metas posibles y la posibilidad relativa de alcanzar unas u otras. En el momento de la evaluación, por su parte, serán mucho más accesibles, cognitivamente hablando, aquellas informaciones que permitan al individuo establecer el contraste entre lo proyectado y lo logrado y valorar los distintos pasos del proceso por el que ha llegado a lograr los resultados que está valorando.

Objetividad e imparcialidad del procesamiento de la información:

se postula que el procesamiento de la información en estas fases será imparcial, carente de sesgos que puedan llevar a la formulación de unos objetivos de conducta incorrectos que abocarían fácilmente al individuo a la frustración y al desaliento.

Apertura a la información:

que le pueda ayudar a establecer sus objetivos.

set-mental volitivo.

Procesamiento de información congruente:

aquélla relativa a las circunstancias en que se debe realizar la conducta, la naturaleza de la tarea a llevar a cabo y las características positivas de la meta por cuyo logro se está esforzando. Este tipo de información adquiere primacía frente a aquella otra que pudiera conducir a replantearse la bondad o conveniencia del objetivo fijado.

Sesgo optimista:

Lo esperable es que el individuo localice su atención en aquellos aspectos e informaciones que no pongan en cuestión la elección que se ha hecho y refuercen el esfuerzo que se realiza.

Procesamiento restrictivo:

el individuo restringe su atención solamente a aquella información que puede ser relevante para mantener el valor de la meta y el esfuerzo que se está realizando.

EVIDENCIA EMPÍRICA.

 

PROCESAMIENTO DE INFORMACIÓN CONGRUENTE.

Gollwitzer, Heckhausen y Steller sometieron a prueba la siguiente hipótesis: el set-mental favorece el procesamiento de la información congruente con la fase conductual en que se encuentra el individuo. Aquellos que se encontraban en un set motivacional, en una tarea de memoria recordarían mayor cantidad de información relativa a expectativas, valores, consecuencias. Aquellos que ha habían tomado una decisión (condición volitiva) recordarían mayor cantidad de información relativa a circunstancias y estrategias para realizar la conducta.

La conclusión es que pedir a los sujetos que se preparen para tomar una decisión (condición motivacional) o para llevar a cabo una decisión previamente tomada (condición volitiva) activa un estado de funcionamiento cognitivo (deliberación-ponderación vs. Implementación) que hace más saliente la información congruente con dicho estado y facilita su procesamiento.

¿sesgos en el procesamiento de la información?

Una segunda característica que diferencia el funcionamiento cognitivo de los sujetos que se encuentran en la fase predecisional, a distinción de quienes ya han tomado una decisión y están considerando cómo u cuándo llevarla a la práctica, es la parcialidad o imparcialidad con que se procesa la información.
La hipótesis es que mientras el individuo está ponderando los pros y contras de tomar una determinada decisión, procesará la información de manera más realista e imparcial, que cuando ya ha tomado la decisión y está considerando la estrategia más adecuada.
Para analizar este supuesto, Taylor y Gollwitzer llevaron a cabo una serie de experimentos en los que esencialmente estudiaron el efecto que sobre la valoración de sí mismo y la percepción de riesgo de sufrir determinados accidentes y problemas, tenía la inducción de set mentales motivacionales o volitivos. La hipótesis fue que cuando los sujetos ya han tomado una decisión y se encuentran planificando la estrategia concreta para darle cumplimiento, mostrarán una percepción de sí mismo significativamente más optimista y positiva, encontrándose precisamente este resultado.

¿restricción o apertura a la información?

La hipótesis general en este caso diría que en la fase previa a la toma de decisión los sujetos se encontrarían abiertos y procesarían mayor cantidad de información que aquellos que ya han tomado la decisión y se preparan para llevarla a término.
Este mecanismo favorecería el que no escape a la atención del individuo información que podría ser relevante a la hora de tomar una decisión, mientras, por otro lado, al restringir el campo atencional protegería la decisión ya tomada evitando que el individuo vuelva una y otra vez a replantearse la decisión tomada, dificultando de esta forma el inicio de la conducta apropiada.

CONTRIBUCIÓN DE LOS PROCESOS VOLITIVOS.

La evidencia disponible nos indica que el análisis de potenciales metas o alternativas de conducta, la ponderación de las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas y la valoración de su viabilidad y repercusión emocional, confluyen en la creación del estado motivacional que llevará finalmente a tomar la decisión de actuar en una dirección u otra; elegir uno u otro objetivo de conducta.
Pero, de igual manera, se puede afirmar que en muchas ocasiones la decisión tomada, incluso estando respaldada por una intensa base motivacional, no parece suficiente para iniciar la conducta consecuente con tal decisión. Este es el caso, por ejemplo, de conductas nuevas o que, aun teniendo claros beneficios futuros y resultando, por ello, atractivas, su implantación supone un elevado coste inicial para el individuo.

hipótesis y evidencia empírica.

En estas circunstancias es preciso el concurso de la voluntad, de procesos de autorregulación que, a la postre, se concretan en la determinación y el compromiso de poner los medios necesarios para el logro del objetivo fijado, para hacer realidad la decisión adoptada. Con esta finalidad los seres humanos disponen de estrategias que hacen operativos estos procesos volitivos. Entre ellas, y de especial relevancia por cuanto facilita el inicio de la conducta, está la planificación cuidadosa y detallada de las circunstancias en que se iniciará y llevará a cabo.

En 1997, Gollwitzer y Brandstätter llevaron a cabo una serie de experimentos que apoyan e ilustran claramente las argumentaciones expresadas. La simple formulación de la intención de conducta, la sola toma de decisión, es insuficiente en la mayoría de los casos para poner efectivamente en marcha la conducta congruente con la decisión adoptada.

El tomar una decisión y la formulación de la intención de conducta consiguiente dependen fundamentalmente de factores motivacionales, apoyados, a su vez, en procesos cognitivos y emocionales. Mientras que la ejecución de la conducta y la persistencia en la misma hasta alcanzar el objetivo propuesto son más bien función de estrategias autorreguladoras-volitivas, mediante las que el individuo define las condiciones y el modo (estrategias) en que va a controlar las circunstancias que acompañarán el desarrollo de la conducta y que pueden facilitar o entorpecer su realización.
Las estrategias autorreguladoras, volitivas, se ven favorecidas, asimismo, por factores motivacionales como la importancia y valor de la meta propuesta, la confianza que uno tenga en sí mismo y en la capacidad para hacer frente a las dificultades con que uno puede encontrarse en la prosecución de la meta, o la intensidad con la que se ha comprometido a llevar a cabo la decisión tomada.

mecanismos explicativos.

Dos han sido los mecanismos propuestos para explicar que contextualizar la intención de conducta facilita el inicio y desarrollo de las acciones consistentes con tal intención:

Por un lado, al identificar las circunstancias específicas en que se llevará a cabo la conducta, aquéllas se hacen más salientes, manteniéndose activas cognitivamente, focalizando la atención sobre las mismas y favoreciendo su procesamiento más eficaz.

Por otro lado, el establecimiento de la asociación entre tales circunstancias y la conducta, favorece que aquéllas actúen como auténtico disparador de la conducta, facilitando su inicio inmediato y automatización una vez presentadas las circunstancias anticipadas.

Los datos de estudios sobre el tema prestan un apoyo significativo a las ideas siguientes:

  • El empleo de estrategias autorreguladoras-volitivas, como, en este caso, la planificación de las circunstancias en que se ejecutará la conducta, favorece su inicio y desarrollo.
  • La activación cognitiva de los elementos contextuales a los que se asocia la ejecución de la conducta, facilita su más rápido y eficaz procesamiento.

La significativa concordancia entre planificación y ejecución efectiva de la conducta, apoya la idea de que tales eventos situacionales se convierten en auténticos elicitadores de la conducta, que se activaría de manera automática en cuanto aquellos estén presentes, sin necesidad de que el individuo sea enteramente consciente de ello.
El nexo cognitivo establecido entre factores contextuales y la conducta planificada felicitaría la implantación y automatización de la misma.

La disminución del peso que la experiencia conductual previa tiene sobre la conducta futura en aquellos sujetos que han planificado su ejecución, indica que esta estrategia (el establecimiento de un nexo cognitivo contexto-conducta por simple repetición cognitiva) podría ser tan eficaz, si no más, que la repetición conductual de la asociación contexto-conducta para modificar la conducta del individuo o implantar conductas nuevas.

utilidad de la planificación como estrategia autorreguladora.

La planificación de las circunstancias en que se realizará la conducta con la que uno se ha comprometido está indicada para facilitar el inicio de la conducta motivada, de manera especial en aquellos casos en los que la conducta no está aún sólidamente establecida en el repertorio de conductas de la persona, o su ejecución supone un coste o requiere un esfuerzo importante, al menos en sus estadios iniciales.

Pero es más, se aporta evidencia que sugiere que también facilita la persistencia en la conducta hasta alcanzar la meta, al menos durante los intervalos de tiempo contemplados en las distintas investigaciones, facilitando, además, su automatización e incorporación al repertorio de conductas habituales del individuo.

nolición


NOLICIÓN

La palabra nolición es un término filosófico que se refiere al acto de no querer, a la acción de tener una negación de la voluntad hacia algo. Procede del latín escolástico medieval nolitio, nolitionis ya con ese significado. Es probable que la acuñara, o al menos la difundiera, Guillermo de Ockham (muerto a mitad del s. XIV) que es el primero que la usa profusamente con gran cantidad de apariciones de la palabra en su obra. La palabra está construida sobre el verbo latino nolle (no querer), por analogía con el vocablo latino volitio, volitionis (volición, acto de querer), derivado del verbo velle (querer). Anteriormente en latín existío un término para la acción de no querer y la aversión que era nolentia, empleado por Tertuliano y algún otro autor del s. IV d.C.

El verbo nolle es un compuesto creado a partir del verbo velle con la partícula ne- de la negación subjetiva (así de *ne volo -no quiero-, se forma por contracción nolo -no quiero-). El verbo latino volo ( expresado en infinitivo, velle), de raíz alternante vol-/vel-, y que significa "querer", se asocia a una raíz indoeuropea *wel que indica deseo y querencia. De ahí palabras como voluntad, voluntarioso, veleidad, benévolo y malévolo. También se vincula a esta raíz indoeuropea la palabra latina voluptas, voluptatis, "placer" en latín, pero en origen toda pasión, deseo o querencia vehemente por las cosas, y que genera nuestro adjetivo voluptuoso.

pedante

La palabra “pedante” es habitualmente utilizada de forma negativa para señalar a aquella persona engreída que hace un excesivo alarde de erudición y/o sabiduría (la tenga o no).

Pero no siempre tuvo la connotación negativa que hoy día tiene, sino que pedante era como se le llamaba antiguamente a los maestros que enseñaban a domicilio, yendo a los hogares de los propios niños a enseñarles, entre otras cosas, la gramática.

Dicha palabra que servía para referirse al maestro pasó a tener la connotación negativa a la que me refería por una sencilla razón: muchos eran los maestros que se ofrecían para ir a dar las lecciones a los hogares y pocas las casas a las que ir, por lo que las pruebas para acceder a dicho trabajo, que realizaban los señores que querían contratar a un maestro que fuese a enseñar a sus hijos, eran muy estrictas y selectivas.

Ello provocaba que cada aspirante al puesto fuese altamente preparado y dispuesto a saber más que el otro, por lo que esa revalidad entre candidatos hacía que sobresaliesen aquellos más resabidos y listos, siendo los elegidos para el empleo de pedante, por lo que con el tiempo se comenzó a utilizar este término para referirse al tipo de personas que describía al inicio del post.

Donde ya no concuerdan todos los historiadores es sobre el origen de la palabra, y aunque la mayoría apuntan a que deriva de “pedagogo” (persona que tiene como profesión educar a los niños), otros se inclinan por el término en latín “pedís” cuyo significado es pie (y del que ha derivado palabras como pedal, pedestal, pedestre…). Se apoyan en este origen debido a que la mayoría de esos maestros que iban a enseñar a las casas lo hacían yendo a pie.

La tipografía

La tipografía (del griego τύπος típos, golpe o huella, y γράφω gráfο, escribir) es la forma gráfica de expresar el lenguaje. Se puede ver como el arte y técnica del manejo y selección de tipos, originalmente de plomo, para crear trabajos de impresión. 

Estos tres signos (guion, raya y menos) son tan similares que a menudo se confunden, hasta el punto de que no es raro que a todos se los llame guiones. Pero hagamos un poco de historia.

Si retrocedemos medio siglo veremos que en las cajas españolas había sólo dos signos de la familia: raya y guion. A la raya también se la llamaba menos, sobre todo por los tipógrafos, porque estaba diseñada de forma coherente con elmás (+) para que pudiera cumplir esa función matemática.

Llegan los sistemas electrónicos y aparece lo que los ingleses llaman en dash y que en español no se había usado. Por tanto era necesario encontrarle un nombre y por ello se ha propueso reasignar menos. Sin embargo, ese nombre es incorrecto porque también ha aparecido otro signo cuyo diseño corresponde al del más y que es más propiamente el menos. Por esa razón y porque suele ser la mitad de la raya, yo la llamo semirraya (otro nombre es raya menor).

Rayas

La figura de ejemplo muestra los cuatro símbolos en la fuente Palatino. En ella se ve que el guion y la raya, a pesar de su similitud superficial, siguen patrones de diseño bien distintos: el guion es algo más grueso y, este caso, tiene los extremos inclinados, mientras que el menos es algo más elevado para que se combine mejor con las cifras y siempre tiene un diseño muy sencillo (en otras fuentes es incluso algo más largo que la semirraya). Aquí se ve claramente lo inapropiado de tratar todos estos signos como simples variantes del guion. (Naturalmente, otras fuentes tienen diseños distintos.)

La raya suele indicar separación: en las intervenciones en los dialogos, para incisos que no tienen mucha conexión con el contexto, para introducir un nuevo elemento en una lista, etc. También reemplaza en ocasiones a una palabra o grupo de palabras que no se quieren repetir. (Más en Rayas de inciso y de diálogo.)

El guion, en cambio, suele implicar unión: de palabras (científico-técnico), en elementos de palabras (intra-, -ado), a final de reglón para indicar que la palabra continúa en la siguiente línea, en intervalos de cifras (18-24), etc.

El menos es un signo matemático para la resta o en los números negativos.

Y finalmente, tenemos la semirraya, que en español no se había empleado pero que ahora se ve en ocasiones como reemplazo de la raya en medidas cortas, aunque tal uso sea discutible. Es frecuente que, por tener un tamaño intermedio entre el guion y la raya, se confunda con el menos, pero se trata de signos distintos.

Aquí va una pequeña presentación de los tipos de comillas que hay y en los siguientes artículos ampliaré la información de cada uno de ellos. Tenemos estos tipos de comillas y todos son signos dobles (abren y cierran):

– Comillas latinas (« »): también denominadas bajas, españolas o francesas, son angulares y parece ser que derivan de las antilambdas. Como signo doble que es, abre y cierra disponiendo un par al inicio y otro par al final. Son las más habituales en español, aunque de un tiempo a esta parte están perdiendo protagonismo.

– Comillas angulares (‹ ›): derivan de las latinas y al igual que ellas tienen un trazo con contraste en consonancia con la línea de diseño de la fuente en la que están incluidas. En español no tienen ningún uso concreto aunque en otros idiomas sí lo tienen.

– 
Comillas inglesas (“ ”): también denominadas altas. Son más redondeadas y pueden tener la apertura y el cierre simétrico o inverso. Cada vez es más habitual encontrarlas en textos en español y no me opongo, a pesar de que algunos ortotipógrafos no recomiendan su uso independientemente; sólo para citas ya contenidas en comillas latinas.

– 
Comillas simples o sencillas (‘ ’) pueden utilizarse dependientemente (para contener porciones de texto ya encerrados entre comillas) o independientemente (metalenguaje).

– 
Comillas mecanográficas sencillas (‘ ’)  y dobles (” ”). Son una variante de las inglesas, procedentes de la mecanografía. No tienen curva, sino que son completamente rectas. Son poco recomendables, aunque veremos la razón en los siguientes artículos. ­

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El libre albedrío

El libre albedrío o libre elección es la creencia de aquellas doctrinas filosóficas que sostienen que los humanos tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones. Muchas autoridades religiosas han apoyado dicha creencia, mientras que ha sido criticada como una forma de ideología individualista por pensadores tales como Baruch SpinozaArthur SchopenhauerKarl Marx o Friedrich Nietzsche. El concepto es comúnmente usado y tiene connotaciones objetivas al indicar la realización de una acción por un agente no condicionado íntegramente ligado por factores precedentes y subjetivos en el cual la percepción de la acción del agente fue inducida por su propia voluntad.

El principio del libre albedrío tiene implicaciones religiosaséticaspsicológicasjurídicas y científicas. Por ejemplo, en la ética puede suponer que los individuos pueden serresponsables de sus propias acciones. En la psicología, implica que la mente controla algunas de las acciones del cuerpo, algunas de las cuales son conscientes.

La existencia del libre albedrío ha sido un tema central a lo largo de la historia de la filosofía y la ciencia.

Existen varios puntos de vista sobre si la libertad metafísica existe, eso es, si las personas tienen el poder de elegir entre alternativas genuinas.1

El determinismo es el punto de vista según el cual todos los eventos son resultados inevitables de causas previas, de que todo lo que pasa tiene una razón de ser.

El incompatibilismo es el punto de vista según el cual no es posible reconciliar una creencia en un universo determinista con el verdadero libre albedrío. El determinismo duro acepta tanto el determinismo como el incompatibilismo, y rechaza la idea de que los humanos poseen un libre albedrío.

Lo contrario a esto es el libertarismo2 filosófico, que mantiene que los individuos tienen libertad metafísica y por lo tanto rechaza el determinismo. El indeterminismo es una forma del libertarismo que, según su punto de vista, implica que el libre albedrío realmente existe, y esa libertad hace que las acciones sean un efecto sin causa. La teoría de la agencia es una forma del libertarismo que mantiene que la elección entre el determinismo y el indeterminismo es una dicotomía falsa. Antes que voluntad, es un efecto sin causa, la teoría de la agencia sostiene que un acto de libre albedrío es un caso de agente-causalidad, por lo cual un agente (persona, el ser) causa un acontecimiento. Es una filosofía separada de la teoría económica y política del libertarismo. El libertarismo metafísico se llama a veces voluntarismo para evitar esta confusión.

El compatibilismo3 es el punto de vista que sostiene que el libre albedrío surge en el exterior de un universo determinista aún en ausencia de incertidumbre metafísica. Compatibilistas pueden definir al libre albedrío como el surgimiento de una causa interior, tal como los pensamientos, las creencias y los deseos que uno piense que existen en uno mismo. La filosofía que acepta tanto el determinismo como el compatibilismo se llama el determinismo suave.

Baruch Spinoza comparó la creencia del hombre en el libre albedrío con una piedra que piensa que escogió el sendero al cual llegó por el aire y el lugar en el cual aterrizó. En la Ética escribió, “Las decisiones de la mente no son nada salvo deseos, que varían según varias disposiciones puntuales”. “No hay en la mente un absoluto libre albedrío, pero la mente es determinada por el desear esto o aquello, por una causa determinada a su vez por otra causa, y ésta a su vez por otra causa, y así hasta el infinito.” “Los Hombres se creen libres porque ellos son conscientes de sus voluntades y deseos, pero son ignorantes de las causas por las cuales ellos son llevados al deseo y a la esperanza.”6 7

Arthur Schopenhauer, estando de acuerdo con Spinoza, escribió, “Todos creen a priori en que son perfectamente libres, aún en sus acciones individuales, y piensan que a cada instante pueden comenzar otro capítulo de su vida… Pero a posteriori, por la experiencia, se dan cuenta —a su asombro— de que no son libres, sino sujetos a la necesidad; su conducta no cambia a pesar de todas las resoluciones y reflexiones que puedan llegar a tener. Desde el principio de sus vidas al final de ellas, deben soportar el mismo carácter…”8

En la emergente o filosofía generativa de la ciencia cognitiva y la psicología evolucionista, el libre albedrío es la generación de posibles comportamientos infinitos de la interacción de un grupo de reglas y parámetro finitos. A pesar del impredecible carácter del comportamiento emergente de procesos deterministas guía a la percepción del libre albedrío, el libre albedrío como una entidad ontológica no existe.

Como una ilustración, los juegos de mesa de estrategia como el ajedrez y el go, son rigurosamente determinados en sus reglas y parámetros expresados en términos de la oposición de las piezas en relación con las demás en el tablero. Aun así, el ajedrez y el go, con sus estrictas y simples reglas, generan una gran variedad de comportamientos impredecibles. Por analogía, los emergentes o generativos sugieren que la experiencia de libre albedrío emerge de la interacción de reglas finitas y parámetros determinados que generan comportamientos infinitos y predecibles. En la vista de la dinámica y psicología y evolución, células autómatas y las ciencias generativas el comportamiento social puede ser controlado como proceso emergente, y la percepción del libre albedrío fuera de la casualidad es esencialmente una prueba de ignorancia.

La fábula

La fábula es una composición literaria breve en la que los personajes son animales o cosas que casi siempre presentan características humanas como el hablar. Estas historias concluyen con una enseñanza o moraleja de carácter instructivo, que suele figurar al final del texto. En el Diccionario de uso del español de María Moliner1 se define a la fábula como una “narración literaria, generalmente en verso, cuyos personajes son animales a los cuales se hace hablar y obrar como personas, y de la que, generalmente, se deduce una enseñanza práctica”. En el Diccionario de Retórica y Poética2 de Helena Beristáin se indica que “se trata de un género didáctico mediante el cual suele hacerse crítica de las costumbres y de los vicios locales o nacionales, pero también de las características universales de la naturaleza humana en general”.

El norte o septentrión

El norte o septentrión (también llamado boreal) es el punto cardinal que indica, sobre un meridiano, la dirección al Polo Norte. En el hemisferio norte, se corresponde con el punto del horizonte cuya perpendicular pasa por la Estrella Polar. A la ubicación o a la dirección norte se les llama septentrional o boreal. Continue reading “El norte o septentrión”